Tentación

๑∆CAPÍTULO 24∆๑ (MARATÓN #2)

BROOKLYN:

Sorbí por la nariz mirando sus orbes azules brillando junto con las luces de la ciudad, el silencio había quedado entre nosotros, ninguno estaba dispuesto a hablar. Empecé a golpear la banca con las manos y decidí seguir hablando; me sentía de una forma diferente con ganas de… ser sincera, de abrirme y que conociera una Brooklyn Walsh distinta, la que había sido hace algunos años. Todos cambiamos ya sea para mal o para bien.

—Y si cambio, lo haría por ti —suelto avergonzada. Me da vergüenza decir lo que siento—. Al principio yo… te veía como un trabajador con quien divertirme pero luego… se volvió algo más.

—Estoy saliendo con alguien

—¿NY? —niega evitando mi mirada— ¿Es de Canadá?

—Se llama Georgia y es una gran chica, te sorprendería como es, le gusta mucho leer y lo que escribo…

—¿La quieres? —interrumpo algo incomoda al escuchar todos los halagos hacia esa chica— ¿La quieres de amar? O ¿Solo quieres ocupar un espacio?

Se quedó callado, mirando el piso. Por un momento dude pero me pare para quedar frente a él, acaricié sus manos las cuales por un momento aparto, eran tan cálidas que no pude evitar acogerme entre ellas; en cuclillas con grandes tacos yo:

—¿Me darías una nueva oportunidad?

—¿Cómo sé que será diferente esta vez? ¿Cómo sé que no me estas mintiendo? Brooklyn tú has perdido mi confianza, por más que te quiera no he podido olvidar que tenías novio cuando estabas conmigo. En mi casa, en mi cama, en restaurantes, paseos; a veces no todo lo puede el amor.

Sus manos cálidas se separaron de las mías dejándolas sin calor, se levantó e hice lo mismo algo asombrada por su comportamiento; él estaba diferente, tal vez no conocía del todo a Janus. Cuando sostuvo su mochila me dio una última mirada y luego dio cortos pasos dejando atrás.

—No intentes ocupar el lugar que me pertenece —grite para que me escuchara—, yo tampoco lo hare.

Se detuvo un momento, tenía la esperanza de que volteara pero luego siguió su camino. Lo perdí, lo había perdido desde que supo lo de Charly y yo pero… él había vuelto ¿Por qué? No lo sabía pero no me rendiría, no podía hacerlo. ¿Porque no intentarlo? Yo me había propuesto ser honesta con él y no iba a rendir fácilmente hasta poder reconquistarlo. Nadie nunca ha podido conmigo, él no lo hará ahora.

Camine rápidamente o la velocidad que pude permitirme al estar en tacones, camine y camine pero no lo encontré, Janus sí que camina rápido. Solté un suspiro resignado y me metí en mi auto para ir a casa, esto no se iba a quedar así.

—¡Buenos días jefa!

—Buenos días —respondo sonriendo. El estado de shock de mis trabajadores hizo que mi sonrisa se hiciera más grande—, estoy esperando sus trabajos.

Hice mi entrada triunfal en la oficina, la verdad era que estaba intentando no ser tan estricta con el trabajo, me costaba un poco no serlo; me gusta la perfección pero últimamente eso me estaba costando, ni siquiera le encuentro una razón tan solo me estoy volviendo más relajada, como si no me importara. Olivia me pregunto cómo unas quinientas veces si no tenía fiebre o si había tomado pastillas ¿Era tan difícil creer que tenía buen humor? Esperaba que una persona en especial lo hubiese notado.

Me dedique a revisar algunos papeles. La hora de almuerzo llego y minutos antes tome una respiración profunda para lo que iba a decir. Estoy loca, completamente loca. Carraspee para llamar la atención de todos.

—Como he visto el gran desempeño que han estado mostrando quería invitarlos a todos a almorzar, me gustaría mucho compartir un momento con ustedes, no lo hago muy seguido pero siempre hay una primera vez ¿No? —encogía mis dedos bajo las zapatillas. Hoy no era la típica jefa de tacones y ropa formal hoy era una Brooklyn diferente—. ¿Qué dicen?

Todos se miraron dudosos; no podía culparlos no era la clase de jefa que socializa con los empleados, ni que muestra una sonrisa por verlos hacer nada pero trataba de ser alguien diferente, ser más como la Brooklyn antigua, aquella que era ingenua, divertida, sociable y feliz.

—Nos encantaría, odio cuando hacen silencio —informa el rubio mirando a sus compañeros— ¿A dónde vamos?

El restaurant queda cerca de la oficina, todos quedamos en encontrarnos ahí. Yo lleve a Olivia en mi auto, lo cual fue la peor idea.

—¿Segura que estas bien? —asiento burlándome—, no lo sé Brooklyn ¿A pasado algo con Janus?

—Si a algo te refieres a nada pues sí, es solo por ahora

—¿A qué te refieres con por ahora? —ruedo los ojos y me estaciono viendo el restaurante— ¡Brooklyn! ¡No me dejes así! ¿Le contaste porque lo hiciste? ¿Ya se amistaron?

—Ya entiendo porque Pierre no habla mucho. Solo mira, aprende y desarrolla preciosa, te veo en el restaurante.

Los jeans eran cómodos. Estaba acostumbrada a las faldas de tubo o talle alto con blusas, pero usar pantalón era lo máximo, solo usaba pantalones en casa; los tacones altos de aguja habían sido cambiadas por zapatillas que me hacían ver más un poco pequeña y mi maquillaje era solo base y corrector para ocultar mis grandes ojeras. Detrás de mí entró Olivia, me senté a la cabeza de la mesa y ami lado tenia a Olivia y Keyla.



Artist.31

Editado: 15.10.2019

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