Tentación

๑∆CAPÍTULO 28∆๑ (FINAL)

BROOKLYN:

Camine sin un punto fijo, ya me había acostumbrado a hacerlo; lo hacía muy seguido. Lleve a Beau conmigo para un paseo sin destino, tome el libro de Janus conmigo ya que quería darle otra leída. Sentarme en una banca leyendo una y otra vez las frases que carcomían mi cabeza: Él no te ha perdonado, Brooklyn. Eres una perra sin corazón.

Todos cometemos errores pero yo he abusado cometiendo los más horribles de todos. He mentido, engañado, saboteado, humillado y todas las cosas que se hacen para llegar a dónde quieres. Nunca me he puesto a pensar en las consecuencias de mis actos, nunca hice un acto de culpa diciéndome si había hecho bien, sabía la respuesta aunque siempre la ignore. El hecho que mi vida haya sido una mierda no era razón para que sea las haga a los demás.

No conocí el amor perfecto, nunca vi un amor fraternal, ni puro hacia alguien hasta que llegó Janus. Mis padres siempre ignoraban lo que yo hacía de niña, ellos estaban ocupados con la empresa, la misma que se fue a la quiebra y por la que tienen más deudas que ingresos. ¿Quién los ayuda? Está niña que perdía el tiempo leyendo y menos ayudando a sus ocupados padres. Crecí y me fui dando cuenta que la vida rosa que creí que había no existía, mi lema siempre fue "El mundo está lleno de personas buenas" pero luego lo cambié por "En el mundo solo existen personas buenas y malas". Era una Brook ingenua y tonta que creía en la palabra de las personas, en la buena voluntad, apoyo mutuo, justicia, amor que el amor era la fuerza que lo rompe todo, que lo puede todo pero me equivoqué.

Con el paso del tiempo, me di cuenta que no hay buena voluntad nadie te hace un favor de corazón, todo es por algo y nada es gratis; no hay apoyo todo es competencia de quién será el mejor al final de todo, no importa que lo necesites tendrás que aprenderlo sola. ¿Justicia? La justicia existe o solo es algo que se inventaron para la gente ingenua, el dinero y el poder gobiernan y nadie, absolutamente nadie puede contra eso. Amor, déjenme reírme porque esa cosa que creí era perfecta para vivir fue la peor cosa que pude sentir al menos cuando me casé.

Antes de iniciar mi carrera pasé mucho y todo eso me llevo a dónde estoy ahora. Si falle y me equivoqué, tuve que pedir favores para pagar mi universidad, que luego requerían ser saldados con mi cuerpo y los cuales no acepte, nunca en mi vida me acostaría con alguien por interés. Aprendí sola porque mis compañeros no querían hacerlo, la rivalidad por ser el mejor lame botas del jefe siempre está presente. Una inexperta y tonta Brooklyn nunca perdía la fe pero no fue hasta que en una revista donde era pasante sufrí de tocamientos indebidos que me di cuenta que el poder y el dinero era la base para todo, no importa si eres la mejor persona del mundo.

«—Eres lo que vales —susurro a mi oído—. Tú no tienes nada, así que no eres nadie.»

No era nadie. En la universidad conocí a David que los primeros años de relación fue la persona más dulce que pude encontrar, él me mostró que aún existían personas buenas y honestas, no se lo decía muy seguido pero lo amaba. Cuando empecé a trabajar y conocer mucho más el rubro, me di cuenta de cuatro cosas principales:

1.- No existen amigos.

2.- No importa quién esté, si tú lo quieres vas y lo obtienes.

3.- No confíes en nadie, ni en tu propia familia.

4.- No pierdas la autoridad.

Me volvía alguien más frívolo y sin sentimientos, mi trabajo fue lo primero. Había luchado tanto por el que creí injusto darle un segundo plano. En un matrimonio las personas fallan, perdone una infidelidad de David al comprender que estaba muy ocupada siendo la mejor jefa y trabajadora que en ser la mejor esposa.

Al poco tiempo conocí la mejor noticia que podría enterarme. «Mamá» esa palabra me aterró, tenía miedo a fallar en ello pero saber que una pequeña parte crecía dentro de mí me alegro motivándome a darle mucho amor, comprarle las cosas más preciosas que pueden imaginarse. Pero ese no era mi momento creí que podría trabajar y ser madre pero estaba equivocada, mi cuerpo era débil y un aborto espontáneo inevitable fue la experiencia más traumática y dolorosa que pude sufrir, ver la vida correr de alguien que tú debías cuidar te hacía culpable de esa muerte.

Yo había influido para que Estefan no naciera, no me cuide, no lo puse como prioridad, nunca supe poner mis prioridades. Me quería morir, no servía ni para ser madre, ni para amar. Tome pastillas unas tres veces pero ni para morir servía, David y Olivia siempre estaban ahí para auxiliarme; terapias y más terapias las cuales en su parte servían pero en otras eran tan vacías. Decía que me entendía que comprendía mi dolor y mi luto pero no lo sabía porque una cosa es opinar y una muy distinta era vivirla.

Ver la sangre los dolores de un parto que jamás se dio. Al menos disfruto a David un buen tiempo, él era tan ingenuo como para creer que no sabía qué hacía, era tan estúpido para hacer infidelidades que cuando hacía una yo siempre la sabía. Sun Hee fue un buen amante por un tiempo, solo era sexo y él supo comprenderlo; por más que David me hubiera engañado aún estaba presente en mi corazón. Luego de comprar un poco de dignidad y amor propio, tome un rumbo sola, decidí cagarme en las relaciones amorosas y pasar una vida de soltera; sin preocupaciones, ni prioridades.



Artist.31

Editado: 15.10.2019

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