Tentación

๑∆PRÓLOGO∆๑

4 años después

Podría hacer una trenza fácilmente con los ojos cerrados, tres cabos al revés y derecho. El cabello de Brook era largo y muy lacio, el hermoso color naranja lo había heredado de su madre, aplique el desenredante para cepillar el cabello y hacerle una trenza para su desfile de modas. Mi pequeña era toda una diva si a modelar se trataba, mientras ella peinaba a su pequeña muñeca yo hacía lo mismo con mi hija.

—Listo —afirmo apreciando mi obra maestra. Ella se examina de un lado a otro en el espejo—. ¿Pasa algo Brook?

—Está un poco chueco —agarra el gel y lo aplica—, ¿Porque mi tía Olivia no me peina?

—Ella está ocupada, cariño. Tu trenza esta linda, todos van a pensar que eres cool y van a querer que les peine —ella se ríe—. No te burles, señorita. Soy un buen estilista.

—Papá, tus peinados no son muy bonitos.

—¡Auch! —dramatizo tirándome en el sofá—. Eso dolió, me has herido, no, ya no te voy a peinar; seré el estilista de alguien más.

—Papá —llama golpeando mi hombro

—No está, se ha ido al mundo del sufrimiento venga más tarde.

—No es gracioso papá

La ignore cubriendo mi rostro con mis manos simulando que lloro desconsoladamente, la pequeña solo se rio aún más fuerte. Brook era muy difícil de engañar, de pronto sus pequeñas manos empezaron a hacer cosquillas en mi cuello. ¿Quién se puede resistir a las cosquillas? Ambos empezamos a reír y cuando creo que es el momento perfecto a Brook le empieza a faltar el aire, cada vez que eso pasaba los nervios se me ponían de punta pero debía controlarme por ella. Por suerte su inhalador estaba cerca y ella ya sabía el procedimiento, al nacer tan pequeña tuvo problemas respiratorios que aún siguen y que no se saben con seguridad si serán permanentes.

Presiono el inhalador con mi ayuda y su respiración se volvió a normalizar. Le di un fuerte abrazo, con un sonoro beso en la mejilla. Era mi tesoro más hermoso.

—¿Iremos a la casa de la abuela?

—Lo haremos para navidad —contesto guardando todas sus cosas en su maletín

—¿Y cuánto falta para eso? —sus ojos azules me miran sonriendo—. ¡Quiero ir a Canadá! La abuela Lorie me da dulces y mi primo Said ya está aprendiendo a caminar ¡Podremos jugar juntos!

—Claro, mi amor pero aún falta un mes y medio para eso.

—Ah —responde desilusionada—. ¿Podemos pasar por un pastelillo? Aún es temprano y padrino Marco me prometió comprarme un perrito.

Esa palabra me hacía recordar instantáneamente a Beau. Ese pequeño y dulce pug al que le caía bien y mal a la vez había muerto hace cuatro años en el accidente. El día en que nació Brook, fue el más doloroso pero a la vez feliz que pude haber experimentado.

—Vamos por los pastelillos y luego tienes que ir a practicar para el desfile de la noche —le coloco la mochila en su espalda—, ahora manos a la obra.

Padre consentidor, fácilmente podías encontrar el nombre de Janus Hawk como sinónimo. En el auto pasaban videos educativos de niños, la música había sido cambiada por Unie el hada de los valores, rara pero educativa y lo más importante era que a Brook le encantaba. Mientras giraba en una curva mi teléfono empezó a sonar y coloque manos libres.

—Hola —responde— Janus ¿Dónde están?

—Estamos yendo a la pastelería de Marco. Por cierto hola.

—Mmm. Había venido para que Blake juegue con Brook un rato.

La pequeña empieza a aplaudir y a hacerme señas suplicantes. Era un desfile de modas y había un montón de tiempo para poder llegar.

—Puedes venir a la pastelería, pueden jugar y nosotros conversamos —propongo estacionándome fuera de la extendida pastelería, la cual se ha vuelto un rotundo éxito—. Te espero aquí.

—Ya llego

Mi hija se quita el cinturón rápidamente y baja a buscar a su padrino Marco. Si con alguien sentía celos paternos, seria con Marco, la quiere como una hija, consintiéndola mucho más que yo. Paso la puerta y veo la tierna imagen de mi hija comiendo un pastel con un lindo pug.

—No puedo creerlo, quiero cargarlo —pido emocionado al ver el pequeño animalito en la caja—. Se parece tanto a Beau.

—¿Quién es Beau? —cuestiona Brook

—Fue el perro de tu mamá y al que le teníamos mucho cariño, también era un pug, como el que te he regalado —interviene Marco sonriendo—. Pastel de torta leches para la señorita y pastel de nueces para Janus.

No podía comer otro pastel que no sea preparado aquí. Marco tiene manos de dioses, eso no estaba en duda. Vi a un niño rubio llegando dela mano de su madre, se notaba muy feliz y más cuando vi a su prima favorita, eso él lo que dice Blake.

—Hola tío Janus, hola tío Marco —nos da la mano sonriendo—. ¡Un perrito!



Artist.31

Editado: 15.10.2019

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