Titulo sueños inalcanzables

Capitulo 10

Diana:

Al despertarme tengo dibujado una sonrisa en mi dulce rostro. 
Ha sido un sueño. Pero no. 
Mis mejillas están ruborizadas me dicen lo que me pasa cuando estoy muy cerca de Kiko, naciendo en mí muchas emociones que no puedo explicar, incluso mi corazón late más rápido con su presencia. Él hace que fluya en mí una felicidad inmensa y más cuando clavo mis ojos en su mirada siento que me pongo tan nerviosa llegando sentirme torpe.
Su cercanía es tan agradable, tanto como para hacer que todos mis problemas desaparezcan para centrame en él. Sus bonitas palabras, su manera de hacerme reír, en como se preocupa por mi, hace que me sienta más cautivada por él.
Sin duda alguna, Kiko es más que mi amigo, es el chico qué me gusta.

En ese momento pasa Adela avisándome de que me tengo que arreglar para ir al hospital a ver a mi mamá.
De nuevo siento un vacío instalarse en mi corazón, mi sonrisa se esfuma y mis lágrimas quieren salir, pero hago lo posible para retenerlas. Debo de ser fuerte, no quiero que mi mamá me vea llorando por ella.

Al llegar al hospital, voy directa hacia la habitación de mi madre, permanezco un rato con ella, hablando de cómo me van las cosas. Su sonrisa es débil y yo siento que de un momento a otro mis fuerzas me van abandonar, le cojo de su mano llevándomela a los labios, le sonrío sintiendo mis ojos al borde de las lágrimas. Mi madre me mira diciéndome unas palabras que no quiero escuchar, unas palabras que para mí son para otros y nunca imaginé que le pasaría a ella. Aguanto mi dolor el tiempo que estoy con ella, aprovecho que es la hora de comer para dejar Adela en la habitación y yo comenzar a caminar por el pasillo del hospital abrazada a mí misma dejando que mi tristeza me envuelva y mi corazón se quiebre al ver a mi mamá más delgada, su rostro ha cambiado, siento que sus días están contados y yo no puedo hacer nada para recuperarla, para gritarle al de arriba que no se la lleve porque la necesito mucho incluso su partida será muy dolorosa y sin ella mi vida será un camino de lágrimas.

Tomo asiento en un silla poniendo mis rodillas en mi boca cuando veo a Derek que sale de una habitación llorando. Me pregunto que le ocurre. Me acerco hasta él, a lo primero me observa sin decir nada, yo me quedo quieta, me pongo de cuclillas y lo abrazo. Es lo que necesito, y pienso que él también necesita un poco de afecto. Así permanecemos un buen rato.
Al separarnos, saco de mi bolso un pañuelo y le seco sus lágrimas. Siento tanta pena por él, que hasta yo lloro. Derek me cuenta que ha muerto un amigo suyo, y en estos momentos se lo llevan su familia para darle sepultura. Se ve que está devastado por la perdida de su amigo.

- ¿Quieres comer? - le pregunto cuando siento mis tripas rugir.
Él niega con la cabeza. Pero aún así, yo decido comprarle un sándwich y una Coca-Cola.

En silencio comemos mientras pienso qué puedo hacer para aliviar su dolor. Entonces se me ocurre la idea de llevarlo a la playa.
Allí, donde nuestros ojos se pierden en el horizonte, es el mejor lugar donde podemos dejar libre nuestro lamento, el mar se encargará de llevarse nuestro dolor , mientras que miramos el azul del mar, comienzo a hablar con él para que sepa aquí estoy para cualquier cosa.

- Derek aquí tienes una amiga para lo que necesites - Asombrado, se gira hacia a mí con una cara de confusión.

-¿Pero porqué quieres ser mi amiga?
- Tal vez el necesite una persona en quien pueda confiar y en estéis momentos necesitamos alguien para poder hablar de lo que tanto nos preocupa.


- Porque quiero conocerte un poco más y ser grandes amigos - Él da un suspiro volviendo a mirar al frente con manos apoyadas atrás en la arena.

Estamos sentados en la arena en silencio, de vez en cuando lo miro a rabillo de ojo, se ve que está apenado. Comienzo a coger arena y hacerla desaparecer entre mis dedos haciéndole una señal le digo que haga lo mismo que yo. 
En un principio, él duda, al final logro convencerlo.

-Es relajante, prueba. Verás como poco a poco irá desapareciendo tú malestar.

- No sé, siento mucho dolor aquí almacenado por haberme despedido de Claudio.

- ¿Es duro perder alguien tan querido?

- Sí. Mucho. Y lo peor no es el momento en el cual toca despedirse de ellos, es cuando pasa el tiempo y no están a tu lado.

- Entonces así me sentiré cuando mi mamá se marche para siempre. Aunque no quiero que me deje, la quiero mucho. Sé que ella no se va ir nunca, me va cuidar, lo sé, porque mi madre siempre me ha dicho que estará conmigo aunque no la pueda ver. - Una lágrima sale de mi rostro. Derek me limpia mi lágrima y es ahí donde me doy cuenta que sus ojos están rojos e hinchados. Sin pensarlo lo abrazo dejando que sea él quien llore en mi hombro.


El sol comienza a ponerse, un rato después nos levantamos comenzando a caminar hacia a una cafetería para tomar algo.

Cuando entramos en la cafetería inmediatamente nos sentamos en una mesa.
De repente un camarero se acerca hacia a nosotros, al verlo me doy cuenta que es Kiko.

Al verme con Derek se pone molesto sin olvidar que se ve muy lindo con ese uniforme , en ese instante pido nuestros pedidos.

- Hola Kiko, ¿podrías traer una ensalada de pasta con zumo de melocotón para mí? ¿Y tú, Derek, quieres algo? - El cual le responde a kiko.

- A mi me traes una cerveza y chuletas con papas fritas con un poco de salsa.

Mientras tanto Kiko me mira con esa expresión de enojado como si fuera que me está diciendo que estoy con este imbécil de repente me alza la voz logrando asustarme.

Derek se da cuenta como Kiko me alza la voz, y a decir por su expresión hace que el me haga a un lado para plantarle cara. Al ser un lugar público, Kiko comienza andar hasta la calle. Yo los miro horrorizada, temo que le pueda pasar algo de nuevo a Kiko. 
Precisamente en estos momentos estoy en medio de los dos evitando así una pelea. Desafortunadamente, Kiko está demasiado molesto y enfadado como para dejarse llevar por su ira y acabar dándome un puñetazo a mí logrando que caiga al suelo. Derek es el primero que se pone de rodillas preocupándose por mí. 
Miro a Kiko entre lágrimas y muerta de miedo. Jamás hubiera imaginado que él llegase hacerme algo así. Derek se va levantar, pero lo retengo diciéndole que estoy bien. Sonrío para hacerle ver a Derek que estoy bien y de paso estaré evitando que vuelva a pegarle a Kiko. 
Por eso, decido aceptar su invitación de marcharme con él.
Me duele mucho hacerle esto a Kiko , y hago esto, es por lo que siento hacia a el, no quiero volver a verlo otra vez en la hospital.



Ediana

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Editado: 13.01.2021

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