Try to survive

10. No me dejéis caer

En todo el camino ninguno de los tres habló y supongo que eso era lo mejor. Al llegar a casa, ellos subieron enfadados a sus habitaciones y yo hice lo mismo.

Lo primero que hice fue ir al baño y me mire en el espejo. ¿Por qué había besado a Nicholas? ¿Por qué me sentía de este modo? Odiaba todo esto, odiaba haberlo conocido, odiaba a todo el mundo.

Maldita sea, soy una chica con demasiado odio, odiaba en parte a la gente, por eso prefería estar en casa, es más, me odiaba a mi misma. Odiaba ser débil aunque yo hiciera creer a mi familia que era fuerte, que era feliz, en realidad solo quería que la tierra me tragara. 

Perdí todo, perdí a mis abuelos, ellos eran los que daban un poco más de alegría a esta casa. 

Esta casa ya no era la misma de antes, ya no hacíamos tantas cosas como antes, lo único que hacíamos era entrenar sin parar.

Una vez le pregunté a mi abuela, de porque tanto entrenamiento y ella solo me contesto.

"Créeme que cuando seas mayor tus padres te contaran todo y lo entenderás."

Ahora que casi tengo dieciocho años, no he recibido esas malditas respuestas. Nadie me había preparado psicológicamente para cuando perdiera a alguien demasiado importante para mí. 

¿Y si algún día perdiera a mis padres y a mis hermanos? Podría vivir con la pérdida de mis padres pero no con la de mis hermanos. Cada uno me amaba a su manera, y siempre que estuve mal, ellos estuvieron allí para animarme.

Me acuerdo todas las trastadas que hacía con Connor y como Stephen ponía un poco de orden pero al final cedía y se unía a nosotros. Ojalá volver a esos tiempos donde si era verdaderamente feliz.

Ahora todo era totalmente diferente, Stephen era mucho más serio, no le gustaban mucho las bromas, pero las toleraba y supongo que lo hacía por mí. En cambio Connor aun quería conservar esos momentos y recrearlos al igual que yo. Aunque habia cambiado y madurado, supongo que quería parecerse a Stephen de alguna manera.

Siempre pense que seriamos los tres mosqueteros, no digo que ya no lo seamos, pero habia que admitir que poco a poco nos ibamos distanciando. Y me aterraba la idea de que ellos hicieran su vida y me dejaran sola. De solo pensarlo las lagrimas salian de mis ojos sin poder pararlas.

¿Por qué no podía ser todo como antes? Tenía miedo de perderlos, porque gracias a ellos soy lo que soy ahora. Siempre quise ser como ellos, porque ellos dos eran mis modelos a seguir, mis héroes, los únicos que podían salvarme de esta oscuridad.

Stephen intuía algo, Connor supongo que también, pero se hacía el loco. A veces me sentía sola, aunque los tuviera a ellos, seguía sintiéndome sola. Si, siempre estaban allí cuando los necesitaba, pero siento que eso está empezando a cambiar.

Stephen a veces salía y no volvía hasta después de unas horas, Connor a veces se encerraba en su habitación y yo, yo solo los quería conmigo siempre.

Aunque tuviéramos setenta años, aunque estuviéramos casados, con hijos o incluso con nietos aún seguiría queriendo que estuvieran a mi lado. Porque ellos eran mi pilar y sin ellos, mi pilar que había construido gracias a ellos se derrumbaría.

No estaba bien, eso estaba claro. Es más era una persona demasiado reservada al igual que Stephen. No me gustaba contar mis malditos problemas, no me gustaba que la gente viera mis debilidades, porque como decía Stephen si ven tus debilidades pueden utilizarlas en tu contra.

Rose, ella era mi mejor amiga, le había enseñado una versión de mí que muy pocos conocían, me abrí con ella, le conté mis problemas y ahora nuestra amistad se había roto.

¿Por qué no podía ser feliz? ¿Por qué no podía volver en el tiempo justo cuando mis hermanos y yo éramos felices?

Necesitaba que alguien me sacara de este maldito desastre, necesitaba alguien que me abrazara y que me dijera que todo iría bien, porque me estaba derrumbando y esta vez me sentía incapaz de levantarme sola.

Stephen y Connor me conocían muy bien, porque ellos también se sentían de ese modo, solo que lo demostraban de maneras diferentes.

Jamás vi llorar a Stephen, ni siquiera en el funeral de mis abuelos, ese día cuando lo vi tan serio y sin demostrar ningún sentimiento, me asuste, pensé que lo perdería, que dejaría sus emociones escondidas. Pero cuando entre en su cuarto y lo vi abrazando sus rodillas, allí justo en ese momento supe que él era muy vulnerable y que aunque fuera el mayor debía protegerlo.

En cambio Connor era totalmente diferente, él solía demostrar sus sentimientos o eso es lo que aparentaba, pero también lo vi derrumbarse y también se me rompió el corazón al verlo así.

Porque ellos eran mi vida, eran mis hermanos y si debía arriesgar mi vida por ellos lo haría sin dudarlo, su felicidad era la mía.

A veces pensaba que todo estaría bien sin mí, porque seguro que mis hermanos no me necesitarían, es más yo les necesitaba más que ellos a mí. Sentía que todo se me caía encima.

Mamá y Papá siempre intentaban juntarnos para hacer cualquier actividad en familia, pero eso ya no tenía sentido, si a veces Stephen se iba sin avisar o Connor se encerraba en su mundo.

¿Mis padres se sentirían orgullosos de mí? No lo sé.

¿Mis hermanos se sentirían orgullosos de mí? Tampoco lo sé.

Sin saber como empecé a tirar todo lo que tenía en mi mesa, rompí cosas, destroce mi cuarto y lo único que hice después de eso, fue encerrarme en el baño. Volví a mirarme al espejo y estaba hecha un desastre. Pero lo que hice fue algo inesperado, algo que nunca pensé que haría. Golpee con mis puños el espejo y en esos momentos no sentía dolor es más no paré de golpearlo. Hasta que me di cuenta de que estaba destrozado y en ese momento entre en la bañera y me senté abrazando mis rodillas. Mire mis manos y estaban llenas de sangre, estaba todo manchado de sangre, pero me dio igual. Lo único que pude hacer fue sacar todo lo que tenía dentro de mí.



Natalia Berchesan

Editado: 01.01.2021

Añadir a la biblioteca


Reportar