Try to survive

16. Disputa

— Luca, ¿qué haces aquí? — esa voz tan llena de malicia que hacia que se mandara un aviso a todo tu sistema, advirtiéndote de peligro, huye. 

Siguió avanzando hasta que incluso noto mi presencia y me sonrió con esa sonrisa cínica, que por mucho que fuera valiente, necesitaba a alguien que me salvara.

— Ohh, si es la señorita de ayer.— ojalá no se hubiera acordado.

— Sí, por lo que veo no se ha olvidado.

— Jamás se me olvida una cara como la tuya... Tu expresión de inocencia mezclada con miedo, hacen que quiera conocerte más.— se acercó más a mí, hasta que nuestras narices podían rozarse.

— Papá, déjala... Vámonos seguro que Nicholas nos está esperando.— Luca se acercó a nosotros para alejarlo de mí. Seguramente mi miedo se sentía a kilómetros de distancia.

— Hijo, no tenemos prisa, es más, ayer no tuve el placer de conocerla mejor por tu hermano.— lo mejor es que volviera a pasar lo mismo de ayer. 

Por favor Nicholas aparece.

— Me temo que esta vez mi hijo no podrá estar presente... Está un poco ocupado.— ¿lo había dicho en voz alta? Juraría que no.

— Papá...— El desconocido se giró irritado hacia Luca.

— Lárgate con tus hermanos.— le ordeno mientras lo fulminaba con la mirada. Quise irme y jamás salir de mi casa. 

— No te voy a dejar solo con ella.— Luca se colocó en medio de nosotros dos.

— No seas exagerado, no le voy a hacer nada... Así que hazme el favor de desaparecer.— Luca me miro angustiado, porque no quería dejarme sola con él, pero no podía llevarle la contraria a la persona que le salvo la vida.

— Júrame que no le harás nada.

— Te doy mi palabra de que no le pondré un dedo encima.— Luca un poco más relajado, se acercó a mí y me abrazo. Me sorprendí porque apenas nos conocíamos, pero le correspondí el abrazo.

— Aguanta, avisaré a Nicholas y a tus padres.— me susurro para que el desconocido no escuchara, aunque él sin nombre estaba demasiado centrado en otra cosa.

— No conoces a mis padres.— le susurré yo también.

— No te preocupes por eso, no te preocupes él no ha oído nada.— ¿por qué lo decía? Claro que no había oído nada porque no creo que tuviera un excelente oído. Luca se separó de mí y se fue de allí, dejándome con el peligro en persona.

— Qué exagerados son estos niños de ahora.— dejo de mirar a un ciervo que había por allí para centrar su mirada en mí.

— Ayer creo que no me presente.— se acercó a mí y me extendió su mano.— Soy Dominic Lacroix.

No sabía que hacer, pero no me convenía enfadarlo, le di mi mano y la estrechamos.— Harper Clifford.

— Clifford, tus padres son Alexandru Clifford y Elizabeth Clifford, ¿verdad? — espera, ¿cómo conocía a mis padres? ¿Y cómo sabía el nombre de mi padre? El nombre de Alexandru solo lo sabíamos mis hermanos, mi madre, claramente la familia por parte de mi padre y yo. Para todos él era más conocido como Alex Clifford.

— ¿Cómo lo sabes? 

— Todo el mundo conoce a los Clifford en este pueblo y más a tu padre.— si podría ser verdad,  papá era el Comisario Principal del pueblo. 

Tenía un nivel de responsabilidad muy alto y por tanto se encargaba de resolver crímenes, recopilar información y entrevistar a testigos o personas involucradas en el caso. Papá trabajaba demasiado, pero últimamente el pueblo estaba demasiado tranquilo.

— Es verdad.— me alejé un poco de él porque ya estaba lo bastante nerviosa y asustada.

— Era y supongo que sigo siendo un buen amigo de tus padres.— no le creía.

— No te creo.

— Te doy mi palabra... También conozco a tus abuelos por parte de padre.— ¿Quién era? ¿Y qué quería de nosotros?

— ¿Qué quieres? — quise sonar lo más ruda posible, y supongo que funciono.

— Tranquila pequeña Harper... No hay necesidad de sonar tan ruda, solo quiero conversar contigo.

De pronto se escuchó un ruido, que hizo que todos mis sentidos estuvieran en más alerta que nunca.

De unos arbustos apareció un lobo negro, era grande y su pelaje era un negro precioso, sin ningún otro color. Sus ojos de un verde zafiro, podían hipnotizarte con solo mirarlos unos segundos, era precioso.

Se acercó a nosotros de una manera majestuosa, con elegancia y se colocó a mi lado, mientras comenzaba a gruñirle a Dominic.

— Mira por donde, un lobito.— Dominic se acercó sin miedo a él y le acaricio la cabeza.

El lobo por su parte le gruño más fuerte y aparto su cabeza para que no lo tocara.

— Vaya genio tienes... Bueno lobito es mejor que te vayas.— Dominic sin previo aviso empujo al lobo y yo le mire asustada porque no sabía de donde tenía tanta fuerza porque logro que el lobo se chocara con un árbol. Él se acercó a mí con una sonrisa demasiado maliciosa y con su mano izquierda rozo mi mejilla.

— Aparta las manos de mi hija.— cuando oí la voz de mi padre, pude soltar todo el aire que había acumulado. Mire al frente y allí se encontraba mi padre con una ballesta, también estaban mis dos hermanos apuntando a Dominic con una pistola y un poco más alejados se encontraban Nicholas y Luca. 

Todos con una expresión demasiado seria en sus caras, como si quisieran matar con la mirada a Dominic.

— Vaya, mi viejo amigo.— se alejó de mí para acercarse a mi padre. Nicholas aprovecho eso para acercarse rápidamente hacia mí.

— ¿Te ha hecho algo? — negué porque ya no tenía voz para contestarle.— Ya estas a salvo, no te preocupes, te voy a llevar con tus hermanos y yo me encargo de Dominic.— asentí, y los dos fuimos hacia mi familia.

El primero en acercarse a mí fue Stephen.— Dime que no te ha puesto la mano encima.— volví a negar y él me estrecho en sus brazos y me alejo de Nicholas.



Natalia Berchesan

Editado: 01.01.2021

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