Try to survive

27. Nicholas se ha ido

Desperté y estaba en mi cuarto, no me acordaba de cuando me había ido a dormir, pero me sentía como nueva.

Me levanté y lo primero que vi era una nota en mi mesa con una rosa blanca.

"Querida Harper: 

Tú misma me dijiste que no me necesitabas, que no querías que te protegiera.

Por eso me iré un tiempo y te dejaré sola para que estés bien.

Sé feliz.

Nicholas."

No podía ser cierto, él no podía dejarme, no ahora. ¿Por qué se tuvo que ir y dejarme sola?

— Nicholas, vuelve.— caí al suelo y me senté de tal forma que pudiera abrazar mis piernas y llore. Pensé que hoy sería un buen día, pero no.

La persona que me hacía sentir un zoológico en el estómago, la que hacia que mi mundo se pusiera patas arriba se había ido. Me había dejado con los trozos rotos de mi corazón, en tan poco tiempo él se había convertido en alguien demasiado imprescindible en mi vida.

Él y yo ya nos conocíamos de antes, estaba segura, pero él me había abandonado.

— Nicholas, no me dejes sola cuando más te necesito... Vuelve.

Decidí que estaría todo el día encerrada en mi cuarto, no quería salir, no quería ver a mis padres. Sentía un vacío en mi interior, sentía que me faltaba algo.

Odiaba esta sensación, esta sensación de necesidad, lo necesitaba. Él no debió irse, él tenía que estar a mi lado.

— Nicholas eres un cobarde.

— ¿Lo soy? — me asusté al verlo cerca de la ventana, no era él, era imposible que fuera él. Seguramente estaba delirando. Esto era obra de mi cabeza seguro.

— Tú te habías ido.

— Eso no es lo importante, tú misma me pediste que te dejara en paz.

— No lo decía en serio, te necesito maldita sea, te necesito a mi lado.— me levante para acercarme a él.

— No Harper, tú estarás bien sin mí, siempre lo has estado... No me necesitas para nada.

— Si te necesito.

— Para lo único que me necesitas es para recordar todos tus recuerdos.— ¿de qué estaba hablando? 

— ¿Qué?

— Mierda.

— Nicholas...

— No Harper.— me dio la espalda y se tocó el pelo frustrado.— Esto no ha pasado.

— No, necesito respuestas.

— No te las voy a dar yo.— se giró para mirarme demasiado serio.

— ¿Por qué? 

— Porque no me corresponde a mí decírtelo.— a veces lo necesitaba y a veces quería matarlo.

— No lo entiendo Nicholas, esto es demasiado confuso.

— Mejor olvídalo.

— Claro, muy fácil decirlo.— le solté con total sarcasmo. Si todo fuera tan fácil como lo decían, ya lo hubiera tenido todo solucionado.

— Odio tu sarcasmo.

— Yo te odio a ti.

— ¡Dios! Mujer no te entiendo.— exclamo cansado.

Mis sentimientos en estos momentos hacia él eran un caos.

— No hay nada que entender.

— Dices que me necesitas y ahora dices que me odias... Aclárate porque no tengo ganas de escuchar tus tontearías.

— Tú eres el responsable.— Si no hubiera aparecido en mi vida todo estaría fantástico.

— ¿Yo? — me miro sorprendido y enfadado, seguro ya estaba harto de esta situación al igual que yo.— Yo no tengo la culpa de que estés loca.

— No estoy loca... Te necesito, pero cuando te necesito no estas... Nicholas te lo dije una vez, yo no quiero ser la segunda opción de nadie.

— Para mí jamás lo fuiste, siempre fuiste la primera opción.— se calmó y se acercó más a mí, ahora estaba segura de que esto no era mi imaginación, era él y estaba conmigo. 

— No lo creo.

— Harper, ella no significa nada para mí, si eso es lo que te preocupa. 

— ¿Y por qué?

— No lo sé, me sentía frustrado al saber que te tenía tan cerca, pero a la vez tan lejos.— se alejó de mí.

— Nicholas, ¿sientes algo por mí? — Podría ser muy pronto, pero ya nos conocíamos o al menos él ya me conocía. La cuestión es que necesitaba saberlo, no podía quedarme con la duda toda la vida.

Necesitaba saberlo, por si había alguna posibilidad de estar juntos, porque quería seguir conociéndolo, quería seguir recordando con él.

Pero estaba Ethan, él era tan irritante a veces, pero él también me hacía bien.

Mire a Nicholas, pero este estaba mirando unas fotos mías con mi familia, con Rose y con Blake.

— No sé lo que siento Harper, lo único que puedo asegurarte es que nadie te va a poner la mano encima, porque como alguien haga algo contra ti, se las verá conmigo... Eres importante para mí Harper... Hace tiempo juré que te protegería y que siempre estaría a tu lado y no voy a romper ese juramento nunca... Incluso estoy seguro de que daría mi vida por ti, porque tú eres mi vida, eres mi luz, eres mi ancla.— hizo una pequeña pausa. Me miro y pude distinguir como sus ojos se cristalizaban.— Supongo que eso también es amor.

— Nicholas...— no me dejo continuar, porque rápidamente se acercó a mí y junto nuestros labios. Al separarnos, los dos estábamos llorando, por primera vez lo había visto llorar y me parecía tan vulnerable.— ¿Puedes quedarte conmigo?

— Siempre.— nos tumbamos en la cama y yo me acurruqué a su lado.

— Te quiero.— le solté sin ningún miedo, aunque no quería que me lo correspondiera, quería que estuviera seguro.

— Descansa Harper.— cerré los ojos.

Necesitaba esto, lo necesitaba. Él era mi oscuridad y yo era su luz.

A veces necesitamos esa luz que ilumine nuestra oscuridad.

Me desperté sobresaltada. 

Mire a mi lado y Nicholas no estaba.

Rápidamente me levanté y vi la carta con la rosa. Estaba demasiado confundida.

¿Todo había sido un sueño? Si lo había sido, fue tan real que hasta yo me lo creí.

— Nicholas.— susurré con lágrimas en los ojos.



Natalia Berchesan

Editado: 01.01.2021

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