Un Amor Inesperado

Capitulo 24

¡buenos días!

¡No tiene nada de bueno!

¿Por qué?

¡Quiero ir al baño!

¿El problema?

Emilio me tenía envuelta en sus brazos prohibiendome la salida.

-Emilio, Emilio  -intenté levantarlo.

Intento fallido.

Ni se movió.

¿Ahora que hago?

¡Quiero ir al baño!

Intenté haverle cosquillas pero nada.

-¡Carajo, Emilio!

Ya había perdido la paciencia.

¡¿Como se despierta a una persona de manera bonita?!

Prueba dándole besitos en la cara. 

No jodas Penélope, eso ni loca lo hago.

¡¿Quieres ir al baño o no?!

Hice lo que dijo mi consciencia y empecé a darle besos por toda la cara, menos la boca, claro.

¡Bingo!

Se había levantado.

-¿Que sucede? -preguntó sonriendo.

Amaba su sonrisa.

¡Kenzie, concentrate!

-Mi vejiga va a explotar si no me sueltas -dije señalando sus brazos envueltos en ni cintura.

-Oh, lo siento -se rió.

Me soltó y fui corriendo al baño.

Hice mis necesidades, lavé mis dientes y me arreglé un poco el cabello.

Parecía un nido de pájaros.

-Buenos días  -dijo Emilio riéndose.

-¿De que te ries?

-Me rio de la manera que me despertaste.

Me sonrojé.

¡Agh!

¡Estoy odiando estos sonrojos!

-Es . . . es que, tu, este . . . No, no despertabas y yo quería ir al baño -expliqué tartamudeando.

¡¿Y ahora por qué tartamudeo?!

-Esta bien -dijo con su perfecta sonrisa.

Mierda.

-Vamos a despertar a los chicos -avisó y se me vino una macabra idea.

-¿Quieres hacerlos sufrir? -le pregunté a Emilio con cara de malvada.

Soy mala.

Lo sé.

-Me das miedo.

-Tú no más sigueme.

Fui a la cocina, agarré dos sartenes y dos cucharas, esas gigantes, que no sé para que sirven.

-Estas loca.

-Lo sé.

Le di una sartén a Emilio y el otro lo agarré yo.

Nos dirigimos a la habitación de la pelinegra.

Si.

Ella iba a ser nuestra primera victima.

Eso le pasa por levantarme a las 3:00AM.

Abrimos la puerta de su habitación y empezamos a hacer ruido con la sartén.

-¡Buenos días! -grité.

-¡Levantense flojos! -gritó Emilio.

-¡Hagan silencio! -se quejó Mateo.

-¡Kenzie!

-Ahora vamos con los demás -le dije a Emilio.

Emilio fue a la habitación de lucas con Gaby y yo fui al sofá a ver a Daniel.

Me dió ternura verlo ahí dormido.

Con el, voy a tener piedad, solo porque lo dejaron dormir solo en el sofá.

-Daniel, levantate -dije sobando su cabeza.

-mgh -gruñó.

-¡Levantate dormilón! -le di un beso en la mejilla y me fui.

♡♡♡

-Tengo hambre.

-¡Y yo sueño! -gritó Laura.

-¡Emilio! ¿que comeré hoy? -preguntó Lucas.

-¡Yo no voy a cocinar!

-¡¿Qué?! -gritamos todos.

-¡Nadie sabe cocinar, solo tú! -dijo Mateo.

-¡Agh! esta bien,¡Kenzie ayúdame!

Lo seguí hasta la cocina, ¡A cocinar se ha dicho!

-¿Y bien? ¿en que te ayudo? -pregunté anciosa.

-Lava los platos.

-¿Qué?

-¿Oh, no escuchastes?

-¡¿Lavar los platos?!

-Sip.

¡Agh!

Agarré el detergente y la esponja y me puse a lavar los platos.

-¡¿Que haces?! -le grité a Emilio.

El muy idiota me habia tirado detergente en toda la cara.

-Solo me divierto -dijo con esos penetrantes ojos azules.

-No te diviertas mucho.

-¿Que? lo siento no te escucho -se hiso el sordo.

-¡Ya deja de lanzarme detergente!

No paraba.

Me estaba manchando toda la ropa y toda la cara.

-¡Ya para, idiota! -nos empezamos a reir.

Esto no se iba a quedar así.

Agarré el bote de detergente  y se lo lancé a la cara.

-¡Kenzie! -se quejó.

Habiamos dejado la cocina hecha un asco.

Todo el detergente estaba tirado en el piso.

Iba a lanzarle más del liquido para lavar los platos pero me resvalé.

Mierda.

¡¿Nada me puede salir bien?!

Emilio viendome, me agarra de la cintura evitando que caiga al suelo.

Giré mi cabeza . . . 

Mala idea.

Estabamos a centimetros, nuestras respiraciones se juntaban y nuestros labios rozaban.

-Ehh . . . si, hay que preparar el desayuno -dije nerviosa.

¡Mierda!

Emilio ¿que estas causando en mí?

Preparamos el desayuno, comimos y nos acostamos en el sofá viendo la televisión.

-¡Ah verdad! -gritó Lucas.

-¿Qué? -pregunté.

-¡Tus regalos!

¿Mis regalos?

-Ayer no te lo pudimos dar porque estabamos bailando como locos -me reí.

-Toma -Laura y Gaby me entregaron una caja azul -Es un regalo de parte de las dos.

Abrí la caja y me encontré con una foto donde salía la pelinegra, la pelirroja y yo.

-¡Está hermoso, chicas! -las abrazé.

-Este es mi regalo -dijo Lucas entregandome una cajita.

Abrí la pequeña cajita y adentro se encontraba un collar de ancla.

-¡Gracias! -me abalancé hacía el.

Hace tiempo le había dicho que quería un collar de ancla.

Una vez leí en un libro que eran buenos.

-Y este es el mío -dijo Daniel entregandome ¿una bolsa?

Abrí la bolsa y deseé nunca averlo hecho.

-¡Daniel! -grité avergonzada.

-¿Qué es? -preguntaron curiosos los chicos.

Les enseñé y se empezaron a reir.

-¡No se rían! ¡Daniel eres un estúpido! 

Daniel me había regalado un condón

Si.
¡Un condón!

-¿Y mi regalo Mateo? -pregunté.

El era el único que no me habia dado nada, ya qué Emilio me entregó su regalo ayer en la terraza.

-Te traje a la playa ¿que más quieres?

-Idiota, Laura sigo sin entender como puede ser tu novio.



Mila Guzman

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En el texto hay: adolescentes, humor, amor-odio

Editado: 11.12.2020

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