Un Ratoncito En Mi HabitaciÓn

ACEPTARNOS TAL COMO SOMOS

Lucien regreso de la escuela triste, su mami la abrazo y le pregunto ¿qué le paso?

 

—Mami, me dijeron que soy fea...¿soy fea? —dijo Lucien

 

—¿Fea?...no mi amor, solo te dijeron eso por molestarte mi niña

 

La niña la miro, le sonrió le dio un beso y se fue a su cuarto, al llegar se fue hasta el agujerito , llamó a su amigo ratoncito

 

—Sebastián, ¿estas ahí?, sal un ratito

 

Sebastián le escucho la voz un poco apagada y pensó que quería llorar y salio diciendo:

 

—Dime mi niña linda, ¿qué te pasa?

 

—Sebastian ¿tú me quieres? —dijo Lucien

 

—Claro que sí mi niña linda

 

—Dime...¿soy Fea?

 

—¿Fea?, jajaja mi niña...¡que cosas dices.!..tú no eres fea mi niña linda

 

—Es que en la Escuela...me dijeron que ¡soy fea! —dijo Lucien

 

—Y ¿quién te dijo eso?

 

—Una niña porque la profesora dijo que yo soy la mejor alumna —dijo Lucien

 

—¿Quieres que te narre un cuento?

 

—Si me gustan tus cuentos

 

El cuento se llama " EL HADA FEA"

Había una vez una aprendiz de hada madrina, mágica y maravillosa, la más lista y amable de las hadas. Pero era también una hada muy fea, y por mucho que se esforzaba en mostrar sus muchas cualidades, parecía que todos estaban empeñados en que lo más importante de una hada tenía que ser su belleza. En la escuela de hadas no le hacían caso, y cada vez que volaba a una misión para ayudar a un niño o cualquier otra persona en apuros, antes de poder abrir la boca, ya la estaban chillando y gritando:

- ¡fea! ¡bicho!, ¡lárgate de aquí!.

Aunque pequeña, su magia era muy poderosa, y más de una vez había pensado hacer un encantamiento para volverse bella; pero luego pensaba en lo que le contaba su mamá de pequeña:

 

- tu eres como eres, con cada uno de tus granos y tus arrugas; y seguro que es así por alguna razón especial...

 

Pero un día, las brujas del país vecino arrasaron el país, haciendo prisioneras a todas las hadas y magos. Nuestra hada, poco antes de ser atacada, hechizó sus propios vestidos, y ayudada por su fea cara, se hizo pasar por bruja. Así, pudo seguirlas hasta su guarida, y una vez allí, con su magia preparó una gran fiesta para todas, adornando la cueva con murciélagos, sapos y arañas, y música de lobos aullando. Durante la fiesta, corrió a liberar a todas las hadas y magos, que con un gran hechizo consiguieron encerrar a todas las brujas en la montaña durante los siguientes 100 años. Y durante esos 100 años, y muchos más, todos recordaron la valentía y la inteligencia del hada fea. Nunca más se volvió a considerar en aquel país la fealdad una desgracia, y cada vez que nacía alguien feo, todos se llenaban de alegría sabiendo que tendría grandes cosas por hacer.

 

—¿Te gustó el cuento mi niña?

 

—Si Sebastian, esta muy bonito

 

—Mi niña, si te dijeron fea por molestarte no dejes que te dañe o te moleste,

 

No debemos darle importancia a la belleza exterior y querer cambiar sólo por cómo nos vean los demás

 

Autor del cuento: Cuentos para dormir--Anónimo.

 

 



LUCIENDRAGON

Editado: 05.09.2020

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