Una promesa por cumplir

6 parte

Aidan

Me sentía miserable, la peor calaña. Saber por todo lo que han tenido que pasar y lo peor es haberla juzgado de esa manera me hizo sentir la peor persona del mundo. Lo peor es que no podía ir a buscarla, el dolor de mi costado me tenia inmóvil.

Mi desespero aumento cuando veo a la chica llegar sin su hermana y lo peor es que no me atreví a preguntar. Caía la noche y ver que ella no regresaba, me dispuse alistarme y salir a buscarla. Sus hermanos se habían opuesto diciendo que ella necesitaba estar sola, pero mi sentimiento de culpa y el desespero de saber que no le había pasado nada, no me dejaba tranquilo.

-Le doy 15 minutos- Dice uno de los mocosos.

-Yo le doy media hora- Le contesta su clon.

-¡Basta!- Recrimina su hermana –Es mejor que esperes, ella está bien. Además tú no conoces el bosque y a esta hora sale los salvajes y no tienes como defenderte- Dice con tono de preocupación.

-Déjalo, que si se lo comen ya no sería nuestro problema- Habla con ironía el mayor.

-Miren se que cometí un error y les pido perdón- EL chico se cruza los brazos y me mira con recelo –No le he dado las gracias por haberme salvado, tampoco he sido agradecido con ustedes por lo que han hecho por mí- Suspiro bajando mi rostro – Me sentí muy mal por la forma que viven y por eso me enfrente a su hermana sin saber por todo lo que habían pasado- Susurro.

-Te dije que nosotros estamos bien como estamos- Dice el chico molesto

-Lo sé, ahora lo sé-

-¿Prometes que cuando te vayas, te olvidaras de nosotros?- Pregunta alguien a mis espaldas y es cuando siento tranquilidad al escuchar su voz. Me volteo y veo hinchado sus ojos como si hubiera llorado toda la tarde haciéndome sentir peor.

-Yoo…- Me interrumpe y les hace una seña a sus hermanos. Ellos sin decir nada entran de nuevo a la casa dejándonos completamente solos.

-¿Qué haces vestido así?- Me mira de pies a cabeza de forma extraña.

-Iba ir a buscarte- Ella hace una mueca.

-¿Pretendías ser la carnada para los animales del bosque?- Pasa por mi lado y se sienta en uno de los escalones del porche.

-Quería ver que estabas bien-

-¿Por qué?-

-Lamento todo lo que te dije…- Alza su mano interrumpiéndome.

-¿Quién te lo conto?- Se ve molesta.

-Ehh nadie- Digo rascando mu cuello.

-No quiero la lastima de nadie- Me observa molesta.

-No siento lastima-

-Sí, claro- Dice con sarcasmo.

-Mira lamento todo lo que te dije- Katia desvía su mirada al oscuro bosque –No debí juzgarte-

-No debiste- Interrumpe.

-Lo sé- Susurro.

-No quiero tu lastima-

-No te tengo lastima- Katia me mira y enarca una ceja. Volteo mis ojos –Bueno un poco- Ella cambia su expresión a una más molesta –No te enojes, todo lo que han tenido que pasar es una mierda- Ella cambia su expresión y vuelve su mirada al bosque.

-No ha sido fácil- Suspira –Dime algo, ¿Tienes padres?- Ahora el que suspira soy yo.

-Si-

-¿Te llevas con ellos?-

-No lo sé-

-¿Cómo que no lo sabes?- Ignoro que me mira y sigo mi mirada al bosque.

-No tengo mucha comunicación con ellos-

-¿Cómo es eso?-

-No me gusta hablar sobre ese tema-

-¿Son malos padres?- la ignoro -¿Te maltrataban? ¿Abusaron de ti?- Abro mis ojos sorprendido y la miro molesto.

-¿Cómo se te ocurre preguntar esas cosas?- Ella encoje sus hombros restando importancia –A veces pasa, sabes-

-¿Tus padres abusaron de ti?- Ahora la que me mira molesta es ella.

-Como se te ocurres-

-A veces pasa- Le devuelvo su repuesta y solo la escucho gruñir.

-Ellos fueron muy buenos padres- Susurra.

-Siento mucho su muerte-

-Yo también- Susurra bajando su rostro.

-Debió ser difícil hacerte cargo de todo-

-¿Por qué no te llevas bien con ellos?- Katia cambia el tema.

-Te dije que no me gusta hablar sobre ellos-

-Pues si tu no hablas yo tampoco lo hare- Exhalo profundo.

-Está bien te contare. Ellos y yo hace mucho no llevamos una buena relación-

-¿Por qué?-

-Digamos que de parte es mi culpa-

-¿Por qué?-

-No he sido un buen hijo-

-Ummm- La miro chocante.

-¿Umm? ¿Es lo único que se te ocurre decir?-

-¿Que que quieres que te diga? La verdad es que no me sorprende en lo absoluto-

-¿Qué quieres decir?- Encoge sus hombros.

-Se nota que no eres buena persona-

-Aush, eso dolió-

-Qué quieres que te diga, si es la verdad-

-Me duele pero es verdad- Ella me mira extrañada -Nunca he sido buena gente- Ambos nos quedamos en silencio.

-A veces cometemos errores, pero aun es tiempo para aprender y cambiar- Dice.

-No lo creo-

-¿Por qué lo dices?-

-He lastimado a muchas personas y sobre todo a personas que valen mucho-

-Puedes empezar con pedirles perdón-

-¿Me perdonas?-

-¡¿Qué?!- Pregunta sorprendida.

-Quiero empezar contigo…- Susurro –Y con tus hermanos- Ambos no decimos nada, solo nos miramos.



Jimena Paez

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En el texto hay: familia, amor, promesas

Editado: 17.06.2018

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