Vehemente

Capítulo 25 Despedida


Mi corazón se rompe ante la noticia y cierro el notebook de inmediato. Debería ser causa de tanta felicidad, pero se ha transformado en el anuncio de un destino ineludible y doloroso. Bajo a la cocina para ayudar a mamá con los preparativos para la cena de esta tarde. Alex vendrá junto a sus padres como habíamos acordado. Mientras preparamos la comida, hablamos de los pasos siguientes para mi ingreso a la universidad. Tengo la opción de hacerlos por internet, eso me facilita bastante las cosas. También aprovechamos de organizar las fiestas de fin de año, que llegarán muy pronto. 
Luego mamá pasa el resto del tiempo hablando de lo feliz que se siente de que su hija vaya a la universidad. Ilusionada, me cuenta todos los planes que tiene para estos años de estudio universitario, y que cuento con su apoyo incondicional. Me angustia escucharla hablar tan ilusionada y una vez que terminamos los preparativos, me siento en el sofá de la sala y fingo ver algo en la televisión. Pero en realidad, siento una tristeza infinita por dentro porque mi futuro es muy distinto a como lo soñé.

Alex llega con sus padres, y en cuanto me ve desde la puerta se acerca para sentarse a mi lado y me saluda:

—Hola, muñeca —bromea con una encantadora sonrisa y rodea mis hombros con su brazo. Como me gustaría estar enamorada de él, mi vida sería mucho más simple y fácil en estos momentos.

—Hola, Alex. —Le sonrío sin ganas y le doy un beso en la mejilla.

—¿Qué pasa? —Alex se da cuenta enseguida que no me encuentro bien. Le susurro al oído mi respuesta:

—No te lo puedo contar aquí, ¿Subamos?

Inmediatamente asiente preocupado. Antes de subir, voy a saludar a sus padres. Ellos me preguntan como fue mi experiencia rindiendo las pruebas, y Alex se impacienta, me toma de la mano y le dice a sus padres que ahora no puedo hablar. Me lleva casi volando a mi habitación lo que provoca las risas de los demás. Apenas entramos, Alex me interroga. Le indico un lugar en la cama para sentarnos porque esto va para largo. Le cuento todo lo vivido últimamente; mi enfrentamiento con Camila, las discusiones con Franco, todas sus confesiones y nuestra definitiva separación. La única parte que omito es el momento de mutua confesión de nuestros sentimientos, porque es sólo entre Franco y yo. Mi amigo no dice una palabra y se limita a escuchar atento. Está impresionado y veo en sus ojos como su mente intenta procesar tanta información.

—¿Te pegó, Amanda? ¡Te pegó! —articula al fin. Está molesto y no logra dar crédito a la situación.

—Sí... esa mujer es capaz de lo peor. Temo que cumpla sus amenazas y acabe con la oficina de papá. Hasta puede contarle sobre mi relación con Franco ¿Te imaginas lo decepcionado que estaría de mí? Después que me ha repetido hasta el cansancio que no debo involucrarme con hombres mayores.

—¿Y qué vas hacer?

—De eso quería hablar contigo...

—¿Necesitas que te ayude?

Niego con la cabeza.

—No, ya tomé una decisión y antes de contarle a mis padres necesito contarte a ti primero.

—No me gusta como se oye eso... la Amanda que está frente a mí, es muy distinta a la que conocía. Ahora eres capaz de cualquier cosa.

Hago una mueca de pesar y asiento lentamente.

—¡Ya habla, mujer! No aguanto tanto misterio.

Le suelto sin anestesia:

—Me voy a estudiar a la Universidad del Arte en Montpellier.

Me mira perplejo como si se tratara de una mala broma.

—¿Acaso te volviste loca? ¡Montpellier está muy lejos de Altamira!

—Ya me aceptaron. Sólo falta que me matricule, y buscaré una casa con pensión cerca de la universidad.

—¡No, Amanda! Tú no te puedes ir. Tus padres jamás lo permitirán.

—¡Y qué quieres que haga! ¡No tengo otra opción, Alex! Necesito proteger a mis padres de Camila y alejándome es la única forma que ella apacigüe su ira contra mí. Además..., ya no soporto esta situación. Fingir constantemente frente a mis padres, estar cerca de Franco evitando todo contacto, verlo con ELLA... Incluso a ti te estoy haciendo daño. —Lo  miro en silencio esperando su respuesta. Alex se levanta y camina desesperado de un lado a otro y se agarra la cabeza—. Esto es más de lo que puedo soportar —intento convencerlo, se niega de inmediato.

—¡Debe haber otra solución!

—¿Cuál, Alex? Te digo que ya no puedo más con todo esto, ¡Necesito alejarme de él!

Enojado niega con la cabeza y me mira inflexible.

—No, tienes que entrar en razón. —Da media vuelta y camino a la puerta me dice—: Voy enseguida a hablar con tus padres para que te hagan cambiar de opinión.

Me levanto apresurada y lo detengo del brazo antes de que salga.

—¡Por favor, Alex! ¡Entiéndelo! También lo estoy haciendo por ellos. No me arriesgaré con Camila, ¿Te imaginas si destruye todo el trabajo de mi padre? ¡Le ha costado años de esfuerzo! Imagina lo duro que sería para ellos pasar por algo así, y yo tendría que olvidarme de ir a la universidad... —le ruego angustiada—. No, Alex, no soportaría que algo así suceda, ¡Y mucho menos si es por mi culpa! no puedo quedarme de brazos cruzados y dejar que lo peor ocurra.

Alex analiza cada palabra y luego de meditar un momento asiente resignado. Ha comprendido la gravedad del asunto y mi necesidad de alejarme de todo, en especial de Franco. Un gran suspiro de alivio sale de mis labios.

—¿Y cuando piensas darles la noticia?

—No lo sé... —respondo triste y me regreso a la cama para sentarme nuevamente, Alex me sigue en silencio y se sienta conmigo—. No será nada fácil, por lo pronto quiero dejar pasar navidad y año nuevo. No quiero que estén tristes en nuestras últimas fiestas juntos... —Pensar en esto me llena de una amargura infinita. No logro contener una lágrima que se escapa y desciende por mi mejilla. Alex la enjuga con su mano—. Estoy bien... —lo tranquilizo con una sonrisa fingida.

—Sí, claro... —replica escéptico—. ¿Sabes una cosa? Estoy muy sorprendido de ti.



VanneDiazRosas

Editado: 12.01.2021

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