Vehemente

Capítulo 26 Nuevo Comienzo

Mi llegada a la gran ciudad de Montpellier es el viernes por la tarde. Fue un viaje agotador de treinta horas y sólo nos detuvimos a comer. Como aún no conozco la ciudad, tomé un taxi para llegar a la pensión. De camino, pude contemplar el paisaje lleno de inmensos edificios, con un comercio variado y mucho tráfico. No se ve nada de vegetación lo que provoca que se me escape un suspiro de nostalgia, el primero de tantos... extrañaré mucho mi querida ciudad. A medida que avanzamos se deja ver una bella plaza rodeada de árboles y las calles se llenan de jacarandá, a donde mire hay uno, ¡Esto debe verse increíble en primavera! En la siguiente cuadra está la Universidad de Arte a la que asistiré; es una inmensa construcción al estilo neoclásico con un área verde en el frontis. Tres cuadras más allá, saliendo de la zona céntrica, el conductor dobla a la izquierda y se detiene justo en la casa donde me dirijo.

Me recibe la señora Isabel. Una mujer muy atenta de unos cincuenta años, me esperaba con la cena lista y la habitación preparada para poder instalarme. Mientras me sirve la comida me cuenta que mis padres hablaron con ella mientras venia de viaje, preocupados por mi bienestar, lo que le recordó cuando ella pasó lo mismo con sus hijos al irse a la universidad y simpatizó mucho con mis padres, le hablaron tanto de mí que hasta se podría decir que me conoce de toda la vida.

Termino mi cena y me lleva a mi habitación mientras me cuenta que vive sola junto a  su esposo, sus hijos ya terminaron la universidad y algunos de ellos ya están casados. Entramos a una  habitación acogedora con paredes blancas y bien distribuida. A mano derecha está la puerta que lleva al baño, a la izquierda un closet y un estante alto donde se puede guardar útiles y materiales de estudio. En el fondo dos ventanas separadas, en el lado derecho y junto a la pared está  la cama y en el lado izquierdo un escritorio iluminado por una de las ventanas, queda un espacio suficiente entre  el escritorio y el closet para poner un atril y trabajar cómodamente en mis trabajos de arte, fue diseñada especialmente para satisfacer las necesidades de los tantos estudiantes a quien le ha arrendado la habitación.

La señora Isabel me indica los horarios de las comidas, los días en que puedo usar la lavadora y todos aquellos detalles relacionados con la convivencia, luego me da las buenas noches y deja instalarme con tranquilidad. Lo primero que hago al quedarme sola es llamar a mis padres y contarles sobre el viaje, la ciudad, el lugar donde viviré y el buen recibimiento de la señora Isabel y por sobre todo repetirles una y otra vez que me encuentro bien y tranquila. Me despido de mis padres y al colgar me quedo un momento observando este lugar con tristeza, aquí sera mi vida de ahora en adelante, solo espero adaptarme rápido.

Finalizo de guardar mis cosas y me doy una ducha tibia para quitarme el sudor y el dolor muscular provocado por el extenso viaje, en el baño encuentro todo lo necesario, luego me voy a la cama y agradezco estar tan cansada porque me duermo enseguida sin pensar en nada y en nadie.

Al día siguiente me levanto temprano, tengo muchas cosas que hacer antes de entrar a clases, la señora Isabel ya está preparando el desayuno y me entrega una copia de la llave de la puerta principal y de mi habitación. Le pregunto donde puedo encontrar una tienda con artículos de arte y una peluquería... sí, quiero terminar con este cabello largo que tanto le gustaba a "él" y ser una nueva Amanda.

Es fácil llegar al centro, que queda a sólo unas cuadras de aquí y me voy caminando. Comienzo por la peluquería, opté por un corte en capas que me llega hasta el hombro ¡adiós cabello largo! luego sigo con la tienda de artículos de arte, estudiar esta carrera no es muy barata que digamos, debo comprar varias cosas que son necesarias para mis estudios, solo traje lo más indispensable todo lo demás lo dejé en casa. Regreso en taxi porque llevo varios materiales y no puedo con todos.

Llego a la casa cerca de la hora de almuerzo, conozco a don Jorge el esposo de la señora Isabel que es tan simpático como ella, comemos juntos escuchando las anécdotas graciosas de don Jorge, me hacen sentir como en casa, como si ellos fueran mamá y papá solo que un poco mas mayores, al terminar ayudo a la señora Isabel con la loza y por la tarde me dedico a guardar mis materiales y a preparar mi bolso para el lunes, el domingo me doy una vuelta por los alrededores para ir conociendo el lugar. 

¡El día lunes soy un atado de nervios !

Llego a la universidad totalmente perdida. Todos parecen saber exactamente a donde ir menos yo, que soy la única que mira a todas partes tratando de ubicarse. Veo el paraíso, cuando leo "informaciones" en unas de las puertas, la secretaria me recibe amable, me da mis horarios y las instrucciones mecánicamente como si llevara años repitiendo lo mismo. Llego a mi primera clase, una de la pocas teóricas que tengo, escucho que alguien me llama por mi nombre

—¿Amanda?

veo enseguida que alguien se para de unas de las sillas y me hace una señal con la mano.

—¡Lorena! —¡Que alegría siento de ver alguien conocido!

—¿Pero que haces aquí? nunca me dijiste que vendrías a estudiar a Montpellier.

—Fue una decisión de último minuto.

—¡Y por qué no me avisaste! nos hubiéramos venido juntas, nunca me llamaste.

—Tuve un problema con él chip de mi celular y perdí todos mis contactos, ¡Me da tanto gusto encontrarte aquí! —le digo animada y me siento a su lado—. Aunque ya lo sospechaba porque ya me habías dicho que estudiarías aquí.

—Sí, que bueno que estemos juntas ¡Estoy tan perdida, no conozco a nadie!

—Estoy en las mismas —le confieso y enseguida reímos juntas.

—¿Por qué decidiste estudiar aquí? —me pregunta.

—Porque te escuché hablar de esta universidad y me pareció un buen lugar para estudiar, no fue una decisión fácil, pero aquí estoy. 



VanneDiazRosas

Editado: 12.01.2021

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