Vehemente

Capítulo 34 Proyección

Los años siguieron pasando y ya estábamos en nuestro último año de carrera. Todos nosotros habíamos adquirido  conocimiento, madurez y experiencia. Apoyados siempre por nuestro profesor Alberto, que nos abrió las puertas al mundo artístico.

Cada quien ya tenía su rumbo definido. Lorena, Diana y Andrea se dedicarían a la docencia. Néstor se inclinó por la pintura, sus trabajos eran magníficos y ya había expuesto varias veces sus trabajos como artista emergente con gran éxito. A Jorge le gustaba la escultura. Julián y yo eramos una mezcla un poco rara, socios, compañeros y amigos con ventajas de vez en cuando, solo de vez en cuando. Nos dedicábamos a la consultoria y asesoría en arte a diversas áreas donde eran solicitados nuestros servicios, museos, galería, empresas, colegios, universidades etc. Y al mismo tiempo creábamos nuestras propias obras artísticas.

Yo también había cambiado, en todos los aspectos. Ya no era aquella chiquilla juvenil y reservada. No, ahora era una mujer decidida, segura y con desplante. Mi físico también se transformó, había adquirido más curvas, el culpable era Julián y sus bombones de cerezas al coñac que me regalaba cada año en mi cumpleaños o para algún momento especial, sabía cuanto me gustaban esos chocolates. Tuve que cambiar de talla y renovar el guardarropa completo incluyendo la ropa interior, me había convertido en una mujer con la vida ya resuelta y con un gran futuro profesional.

Y Franco... Bueno, él ya era parte del pasado, un hermoso recuerdo. Los años me ayudaron a olvidarle y dejarlo atrás definitivamente.

Con Julián acostumbrábamos  ir a nuestro bar favorito después de algún evento o trabajo que hacíamos juntos, para relajarnos y conversar de la vida. Es así, como un día viernes después de una asesoría nos fuimos a beber una copa.

—Bueno angelito, ¿ya has decidido que harás cuando termines la carrera?, ya estamos a mitad de año...

Suelto un largo suspiro antes de responder, estoy indecisa—. Aún no
—digo con pesar— La lore me dice que volvamos juntas a Altamira, y a mi me encantaría volver a vivir con mis padres y estar cerca de ellos, pero el profesor Alberto me dice que si decido quedarme en Montpellier, el puede recomendarme en varios partes donde están solicitando mis servicios...

—Y también puedes seguir trabajando conmigo —me interrumpe Julián, deseando que me quede en la ciudad.

—Si, además estás tú. Tengo muchas ofertas aquí que no quiero desaprovechar. Ay Julián, ¡no sé qué decisión tomar!

Julián me sonríe benevolente y me toma la mano antes de responderme.

—A mi me encantaría que te quedaras  aquí, me acostumbré a trabajar contigo.

Le respondo con una sonrisa cuando de repente Julián cambia de expresión y frunce el ceño mirando detrás de mí, me giro para saber que le ha molestado. No es habitual verle con esa cara. Pero no hay nadie, sólo veo la espalda de un tipo que se aleja.

—¿Qué pasa? —le pregunto— ¿viste a alguien?

—Un idiota que te estaba devorando con la mirada. —responde molesto.

Le sonrío divertida y le digo— ¡son ideas tuyas!.

Julián se apoya en el respaldo y me observa con ojos curiosos, como cada vez que intenta leer en mi.

—No tienes idea ¿verdad? —habla con su sonrisita guasona. Le hago un gesto de interrogación, no sé a qué se refiere con su comentario.

—¿Qué quieres decir? No entiendo.

Se endereza y apoya los brazos en la mesa y me mira fijamente. 

—Te diré algo que quizás ningún hombre te ha dicho antes y que estoy seguro que ni tu misma estás consciente de ello.

Acaba de despertar mi curiosidad, tampoco es algo tan difícil de hacer. Si yo fuera un gato, hace mucho que ya hubiera perdido mis siete vidas. Lo miro en silencio esperando que hable.

—Eres inconscientemente tentadora —se me escapa una risita nerviosa pero el está serio, no bromea— no tienes idea del efecto que causas con tu presencia y tus generosas curvas, siempre con un tu aire inocente, totalmente ajena a los suspiros que robas.

Sonrío muy nerviosa y le respondo —No Julián, eso no es así. —bebo  un sorbo para calmarme.

—¡Si, claro que es así! —continua él— puedes preguntarle a cualquiera de los hombres de nuestro grupo, hemos hablado de ti varias veces y del "efecto Amanda". —niego con la cabeza incrédula, y se me viene a la memoria que muchas veces bromeaban diciendo "el efecto Amanda" asi que a eso se referían...— Por qué crees que Néstor siempre te molestaba tanto...

—Pero el está con la Diana. —Lo interrumpo, abriendo los ojos muy sorprendida.

—Si, pero eso no quita que te encontrara atractiva. ¡Recuerda, somos hombres!. Nestór, se volvía loco cuando te veía, pero nunca se atrevió a decírtelo. Además, tu siempre fuiste inaccesible con todos. Yo fui más temerario y no me dejé intimidar —me quedo paralizada observándolo, apoyando la cabeza en una mano, creo que me he puesto de todo los colores—. Ves, te sonrojaste. Porque lo haces sin intención y eso resulta aún mas atractivo en ti.

—Nunca tu sinceridad me había abrumado tanto como ahora, ¿Sabes lo incómoda que me sentiré frente a ustedes de ahora en adelante?

—Si —ríe divertido— tranquila angelito, ya falta muy poco para terminar la carrera.

Suelto el aire que estaba reteniendo y bebo otro sorbo. Me ha dejado sin palabras.

—Y ya que estamos en la hora de las confesiones, voy a decirte algo mas ... —Dice él.

—¡Ay, vas a seguir incomodándome! 

—Lo siento pero no puedo evitar ser sincero y decir lo que pienso, sobre todo contigo mi angelito. —Lo miro con la cabeza ladeada mentalizándome internamente para aguantar su ataque de sinceridad repentina—. Cuando te conocí y te vi con tu aire de ingenuidad e indiferencia, me gustaste enseguida y creí que podría conseguir fácilmente lo que quisiera de ti. Pero me equivoqué y como me dijiste aquella vez cuando te confesé que me gustabas, tú no eres la mujer que yo pensaba. Eres auténtica, fuerte y decidida. Y aunque no lo parezca, tienes mucho carácter...  ¿cuantas veces no me pusiste en mi lugar? —Nos miramos y reímos al mismo tiempo—. Al final tu me atrapaste a mi. Eres una buena mujer, de esas que uno busca para casarse.



VanneDiazRosas

Editado: 12.01.2021

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