Vidas pasadas.

XXXI (parte I)

  Todo lo que había descifrado la otra Nuria llevaba a la casa de Magda, algo que la sorprendió un poco, pero no importaba, iba a ir allí, e iba a resolver de una vez por todas que pasaba con ese burdel, Allan y el tal Leandro.

 Trepó por la enredadera que daba a la habitación de su amiga y se introdujo a la pieza.

 Supuestamente cruzando el pasillo había una escalera que la dirigía a una habitación que nadie de la familia usaba. Así que salió, se fijó que no haya nadie a los alrededores y comenzó a caminar hasta encontrar los primeros escalones.

 Subió y miró fijamente la puerta, tenía la idea de que allí resolvería todo, giró el picaporte y entró.

 El lugar estaba lleno de estatuas, mayormente de hombres, de todas las edades, había visto algunas con el mismo nombre, pero diferentes fechas, y algo cambiaba, verdaderamente el escultor hacía un excelente trabajo, los rostros, las expresiones, los músculos, todo.

 Pudo notar que eran las mismas personas después de algunos meses o años, sus rostros cambiaban en gente más sombría, como si algo malo les hubiese pasado en ese tiempo.

 -Parece que ni tú ni tu amiga entienden la idea de no entrar.- dijo una voz masculina detrás de ella.

  No estaba asustada, sentía que lo conocía, y él a ella también.

 -¿Por qué cambian?.- preguntó, en su interior, o en el de la otra Nuria, algo le dijo que le iba a responder, que no la echaría.

 El hombre se acercó a su lado y acarició una de las esculturas, la de un hombre joven, con rostro serio, lo único que demostraba era frialdad.

 -Porque vieron el infierno.- respondió, algo que erizo todos los pelos de ella.-ellos los llevaban, yo me encargaba de verlos, como entraban, ilusionados, luego, se convertían en ésto, como si entrar a aquel lugar les absorbiera el alma.- 

 -¿Éste lugar?.- extendió la tarjeta del burdel y el hombre asintió.

 -Los llevan con engaños, luego los torturan, venden sus cuerpos como mercancía, hay de todo tipo, los niños son los más fáciles, aunque tú deberías saberlo.- la cara del hombre se volvió completamente sombría.- engañaste al pequeño Alarcón, tú y el maldito de tu amigo, para llevarlo a ese lugar, ¿qué te pago?.- Nuria comenzó a retroceder, no podía ser cierto, ¿ahora que debía hacer? ¿cómo solucionaría el problema si ella lo empezó?.- Magdalena no lo sabe, creo que sería tú trabajo decirle ¿no?.- se mareó y chocaba con todo a su alrededor, ¿por qué la otra Nuria lo llevó con él?, la voz en su interior decía que no le crea.- Empezaste a investigar la muerte del imbécil para desviar la evidencia.-

 -No puede ser.- susurraba ella.

 El hombre la tomó del cuello y ambos se cayeron al suelo mientras apretaba su débil cuello.

 -¿Ésta vez que harás? ¿Te defenderás?.- preguntaba mientras sus ojos se iban cerrando.- Espere años para que vengas a mi y poder matarte con mis propias manos, hija de puta, perra asquerosa.- insultaba mientras Nuria perdía la consciencia, tal vez ella estuvo allí para dejarse matar.- disfrute cada momento mientras tu amigo gritaba que deje de golpearle la cabeza hasta ya no escucharlo.- 

 ***

 Magda se sentó en un pequeño sofá, era mucha información para asimilar, era imposible, si ellas habían ido allí para resolver el crimen, para liberar esa gente, no para desviar evidencia, pero, ¿cómo lo resolverían?.

 -Mi supuesto hermano no conocía a tu amiga, y ella se encargó de que él no reconociera su rostro.- explicaba Hermes.

 -¿Entonces estábamos aquí para...- aún no le quedo claro que debían hacer.

 -Para desviar evidencia, ahora la que está del lado equivocado eres tú.- él miraba la chimenea.- pero no te preocupes, cuando Nuria se enteré facilitará el trabajo.- Magda levantó la vista.- la matarán.- eso casi le da un paró a la mujer, estaban diciéndole que matarían a su amiga.- no te preocupes, por algo están en éstos cuerpos, luego viajarán a otro lugar y así.- 

 



Mina Aquino

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En el texto hay: historia

Editado: 31.03.2019

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