Virgen Embarazada

Capítulo 10.

 

Capítulo 10.

Liam 


Observó furioso a la castaña frente a mí, no puedo creer todo lo que hizo por personas que apenas conoce.


—Entonces... ¿estás diciendo que fingiste desmayarte para llamar mi atención? — cuestione incrédulo.


—Fue lo único que se me ocurrió para que me prestaras atención. — dijo Miley encogiéndose los hombros.


─ ¿Dónde aprendiste a hacer tal cosa? ─ Cuestione un poco más tranquilo, aunque aún algo descolocado debo admitir.


─Soy actriz Liam, eso no debes olvidarlo nunca. ─ Murmuro aparentemente despreocupada.


Tome asiento en uno de los muebles de la habitación y deje caer la cabeza entre mis manos. Permanecí en esa posición por unos momentos mientras me decidía entre hacer aquello que rondaba mis pensamientos o seguir mi lado sensato y dejar las cosas tal cual estaban.


Sobra decir que nunca le he puesto mucha atención a la última opción. Así que opte por la primera.


─Liam, fue solo una broma. No te pongas así...


El tono algo culpable de Miley casi me hace retroceder...casi.


Pero tenía que devolverle la moneda.


─Me asustaste mucho.


─Liam, mírame. ─ Demando esta vez poniéndose a mi altura y quitándome las manos del rostro.

─Estoy bien, fue solo una broma. No lo volveré a hacer, ¿bien?


No me mires así, no quiero arrepentirme antes de llegar a hacer algo.


─Dame un vaso de agua. ─ Pedí tomando un gran respiro.


─ ¿Estas bien?


─Si...es solo...─Murmure algo entrecortado pasando mis manos por el cabello y luego reposándolas en mi cara para darle más dramatismo al asunto.


Por un carajo, alguien que me lancé un grammy.


─Liam mírame, ¿que tienes?─ Cuestiono esta vez algo alarmada mientras tomaba mi rostro entre sus manos.


Justo en ese momento estuve a punto de terminar la broma y decirle que era todo mentira. Pero el tacto de sus manos me detuvo, nadie me había tocado con tanta suavidad nunca. Y... se sintió bien, jodidamente bien. Por lo que, en vez de terminar la broma, me recargue más en su tacto y me dedique a disfrutar de esa pequeña caricia.


─ ¿Liam?


─Aun si te digo que es una broma, ¿seguirás mimándome así? ─ Cuestione abriendo los ojos.


─No seas hijueputa. ─ Respondió alejándose intentando no reírse. 


─Aprendí de la mejor. ─ Objete con una sonrisa que me fue correspondida casi de inmediato.


Su sonrisa destilaba dulzura, así que me fue imposible apartar la mirada de ella por lo que me pareció una eternidad hasta que recordé algo que me trajo a la realidad de golpe.


—Por cierto, tenemos que hablar. — dije serio al recordar el porque me dirigía a la habitación hace unos minutos.


—Si es por el altercado de hace unos momentos, déjame decirte que ella me provocó y no conforme con eso me golpeó primero, los chicos sólo internaron defenderme. — dijo con una mueca de disgusto.


—De hecho, era algo más, pero ahora que lo mencionas, ¿Con que te provocó? — cuestione sin dejar de mirar su rostro.


Cuando terminó de relatarme lo que pasó no pude evitar soltar una carcajada, esto no puede ser cierto, ¿O sí?


—¿Estabas celosa? — cuestione divertido.


—No. — dijo sonrojada.


—No te creo. — murmure al ver que desviaba la mirada.


—No me importa. — dijo mirándome algo molesta.


Miley


Idiota. ¿Cómo se atreve a burlarse de mí? Yo no estoy celosa, no tengo razón para estarlo, ¿Verdad?


—Cierto, tengo que decirte algo que quizás no te va a gustar, pero necesito que me escuches, ¿Sí? — me limité a asentir.


—Tenemos que casarnos en dos meses y me dieron tres meses para dejarte embarazada, en unos días se anunciará nuestro compromiso. — soltó así no más, como si estuviera hablando del clima o algo así.


—No voy a casarme contigo. ─ Afirme mirándolo casi con horror.


—No es una opción. ─ Dijo sin observarme a los ojos.


—¿Por qué me haces esto? ─ Cuestione sin saber que más hacer.


—No mal interpretes la situación, esto no tiene nada que ver conmigo o con mi familia. ─ Aseguro para luego agregar: ─Antes de todo esto ni siquiera sabía de tu existencia y soy el menos interesado en perder su soltería.


—¿Entonces? — cuestione con un enorme nudo en la garganta.


—No sé quién está detrás de todo esto, pero es alguien realmente poderoso, lo suficiente para poner a los múltiples negocios de papá en riesgo y a nosotros en quiebra. ─ Murmuro y luego de unos segundos de silencio agrego: —No sé quién sea, pero debo odiarte demasiado para empeñarse en hacerte sufrir tanto. Así que, ¿Tienes alguna idea de quién es?


—Nunca he sido problemática y no tengo enemigos, no entiendo porque alguien quiere hacerme daño. ─ Me escuche murmurar mientras cerraba los ojos por unos segundos.


—Tranquila, nadie va a dañarte. —Aseguro dejando una mano sobre mi hombro y con ello haciendo que abriese los ojos.


—¿Por el meñique? — Cuestione con cierto aire infantil que no dejaría por un buen rato.


—Por el meñique. — Respondió con algo de diversión, pero aun así entrelazo su dedo con el mío.

 

Ese absurdo trato pareció dar inicio a una tregua entre nosotros, logramos mantener varias conversaciones sin salir molestos, hasta que llegó un tema que seguía siendo algo perturbador para mí: el embarazo.


—Miley, tienes que comenzar a organizar la boda, aparte ya deberíamos ir fabricando al bebé.




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