Viviendo con 7 Idiotas

3.Los Angeles

—¡Ashley despierta pedazo de idiota! —Sam me movía desesperadamente.—Vamos Ashley Emma Cooper, no me hagas llamar a las azafatas.—Hablo amenazadoramente.

—Esta bien.—Me levante con mi manta de cabras y salí del avión junto a Sam.

Luego de que nos dieran las valijas, me tape con mi manta y empecé a caminar, la gente me miraba como si estuviera loca.

—Ash me haces pasar vergüenza.—Habló Sam colocándose sus gafas.

—Oh vamos si soy una diva en progreso, ¿qué es lo que te da vergüenza? —Reí divertida.

—No eres una diva.—Respondió la idiota de mi amiga con aire de superioridad.

—Si lo soy.—

—Que no.—

—Que si.—

—Que n...—Sam no pudo seguir hablando por qué la interrumpieron.

—¿Ashley eres tú? —Dijo un hombre con gafas y traje.

—¿Papa? ¡Papa! —Abrace a mi padre por primera vez en nueve años.—Te ves estupendo, antes eras calvo y ahora no, wow tienes pelo ¿cómo hicist...? —Empecé a hablar impresionada pero Sam me tapo la boca.

—Disculpe señor Cooper, es la emoción que tiene.—Sam sacó su mano de mi boca.

Mi padre solo río y me respondió con un "Use productos Ash"

Seguimos caminando hasta subirnos a un auto que nos llevaría a mi nuevo hogar, o mejor dicho nuestro, ya que Sam viviría conmigo.

—Oh Ash, vivirás con tu hermano, ya que yo vivo viajando y todo eso, problemas de trabajo.—Dijo mirando por el espejo retrovisor.

—Claro.—Mire por la ventanilla, Los Ángeles era un hermoso lugar.

Había olvidado por completo que mi padre trabaja en una discografía y ganaba muy bien, lo contrario de mi madre, ella ganaba lo justo para vivir.

La extraño.

—¡Llegamos! —Mi padre se bajó y nos explicó sobre la institución que empezaría en unos meses y que me cuide y bla, bla, bla.

Toqué la puerta pero nadie atendía, Sam me empujó y toco otra vez, pero nadie atendió.

Me dio lo mismo así que abrí la puerta y en ese mismo instante mis ojos se abrieron de par en par, esto era un mundo de locos, mire a Sam que estaba igual o peor que yo.

-¿Que carajo está pasando? -Dije mirando por toda la casa, la verdad era muy linda y moderna pero eso era lo de menos.

Había 7 chicos parados con una sonrisa gigante más bien eran dioses griegos.

A Sam se le caía la baba.

Mire al techo y vi un inflable de cocodrilo encima del candelabro.

Reí por lo que acababa de ver, mire a los 7 chicos que estaban parados frente a mi, uno de esos era mi hermano supongo.

-¿Ashley? -Dijo uno de ellos acercándose a mí mientras me apretujaba en sus brazos.

-¡Tyler! Mi estúpido hermanito, tanto tiempo idiota.-Le correspondí el abrazo.

-Te recuerdo que soy más grande que tu.-

-Como sea, ¿Quiénes son esos playboys? -Hablé señalando uno por uno mientras que Tyler reía.

-Primero; no son playboys y segundo... Viven aquí.-

-¡Qué estúpida broma por favor! Ahora, los playboys fuera de mi vista.-Dije acercándome a ellos.

-Ash, ellos de verdad viven aquí.-

-¿Qué?-Dije mirando a cada uno de ellos.-Dios mío volveré a casa.-Tome las maletas con las que venía y me di la vuelta, pero para mí suerte tropecé y me caí.

Los playboys se reían, yo solo los fulminé con la mirada.

—¿De qué se ríen? —Dije sacando el mal humor de mi interior.

—Llevas una manta de cabras sobre tu cabeza.—Respondió un rubio mirándome despreocupadamente y todavía riendo.

—Eso es mentira es obvio que no llevo una manta de cabr...Diablos.—Dije acordándome que me baje del avión con una manta de cabras. Intenté que esto pareciera normal pero lo arruine.—Las divas llevan manta de cabras.—Al decir eso todos estallaron de risa.

—Bueno ya esta.—Dijo Tyler riendo.—Ash ellos son mis mejores amigos.



Chicalectora2016

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En el texto hay: humor, romance juvenil, amor

Editado: 12.04.2018

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