Voluntades Robadas

EL ELEGIDO (Parte II)

Después de ese llamativo episodio, tardé un par de semanas largas en recuperarme de toda aquella estresante experiencia tanto a nivel psíquico, como físico. Hacía mucho tiempo, quizás demasiado, que no me vestía con el elegante e imponente uniforme de gala verde oliva impecablemente ornamentado y el cual irremediablemente había quedado olvidado en lo más profundo del armario. Ni tan siquiera lo quise usar cuando me concedieron la medalla de Corazón Púrpura. Por aquel entonces, se trató de un mero acto de rebeldía, o de rabia; no lo sé, pero sentí que la desgracia sufrida me parecía totalmente injusta después de todo el sacrificio que había realizado por mi país. Lo curioso fue que transcurrido el tiempo, la cruel y caprichosa vida me brindó otra oportunidad. Tocaba desempolvarlo y prepararlo a conciencia, pues teníamos una audiencia con el mismísimo presidente de los Estados Unidos en la Casa Blanca.

El personal del ejército se encargó de ir a buscarlo a mi casa y de prepararlo convenientemente para que estuviera perfectamente listo e inmaculado llegado el momento.

Yo permanecía sentado en la silla de ruedas, en una habitación de las instalaciones de la Agencia de Inteligencia observando distraído como los ayudantes que me había asignado el gobierno iban y venían sin descanso realizando multitud de tareas de diferente naturaleza.

Clancy Nichols entró elegantemente vestido con traje y corbata oscura. Él no solo también había sido invitado a la recepción presidencial, sino que además le ascendieron a jefe de operaciones de la CIA substituyendo a Gordon Foster, quien a su vez fue trasladado a un puesto de mayor responsabilidad y relevancia en el Pentágono.

─ Felicidades por su ascenso Nichols ─elogié en cuando le vi entrar.

Clancy me hizo un gesto de complicidad agradeciendo mis felicitaciones mientras cogía una silla vacía y se sentaba enfrente de mí.

─ ¡Gracias sargento!. ¿Qué tal se encuentra?, ¿algo nervioso quizás?.

─ La verdad es que no. Situaciones mucho más complicadas he tenido que lidiar en otras ocasiones ─contesté en tono tranquilo.

Nichols rio y a continuación añadió

─ Eso seguro, aunque no todo el mundo puede decir que vaya a ver al presidente de los Estados Unidos para recibir elogios y condecoraciones.

No respondí nada y me limité a sonreír.

─ ¡Ha sido increíble!. La CIA y el personal militar que ha trabajado codo con codo en todo este operativo, no paran de comentar y de alucinar sobre las cosas que has logrado hacer gracias a ese microprocesador que llevas instalado en tu espalda.

Sin hacer demasiado caso al piropo, pregunté al nuevo jefe de operaciones de la Agencia de Inteligencia.

─ Después de ser rescatado por los soldados rusos de aquella horrible mazmorra, jamás volví a ver a Baker Blade. ¿Qué ha pasado con él?.

─ El dueño de BakerB Industries sufrió un fuerte colapso mental por culpa de todas las horribles experiencias vividas en Siberia. Los largos meses de cautiverio y de soledad en aquella celda fría y oscura, generaron un deterioro mental irreversible en su cerebro. La puntilla traumática fue el día que se encontró contigo en esa misma mazmorra, creyendo que eras una alucinación y que por lo tanto ya se había vuelto completamente loco. En la actualidad está encerrado en el Centro Psiquiátrico Pilgrim ubicado en Nueva York, donde seguramente vivirá el resto de su vida.

─ Pobre hombre. ¡Qué triste terminar de esa manera! ─exclamé algo apenado─. Ha sido el ejemplo más representativo de como pasar del esplendor al declive sin poder hacer nada por evitarlo.

─ Bueno. En el fondo él fue quien se buscó todo esto ─reflexionó Clancy sin mostrar ni un ápice de compasión─. La ambición y el ansia de poder te pueden conducir inevitablemente al desastre.

─ ¿El gobierno ruso consiguió capturar a Andrei el magnate del gas?.

─ ¿Andrei Kuznetsov?. No, no han logrado dar con él. Se escapó con un tal Nikolai, que era uno de sus hombres más leales. Creemos que además desapareció acompañado de otras dos personas que no sabemos quiénes eran. Es muy extraño. Por mucho que buscamos no encontramos el mínimo rastro de ninguno de ellos. Lo que sí hemos averiguado es que Andrei Kuznetsov tenía una letal alianza con el principal responsable y famoso terrorista islámico Abdel Samad Assad, quien por cierto una mañana apareció muerto en pleno desierto con un disparo en la cabeza. Un pacto realmente extraño y anti natural.

─ ¿Apareció muerto ese árabe? ─pregunté sorprendido y algo escéptico.

─ Sí, sí. Te aseguro que por una vez no tenemos nada que ver. Se sospecha que se suicidó aunque puede ser que lo mataran, quien sabe. También hemos averiguado que los dos son los responsables principales y directos de la sangrienta oleada de atentados suicidas que azotó nuestro país durante aquellos trágicos días.

─ ¡Dios mío!. ¡Menuda panda de animales!. Instalaron el chip a personas con el objetivo de convertirlas en suicidas ─exclamé horrorizado al escuchar la información de Nichols─. Desde luego la maldad humana parece no tener límites.



amontero1791

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En el texto hay: ciencia, amor, ambición

Editado: 21.05.2018

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