Volver a Amar. #3

Capítulo 12.

 

🦋Geraldine🦋

 

Realmente esto es algo incómodo.

La forma en que se miran estos dos supuestos "Amigos" era algo que me ponía incomoda, bueno, cualquier cosa logra incomodarme siendo franca.

Ambos parecen hablar con la mirada, parece que están molestos por alguna razón desconocida y con sus miradas estuviesen resolviendo ese pequeño conflicto. Así que como ambos están en ese confuso duelo de miradas, yo comienzo a retroceder lentamente sin llamar la atención de ninguno. Cuando ya estoy lo bastante lejos de aquel espectáculo me permito soltar el aire contenido pero sin duda alguna igual incremento el paso.

Al llegar a la biblioteca suspiro con alivio de que ninguno me haya seguido, no necesito más drama en mi vida. Ya tenía suficiente con Cayden y ahora debía sumar a Cameron a la lista de pesados que no tienen nada mejor que hacer que molestar a una adolecente. Camino hacia mi puesto y me alegra ver que la Señora Lou todavía está allí. Ella ya es una señora de edad, lo puedo asegurar debido a sus canas blancas y las arrugas por debajo de sus ojos azules.

Ella se percata de mi presencia y se levanta, como ella ya es algo vieja necesita a alguien más para que pueda tomar un descanso y volver más tarde. No me quejo de este trabajo, gano bien y ni siquiera debo estar aquí todo el día.

— ¡Muchacha llegas tarde! —Exclama Lou con una sonrisa— ¡Ya me voy! Hoy Ronald prepara filete para el almuerzo.

Sonriente asiento con la cabeza mientras me posiciono en su lugar.

—Perdón por llegar tarde.

—No te preocupes niña —Murmura restándole importancia— Debes acomodar los libros científicos y los nuevos de Romance que han llegado.

Sonrío, lo bueno de este trabajo es que puedo leer todo lo nuevo que es traído hasta aquí.

—Claro no hay problema con eso Señora Lou.

Ella hace una mueca.

—Ya te dije que me llamaras solo Lou —Dijo y tomo su bolso con caritas felices—. Me haces sentir vieja.

No puedo evitar que mis labios se curven.

—De acuerdo Lou.

Negó con la cabeza.

— ¡Vamos Ger! Solo tienes dieciséis años querida deberías vivir la vida —Se aproximó hacia mí—. No deberías hablar como una vieja.

Evite mostrar que sus palabras me hirieron, comenzaba a ser tan sensible que hasta una mínima palabra me lastimaba.

—No necesito eso Lou, yo soy feliz así.

Coloca una mano encima de mi hombro y me mira con dulzura.

—Solo digo que la vida es corta y no debes desperdiciarla. Uno no sabe cuando morirá.

Eso me dejo pasmada.

Me sonrió y se retiró.

Sus palabras eran tan ciertas y lo peor... es que de seguro a mí me quedaba menos tiempo que a ella.

 

💎💎💎

 


—Cindy estoy trabajando —Dije acomodando otro libro en el estante.

—Eres tan aburrida.

Volteé en su dirección fulminándola con la mirada. Sonríe mientras se acerca para abrazarme.

—Lo siento Ger —Murmura suspirando pesadamente—, solo que debes dejar de trabajar tanto ¿Hace cuánto que no salimos tu y yo?

Mordí el interior de mi mejilla. Ella tenía razón, yo he estado demasiado ocupada estos días. Pero estar ocupada es mejor para mi, al menos eso me ayuda a no pensar en demasía.

— ¿Dónde piensas llevarme?

Ella soltó un grito de felicidad y yo la regañe.

— ¿Vamos al Centro Comercial? No, ya sé al parque acuático... no espera —Dijo sacando su celular lo miraba con el ceño fruncido—. Aunque creo que mañana va a llover, mejor vamos a comer comida italiana —Rodó los ojos—, me olvide que no me gusta, que va... mejor el Centro Comercial.

Solté una carcajada sin poder evitarlo, esto era lo que necesitaba, las ocurrencias de Cindy. Sus ojos azules estaban brillantes y su cabello negro liso como siempre se movía de un lado a otro mientras daba saltos como una niña.

—Me apunto para el Centro Comercial —Dije y ella comenzó a pasarme nuevamente los libros.

— ¿Sabes? Mi novio me dijo que para nuestro aniversario quiere llevarme a un lugar especial.

La mire un momento.

— ¿Eso es malo?

—No, solo que... ¿Qué pasa si él quiere la prueba de amor?

Fruncí el ceño.

—No entiendo.

Ella rodó los ojos.

—Olvidaba que hablaba con una virgen de cuerpo, alma y mente.

— ¡Tú también eres virgen!

—Sí, pero mi mente no lo es.

—La mía tampoco, sé mucho de esas cosas.

—Claro...

Me cruce de brazos.

—Lo que quiero decir es que Sebas me ha estado dando señales de querer tener algo más que besos y caricias conmigo.

Abrí los ojos como platos.

—¿Qué? ¿Sebas?

Sebastián es un año mayor que nosotras. Fue el platónico de Cindy por cinco años hasta que finalmente ambos se declararon, pero lo que no me cuadra es que él haya sido capaz de tirarle indirectas a mi amiga. Es el chico más tímido, amoroso y cariñoso que he conocido... dudo mucho de lo que Cindy me está diciendo.

—Bueno... en realidad no dio ninguna señal —Negué con la cabeza divertida—, yo soy la que está tirando señales.

La mire sorprendida.

— ¡Cindy! —Dije regañándola—, solo tienes dieciséis años por dios.

—Aburrida... —Murmuro algo nerviosa— yo amo a Sebas y creo que es el momento adecuado.

Suspire.

— ¿Se ha dado cuenta de las indirectas?

Soltó un bufido.

—Ese es el problema.

No me imagino a Sebas en una situación así con mi amiga.

—El muy tonto no lo entiende.

—Creo que deberías hablar de eso con él —Dije y me sentí algo metiche—, pero... ¿No crees que es muy pronto?

—No, estuve enamorada de él desde hace años y creo que él es el indicado.

—Está bien, no voy a decir u opinar nada sobre esto.

—Esa es mi amiga.

Seguí acomodando los libros pero está vez en un estante más alto por lo cual tuve que subir en una escalera. Agradecí mentalmente por ponerme un short debajo del vestido a la mañana.



Mila Baez

Editado: 31.12.2020

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