Yo te esperaba [saga Griegos#6]

Capitulo 10

—  ¿pensabas ir a dormir a otra habitación?.

— si — pasé una mano por mi cabello y cruce mis brazos.

— ¿por qué? — sonreí con burla.

— no estamos bien Tomasso —  él se acercó.

— hagamos una tregua Tabhita, el médico ha indicado que Xander está bajo estrés.

— tienes razón — me sentía nerviosa por su cercanía.

— en dos días es la boda de tu padre — asentí.

— así es — Tomasso extendió su mano y acarició mi rostro, su caricia envío muchas sensaciones a mi cuerpo... ocho años sin sentir su tacto.

— ¿quieres ir conmigo? — pasé mi lengua por mis labios resecos... su mirada bajó a mis labios y mi corazón se aceleró.

Cuando Tomasso descendió su rostro, mis labios se estaban abriendo como una flor para recibir su beso.

Suspiré de gustó al sentir su boca, sus brazos estrecharme, mis brazos se aferraron a su cuello... me sentía como alguien sediento que camino por días en el desierto buscando agua y la desesperación con la que Tomasso sujetaba mi cuerpo y su boca besaba la mía. Me hacía pensar que él sentía lo mismo.

Nos separamos cuando faltó el aire, ambos jadeamos.
Nos quedamos en silencio contemplandonos.

— Tomasso... — callé cuando tocaron la puerta de la habitación, él suspiró y se acercó a la puerta para abrirla.

No pude ver quien había llegado hasta nuestra habitación aunque sospechaba era alguien de sus guardaespaldas.

Me giré y salí al pequeño balcón que había en la habitación, suspiré al sentir el viento húmedo, el mar estaba un poco embravecido.

A la distancia pude vislumbrar los nubarrones negros advirtiendo de una tormenta, así me sentía por dentro... igual que el clima, dentro de mi estaba creciendo una tormenta pero de deseo por Tomasso.

Él era mi debilidad, un roce de Tomasso y yo era cera entre sus brazos.

— Tabhita — miré sobre mi hombro y Tomasso avanzaba hacia mi — deberías entrar, está muy fresco.

Por un momento quise soñar que realmente todo entre nosotros estaba bien.

Él se puso detrás de mi y me estremecí al sentir su cercanía.

— la vista de aquí es maravillosa, sobre todo cuando caen los rayos

—  les temo — sentí su mano apretar mi hombro de una manera reconfortante.

— lo sé — nos quedamos contemplando el mar, me gustaba ver como las olas chocaban contra los riscos.

— debo salir — apreté la baranda fuertemente pero no dije nada... un beso no me daba ningún derecho para preguntar acerca de donde iba

Busque a separarme de su cuerpo pero él no se movió.

— deseo entrar — él me atrajo a su cuerpo, mi espalda quedó pegada a su fuerte pecho.

Al mismo tiempo se escuchó como cayó un trueno, me tense al saber que ahí donde estaba viviendo ahora, al parecer caian constante.

— cancelare mi reunión

— no te preocupes Tomasso —  mordí mi labio inferior y traté de darme ánimos a mi misma

—  no iré —  sentí que me atrajo  a su cuerpo  duro... cerré los ojos y cuando me giró entre sus brazos, sentí sus labios rozar mi cien.

— te dan miedo los truenos — sus dedos levantaron mi barbilla — me quedaré contigo.

— gracias Tomasso — él me sonrió... sentí como si estaba ante el Tomasso de años atrás.

— vamos adentro, no sé si Xander le teme a las tormentas, debo conocer a mi hijo.

— Lamentó esto Tomasso... — él sonrió.

— ambos tenemos culpa Tabhita, olvidemos el pasado.

— ¿ambos?— él asintió.

— sobretodo yo — tomó mi mano y entramos a la habitación.

Él cerró la puerta del balcón.

— vamos donde Xander — avance hacia la puerta pero cuando llegué sentí una mano que la detuvo.

Me giré y el cuerpo de Tomasso me estaba aprisionando contra la puerta.

Su boca asalto la mía con una ternura... justo como fue nuestro primer beso.

Nos besamos lentamente y delicadamente. Se separó y pasó su dedo pulgar por mis labios.

— extrañaba tus labios, tus besos —  no evité sorprenderme ante su declaración.

Delicadamente me apartó de la puerta y la abrió.

— vamos donde Xander — asentí y caminé hacia la habitación de mi hijo flotando en una nube.

Desa

— ¿estrés?— asentí — ¡es un niño!

— lo sé — Anker se detuvo de su caminata por toda la alfombra.

— movilizaste a toda la familia, Tomasso venía nervioso, Nicos ni hablar y el pobre doctor se retorcía en el helicóptero por que ambos venían exigiéndole que el chico debía estar bien.

— pues... — Anker levantó la mano.



Katy Silva

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En el texto hay: amor apasionado, griegos, saga griegos

Editado: 18.02.2019

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