¿a dónde se fue cupido?

"Ellos son ángeles"

 

                     « Aarón »
 


Los días en el colegio son aburridos; me siento extraño, como si todos los chicos de clases fueran una pieza de ajedrez en el tablero y yo una pieza de dominó, este colegio no me gusta ni siquiera sé si de verdad quiero seguir estudiando aunque lo que si sé es que eso no es una opción para mí, definitivamente.

Desde pequeño soñaba con ser grande, hacer amigos y viajar por todo el mundo, enamorarme de la chica más guapa que jamás nadie hubiera conocido y vivir felices para siempre, sí, ese era mi plan perfecto, tenía perfectamente trazado mi recorrido por la vida, una vida exitosa llena de momentos increíbles e historias inolvidables hasta que descubrí que la vida después de los 17 puede llegar a ser frustrante.

El día de ayer por tercera ocasión llegué tarde al colegio y como siempre sucede en estos casos una vez iniciadas las clases la puerta queda cerrada. Tal vez los directivos del colegio piensan que es la manera más adecuada para que los alumnos lleguen temprano a clases pero ellos no saben que en cada ocasión que me he quedado fuera, un sentimiento de libertad me invade por completo pues al fin de cuentas ¿A quién le interesa estar dentro de ese colegio aburrido y gris en dónde todo mundo es raro? Por supuesto es mucho mejor una mañana fresca, con el viento pegándole en la cara y disfrutando de un buen libro en compañía de... NADIE, y justamente fue eso lo que hice ayer.

-Te veo 3 PM en el centro comercial...

Me había escrito Leire mientras trataba de encontrar sentido a mis días después del sermón de mi madre, pero ¿A quién en su sano juicio se le ocurre salir al centro comercial un 14 Febrero? Definitivamente solo un loco haría eso, en días así los centros comerciales están atiborrados de gente extremadamente rara, personas besandose por todos lados, noviecitos haciéndose promesas y juramentos que pronto terminan en el olvido, porque en realidad esas cosas solo pasan en las historias que hay en mis libros, fantasía y solo eso.
Y ahí estábamos, en medio del asfixiante día del amor y la amistad.

Esperaba que el motivo de la cita con Leire no fuera justamente para celebrar el día, esperaba cualquier otra razón menos esa, Ja ja ja... En verdad soy cabezota era obvio que esa era la razón, porque ella es así; ama las cosas cursis, esas que según ella existen en la vida real y también en los libros. Leire posee la mejor de las sonrisas que jamás has visto pues su sonrisa parece ser indeleble, jamás abandona su rostro y por eso la llamé "la chica de la sonrisa eterna", tiene un largo cabello oscuro que cae sobre sus hombros bajando por su espalda hasta llegar a la cintura, su piel es color caramelo y sus ojos parecen dos estrellas en el firmamento. 
La conocí hace algunos años, fuimos compañeros de clase en la escuela secundaria, ella era la chica que veías sentada todos los días en la misma butaca siempre escribiendo algo en un pequeño cuadernillo y cuando no estaba haciendo eso la mirabas dibujando flores en las últimas hojas de su cuaderno de clase.

- Aarón..!! Piensa rápido... _Una voz burlona me grito desde atrás de mi butaca_

- Ja ja ja ja ja... _Un estallido de risas explotó en el salón de clases cuando al voltear para ver a quien me había hablado, un chicle masticado impactó mi frente dejando una asquerosa marca_.

No supe cómo reaccionar, sentía rabia de ver qué todos se reían, pero no tenía el valor de levantarme y encarar al agresor, así que agache la cabeza en la plataforma de la butaca y coloqué mis manos al rededor de ella, solo quería esconderme.

- ¿Será que en lugar de cerebro metieron spaghetti en tu cabeza? _Una voz irrumpió fuerte entre las carcajadas que había en el salón de clases que fue capaz de generar un espectral silencio al instante_.

- ¿Que? ¿Que rayos acaba de pasar? _Me preguntaba mientras permanecía incapaz de levantar la cabeza.

Segundos después el timbre de salida sonó, así que decidí esperar a que todos salieran por si acaso alguno no se había burlado lo suficiente, cuando de repente una mano suave y cálida tocó mi hombro:

- ¿Te encuentras bien? _Me preguntó una voz mientras movía sutilmente su mano de arriba a abajo sobre mi antebrazo_ 
- Tranquilo, solo quiero que sepas que todo va estar bien, anda, ya todos se han ido.

Dubitativo levanté la cabeza y mire en dirección a la persona de la cuál provenía aquella voz anestesiante, ¡era ella! La chica de las flores en el cuaderno, pero en ese momento se veía diferente, ¿Que era? No parecía ser la misma que veía todos los días en clase, incluso no parecía ser la misma que hace unos minutos había observado mientras garabateaba en su cuadernillo; por supuesto, eso es lo que sucede... Ella estaba sonriendo.

- Me llamo Leire. _Se apresuró a decir mientras su sonrisa se ampliaba todavía más.
Obviamente yo sabía su nombre pues éramos compañeros de clases ya hace algunas semanas y sin embargo ella se estaba presentando.

- Ho... Ho... Hola, soy Aarón. _Le respondí un poco avergonzado.

- ¿No querrás quedarte a dormir aquí o sí? _Me preguntó mientras sonreía mirando la hora en un pequeño reloj de pulsera que llevaba aferrado a su mano derecha.

Tome mi mochila, y enseguida salimos del salón de clases mientras la conversación se apagaba poco a poquito hasta que por fin estuvimos fuera de la escuela.

- Gracias por lo que hiciste. _No estaba seguro si debí decir eso, pero finalmente me sentí bien por haberlo dicho.

Los siguientes días transcurrieron normalmente, solo con un pequeñísimo pero agradable cambio, Leire estaba sentada en la butaca de al lado. Definitivamente algo había sucedido aquel día y yo todavía no me enteraba... había conocido a la mejor amiga del mundo, y es que siempre es así; las mejores cosas en la vida acontecen cuando menos lo imaginas.



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En el texto hay: romance, drama, amoresamor

Editado: 11.09.2020

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