La parada en el camino
A mitad de la ruta, el cansancio del pedaleo en el tándem y el sol del mediodía nos obligaron a hacer una parada técnica en el camino para estirar las piernas y tomar un respiro. Aunque salir de Mercedes había sido muy pintoresco, la realidad de los kilómetros restantes empezaba a pesar en el cuerpo.
A mitad de la ruta, el sol del mediodía y el cansancio del pedaleo nos obligaron a hacer una parada técnica al costado del camino. No había ni un árbol que nos regalara un poco de sombra, pero a cambio nos topamos con un oasis inesperado: un arroyo de agua sumamente cristalina. ¡Fue algo increíble! El agua era tan transparente que se veían los pescados pasar, e incluso daba la sensación de que habríamos podido sacarlos con la mano.
Almorzamos allí mismo, devorando parte de las provisiones que llevábamos colgadas del cuadro de la bicicleta, y enseguida nos pusimos en marcha. No había un solo minuto que perder; sabíamos que el viaje en tándem era sumamente largo y no queríamos que nos agarrara la noche en la ruta, menos yendo de sorpresa y sin haber podido avisar.
Mientras volvíamos a pedalear a los saltos por las piedras, la incertidumbre empezó a rondarme la cabeza. Como los tíos de Mario vivían en el medio del campo profundo, el teléfono era inexistente en aquella época. Su llegada, siendo un sobrino de la familia, seguramente les caería de maravilla. ¿Pero qué pasaría conmigo? Para ellos, yo era una completa extraña que caía de imprevisto, exhausta y arriba de un vehículo rarísimo. ¿Me aceptarían? Con esas dudas y el cuerpo dolorido, apuramos el paso para encarar el último tramo de la ruta.
Yo no podía dejar de darle vueltas al asunto. Para colmo de males, Mario y yo todavía no nos habíamos casado. En aquellos años, viajar y convivir en pareja sin pasar por el altar era un hecho que aún resultaba un poco escandaloso en la campaña, por más que la sociedad empezara a modernizarse muy de a poco. ¿Me aceptarían bajo su techo a pesar del "pecado" familiar?
Con esas dudas latentes, la espalda dolorida y el trasero sufriendo cada pozo, apuramos el pedaleo para encarar el último tramo del camino.
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viaje en bicicleta, diversión en el campo, escapada romántica
Editado: 16.10.2026