A Special Christmas Night

Capítulo 1

Skyler

Me despierto con una sonrisa en el rostro, me costó horrores dormirme anoche, la emoción no cabía en mi cuerpo, tuve que limpiar el apartamento de pies a cabeza para cansarme y caer rendida en mi cama. Luego de estirarme como estrella de mar sobre el colchón, me levanto trastabillando un poco al no estar aún en mis cinco sentidos y corro la persiana que cubre la ventana de mi pequeña pero cómoda habitación. Los techos de las casas y los edificios llenos de nieve me llenan de una sensación de nostalgia y alegría.

Amo la navidad, es mi época favorita del año, quedarme en casa viendo maratones de películas navideñas, tomar chocolate caliente mientras escucho las historias de la abuela, suelen ser las mismas cada año, pero nunca me aburro. Me alegra pasar el tiempo con mi familia, este año experimenté un torrente de emociones, alejarme de ellos para cumplir mis sueños fue una de las decisiones más difíciles que he tenido que tomar en la vida, pero a su vez estoy feliz de haber aprovechado la oportunidad de venir a Ottawa permitiéndome estar más cerca de la editorial donde trabajo.

Aunque últimamente he estado pasando por la etapa que todo escritor experimenta en algún momento de su carrera, por más que me siente frente a la computadora y tenga una idea clara de lo que quiero escribir, no soy capaz de plasmarlo de la forma en la que quiero, es como si las palabras simplemente no fluyeran como antes, por lo tanto, he tomado la decisión de tomarme unos días, con la esperanza de que cuando retome el manuscrito que estoy haciendo, todo siga el ritmo de siempre.

Con eso en mente bajo a la cocina con mi pijama aún puesta para prepararme una taza de café y relajarme viendo alguna de mis películas favoritas para estas fechas, estaba preparando la cafetera justo cuando el sonido de mi móvil me interrumpe, sonrío al ver el nombre en la pantalla y contesto irradiando felicidad.

—Hola, mamá—pongo la llamada en altavoz dejando el móvil en el mesón para poder seguir preparando mi vitamina diaria.

—Hija ¿cómo amaneciste?

—Emocionada, ya quiero ir a casa para verlos a todos, compré unos cuantos regalos que estoy segura que les van a encantar y…

—Sky.

Su tono de voz me pone en alerta, no suena para nada feliz, al contrario, a pesar de no poder ver su rostro la conozco lo suficiente para saber que algo está mal.

—¿Está todo bien?—dejo lo que estaba haciendo y observo el móvil con preocupación, como si de esa manera pudiera transmitirle mi sentir.

El hecho de que tarde en contestar y que solo pueda oír su respiración me preocupa.

—No vas a poder venir a casa hoy.

Frunzo el ceño sin entender ni una sola palabra de lo que está diciendo.

—¿Por qué no podría ir a casa?

—Parece que la carretera está bloqueada por la nieve y acaban de anunciar en las noticias que no se puede viajar en estos momentos, consideran que mañana podría estar mejor.

Decepción inunda mi cuerpo y un poco de arrepentimiento también, si me hubiera ido desde ayer, en estos momentos estaría en la cocina de mi casa desayunando con ellos, tal vez incluso mi hermano y su esposa estarían allí.

Exhalo un suspiro tembloroso antes de responder.

—Eso significa que no podré pasar navidad con ustedes—murmuro con pesar.

—La idea tampoco es de mi agrado, pero no quiero que te arriesgues y tengas un accidente.

—Lo entiendo—digo sin ánimos, realmente comprendo la situación, pero eso no quiere decir que mi disgusto vaya a disminuir.

—¿No puedes ir con una amiga?—inquiere esperanzada—no quiero que pases la noche sola.

Lo único que sale de mí es un ruidito de negación, todas mis amigas de la editorial salieron de vacaciones, tal como tenía planeado hacer justamente hoy.

—No te preocupes, los llamaré luego, te quiero.

Cuelgo sin darle tiempo para responder, me sabe mal, pero tampoco quiero escuchar su voz triste tratando de animarme, es lo que es, no puedo hacer nada.

No termino de preparar mi café, en su lugar me dirijo a la sala y me desplomo en el sofá con un ruido sordo. De la forma más depresiva posible comienzo a buscar lugares a los que podría ir a pasar el rato para no quedarme en mi apartamento siendo miserable.

Después de un rato sin haber obtenido resultado, enciendo el televisor y pongo una película al azar suspirando a cada rato como si alguien pudiera escucharme y aparecer de pronto en mi puerta como un hada madrina y cumplirme el deseo de ir a casa, pero eso no sucede.

La única compañía que tengo es el elfo de medio metro que coloqué en una esquina de la sala como decoración, con esa enorme sonrisa que tiene dibujada en el rostro parece burlarse de mí. Tomo un cojín del sofá y se lo lanzo con el propósito de derribarlo y hacerlo desaparecer de mi vista junto con su estúpida sonrisa. Tengo mala puntería, el cojín pasa a su lado quedando el maldito elfo intacto. Ahora estoy segura que esa sonrisa es genuina.

(...)

Observo el reloj colgado en la pared y suspiro cuando noto que ya han pasado dos horas y no me he movido ni un solo centímetro, mi estómago ruge reclamando comida, por lo que muy a mi pesar me levanto. En mi camino hacia la cocina volteo hacia la pared donde coloqué unas cuantas fotos de mi familia, una sonrisa melancólica se forma en mi rostro al enfocarme en una en especial, es del año pasado, cuando fuimos a Nueva York a pasar navidad, estoy sonriendo a la cámara y tengo las mejillas sonrojadas por el frío.



#5386 en Novela romántica

En el texto hay: romace, navidad, vecinos

Editado: 06.04.2025

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