—No puedo creer el cambio que tuvo Edith, aún estoy en shock por eso.—Rachel se había reunido con Luz en un parque muy apartado del centro de la ciudad.
Habían elegido ese lugar porque la naturaleza siempre les causaba un confort y les hacía sentir muy bien. Estaban sentadas en una banca color blanca que estaba fija en el suelo. Ahí se deleitaban con la sombra que producían algunos árboles para impedir que los rayos del sol les molestaran. Esos rayos de medio día que son tan intensos principalmente en primavera, estación en la que se encontraban. Podían disfrutar de hojas verdes, muchas flores que rodeaban todo el lugar y sobre todo de un aire tranquilo y de paz.
—Si, no puedo imaginar qué ocurre en su cabeza o qué pudo generar ese cambio. Al inicio sentía en ella una oscuridad, aunque creí que se debía a qué no la conocía bien y su actitud egocéntrica me hacía percibírla así.—Luz miraba a las grandes y esponjosas nubes que se movían danzando con el viento, tapando incluso más los rayos del Sol en algunos puntos.—Pero después, conforme avanzó el tiempo al verla en los entrenamientos, tan contenta, riendo y dando lo mejor de sí misma, esas sensaciones se fueron evaporando hasta que la consideré una amiga, una persona muy cercana por la cual hubiera dado todo. Pero es una lástima, sin el maestro, terminó por ceder al lado oscuro y no hay quien la pueda hacer regresar, creo que será enemiga.
—Bueno afortunadamente yo ya no estaré para batallar en eso, mi retiro de la magia y de esa vida me librará de muchos problemas como este.—Rachel se relajaba en la banca recargándose plácidamente.—Mi tiempo en eso terminó.
—¿En serio vas a abandonar ese camino? Creí que era algo muy importante para ti, así como lo es para mí.—Luz la miraba un poco triste por su decisión, no podía creer que alguien decidiera irse de ese camino tan especial.—Se que hemos tenido experiencias fuertes en esto pero no todo ha sido malo, de hecho, la gran mayoría ha sido de lo mejor, yo amo cada cosa de lo espiritual por muy mal que se haya puesto al final.
—¿Hablas enserio? ¡Estuvimos a punto de morir! ¿No te das cuenta de lo peligroso que es con esos lunáticos allá afuera?—Rachel comenzaba a dar sus argumentos severamente, se levantó incluso de un salto para hablarle a su amiga de frente.—Nuestro maestro murió, la persona más poderosa e importante en el mundo de la magia y no lo merecía, ¿Tú qué crees que nos pase a nosotras que apenas empezamos?
—Entonces te vas ¿Por qué tienes miedo?—Luz había dado en el clavo para afectar el orgullo de Rachel pero ni eso la haría cambiar de opinión respecto a su decisión.
—Miedo o no yo no pienso morir tan joven, el maestro fue una extraordinaria persona y no merecía la muerte y menos a esa edad.
El viento comenzaba a soplar más fuerte, el cabello de ambas comenzó a moverse tan rápido que tuvieron que sujetarlo para impedir que les tapara sus ojos. Las nubes corrieron muy rápido hacia el sur, despejando al cielo que mostraba su hermoso color azúl. Los árboles bailaban con sus ramas y hojas a ese compás que el viento proponía, haciendo un movimiento energético importante.
—¿Sientes lo mismo que yo?—Preguntó Luz centrándose en el aire y su movimiento.—Es como si al hablar del maestro y nuestro futuro nos enviara una señal desde donde está.
—No digas tonterías, él no va a enviar señales y menos para que hagamos algo que no queremos, él está muerto y así terminaremos todas si no nos separamos de la magia.
—Es enserio, presta atención y verás que en el viento se siente un poco de su esencia.
Rachel decidió hacerle caso, complaciendo a su amiga para demostrar que no había nada anormal en el viento. Ambas cerraron los ojos y se dejaron llevar por la energía que producía el viento y de donde se originaba. Comenzaron a sentir algo similar a lo que Luz hablaba, en el fondo era como si su maestro les enviara un mensaje a través del viento, pero no entendían el significado. Simplemente veían imágenes en sus mentes sin ninguna conexión, una era de su maestro enseñándoles mientras que las demás solo eran países en los cuales ellas nunca habían estado antes. En pocos momentos el viento cedió y abrieron sus ojos.
—¿Pudiste sentirlo?, ¿Viste algo raro?—Preguntaba Luz muy emocionada.
—Si, pude ver y sentir algo aunque no estoy muy segura de qué o quién era.—Rachel seguía negándose al camino espiritual constantemente a pesar de estos momentos que le hacían reforzarlo.
—¿Estás loca? Era claro que se trataba del maestro, no sé cómo no puedes sentirlo, era muy obvio.
—El maestro está muerto, tienes que entenderlo.—Se levantó para caminar en dirección opuesta a la banca donde estaban sentadas.—Mientras más rápido lo aceptes será mejor, te resignaras y entenderás la importancia de disfrutar la vida debido a su brevedad.
—Aunque sea breve, ¿Qué razón hay para alejarse de lo que te gusta? El miedo se supera, no dejas que dicte tu camino.
—Dile eso al maestro, pregúntale si pudo vivir bien sin su miedo yéndose tan joven de este mundo.
—Estoy segura que lo hizo, por algo tomó la decisión de hacerlo, de sacrificarse por nosotras, nos dió un regalo y una nueva oportunidad para disfrutar lo que él ya no puede.
—Le agradezco mucho esta nueva oportunidad, con ella haré lo que me complace y la valoraré mucho. Envejeceré con ella y cuando llegue el momento le daré las gracias. Sigan como van y ustedes lo alcanzarán primero, cuando yo las vea mucho tiempo después les diré. "Lo ven se los dije, yo he tenido una vida larga y feliz" Y ustedes solo sentirán culpa porque sus vidas habrán sido cortas y llenas de luchas.
—Veo que Edith no fue la única afectada por lo sucedido.—Luz estaba triste y reflexiva, cada vez se veía más lejano el grupo que por varias semanas consideró su familia, sus amigas, sus confidentes.
Una pretendía retirarse mientras que la otra quería ser su enemiga y a una más le tenía coraje aún. Parecía que todo estaba perdido para las discípulas de Ajaw.