Alas de sangre

capitulo 24 (sin corregir)

la primera tenia ojos de nieve,

de invierno,

frios.

pero veia la primareva antes de que se derritiera el hielo.

Me separo despacio para no llamar la atención.

Mi otra mano se desliza despacio hacia mi espalda para meterse bajo la almohada, cuando las yemas de mis dedos sientes el mano de madera de la daga la envuelven.

Bum,

Bum,

Sus palmas son más grandes y tiene pelo en los dedos.

Bum,

Bum,

Inspiro fingiendo calmarme, no porta el olor de jabón de los que trabajan en lavandería.

--¡clan!

Mientras la puerta resuena contra la pared, unos pasos derrapan dentro de la habitación y yo saco la daga.

--¡Dioses!

el dúo de voces llena la habitación alguien tira de mí y me pega contra su pecho, uno que sí que hule a jabón.

Los pasos de más personas se mezclan con ese mismo sonido estático que hizo Ute antes.

Alguien cae de la camilla con un sonido seco.

--¡llamar a un reparador! –grita un curandero mientras Date me mueve con un brazo sosteniendo mis hombros. --¡a donde vais!, ¡asesinas!

El suabe deslizar del metal dentro de la carcasa de madera arranca una respiración al hombre.

--no hables sin saber. –gruñe. –y atiende al sobrino del gran traidor antes de que muera desangrado.

Su brazo pasa de mi espalda a agar mi antebrazo, tirando con fuerza de el para empezar a correr.

Corro hacia la nada haciendo curvas imposibles y esquivando objetos que eventualmente me rozan los dedos de mis pies desnudos.

Nos prosiguen desde hace rato escucho como unos pasos intentan igualar nuestro ritmo.

--ya casi estamos. –Date no ha parado de repetirme eso mientras cruzamos el cuadrante. –te lo prometo.

--céntrate en correr, que están por alcanzarnos.

Ella aprieta el paso, causando que me tropiece, su mano tira de mi para no déjame atrás igualándonos en ritmo.

Continuamos hasta que noto el frio de la piedra de patio bajo los pies y el viento colándose dentro de la camisa.

--¡abrid! –la voz de Date resuena entere los edificios.

A unos metros escucho como un portón se abre, entramos de manera apresurada dejando a nuestra espalada el sonido retumbante de las puertas al cerrarse.

El suelo que piso ahora es de madera barnizada, el único sitio así es el edificio administrativo.

--has tratado lo tuyo. –Jack habla a mi izquierda. --¿se puede saber que hacíais?

--huir de los soldados. –la mano de Date se desliza de mi antebrazo para entrelazarme los dedos. --¿y vosotros como vais?

--me han echado. –comenta mientras avanzamos pasillo adelante.

¿Qué está pasando aquí?, suenan demasiado tranquilos como si lo que acaba de pasar ya lo supieran.

--¿de qué habláis?

--nuestro queridísimo compañero de pelotón se hizo pasar por Nadine y convenció a Date para que le acompañara. – Jack hace una breve pausa, para recuperar la calma. –Yarm la encontró amordazada en el cuarto de las escobas del pasillo norte de la segunda planta.

--¿el de la oreja rebanada? –nuestros compañeros de segundo no son lo que digamos colaborativos con nosotros.

--si. Ahora Nadine está discutiendo una denuncia. -- Las denuncias son informes de momentos donde una persona es agredida y a la vez se rompe el código, es más común de lo que parece.

El sonido de unas puertas golpeándose hacen que salte mientras pego el brazo de Date a mi pecho, múltiples pasos se acercan en tal silencio que hacen eco unos son más apresurados que otros.

--por lo visto él tenía razón – Nadine se detiene frente a nosotras. --¿sigue vivo?

--y acompañado. –su mano aprieta la mía. –cuando entre Ute cubría a Bodhi con su niebla.

--ya vere que hago… ahora entrar y presentar vuestra versión de los hechos.



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En el texto hay: dragones, dragones fantasia aventuras

Editado: 18.10.2026

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