Alba X Aurora

Capitulo 4

**Capítulo 4: Intrigas en el Palacio**

El palacio de Rey Alonso era un lugar de esplendor y opulencia, pero también de secretos y conspiraciones. Isabela se encontraba atrapada en una red de intrigas que amenazaban con desmoronar su vida. Cada pasillo y salón susurraba rumores, y cada mirada furtiva escondía intenciones veladas.

La noche del banquete en honor a la nueva reina, el salón principal se iluminó con miles de velas y los nobles de todo el reino se reunieron para celebrar. Isabela, ataviada con un majestuoso vestido de terciopelo, se sentía como una marioneta en un teatro de sombras.

Durante la cena, el consejero real, Don Rodrigo, se acercó a ella con una sonrisa enigmática.

"Mi reina, espero que estés disfrutando de la velada," dijo con voz suave, casi serpenteante.

Isabela intentó mantener la compostura. "Sí, Don Rodrigo. El banquete es espléndido."

"Me alegra oír eso," respondió él, sus ojos centelleando con una emoción oscura. "El rey tiene grandes planes para ti. Debes saber que tu papel aquí es más importante de lo que puedas imaginar."

Isabela asintió, pero en su corazón sentía una creciente inquietud. Sabía que Don Rodrigo era un hombre peligroso, y no estaba dispuesta a caer en sus juegos.

Más tarde, mientras paseaba por los jardines del palacio, Isabela se encontró con una figura familiar escondida entre las sombras. Era Tomás, quien había logrado infiltrarse en el palacio para verla.

"Tomás," susurró ella, corriendo hacia él. "No deberías estar aquí. Es demasiado peligroso."

Él la tomó de las manos, su mirada llena de determinación. "No podía quedarme sin hacer nada, Isa. Debes escapar de este lugar. No es seguro para ti."

Isabela sintió lágrimas formarse en sus ojos. "No puedo, Tomás. El rey me ha elegido como su reina. Estoy atrapada."

Tomás sacudió la cabeza. "Encontraremos una manera de sacarte de aquí. Te prometo que no te dejaré sola."

Justo en ese momento, un sonido de pasos interrumpió su conversación. El rey Alonso apareció, su expresión severa. "¿Qué significa esto?" exclamó, su voz resonando en la noche.

Isabela retrocedió, su corazón latiendo con fuerza. "Majestad, por favor, déjeme explicarle..."

"No hay nada que explicar," respondió el rey con frialdad. "Este hombre debe ser castigado por su insolencia."

Tomás se adelantó, dispuesto a enfrentarse a cualquier consecuencia por el bien de Isabela. "Haga lo que quiera conmigo, pero por favor, no le haga daño a ella."

El rey lo miró con desdén. "Muy bien. Será encarcelado hasta que decida su destino. Y tú, Isabela, recordarás tu lugar como reina."

Isabela sintió que su mundo se desmoronaba mientras los guardias se llevaban a Tomás. Sabía que debía encontrar una manera de salvarlo, pero también sabía que cada paso en falso podría ser su perdición.

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En el texto hay: relato corto

Editado: 28.02.2025

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