Alguien te mira Sy

⚡ CAPITULO 9

La joven se levantó a las ochos de la mañana del día siguiente, se ducho, se puso una ropa cómoda, tomó su laptop y bajó a la sala encontrándose con sus padres, Sierra se sorprendió al verlos sobre todo al ver a su padre pensaba que debía estar en la comisaría por el caso como normalmente era.

—¿Y esa cara? —Preguntó Sebastián sentando en el desayunador.

—¿Te levantaste tarde hoy? —Sierra En vez de responder hizo una pregunta, Sebastián le abrió los brazos para abrazarla y ella colaboró con el abrazo.

—Algo así, nos acostamos tarde a noche —Dijo él, ella se sentó a su lado levantando una mano en forma de rendición.

—No me digas más —Dijo y Sebastián se echó a reír.

—No es lo que piensas, hoy no tengo que ir tan temprano a trabajar. Por cierto, ¿cómo fue tu día de ayer? Apenas te Vi.

—Pues normal, mamá trato lo más que pudo de entretenerme, pero tu siempre has Sido más bueno que ella en eso —Su madre se echó a reír sirviendo el huevo con tocino que había cocinado.

—Es verdad, pero creo que hice un buen trabajo —Respondio volviendo hacia la estufa la salten.

—Digamos que sí —Contestó Sierra empezando a comer, después del desayuno los tres se fueron al mueble para ver una película y allí se les hizo la tarde, su madre se levantó para cocinar y su padre atendió a una llamada de su grupo de algo muy importante.

Sierra abrió la laptop y vió los mensajes de sus amigas, fiesta, fiesta y más fiesta revisó el correo y vio el correo que le había llegado ayer, pero tampoco le había hecho caso, había recibido dos más, pero no seguiría poniéndole atención a quien sea que quiera hacerle la vida de cuadritos.

SY| BUENOS DÍAS.

HELENA| Otra vez levantándose tarde.

MIRZA| Que suerte 🥲 yo tengo que levantarme temprano obligado por mi abuela que siempre está molestando.

MAYA| Disfruta a tu abuela Mirza, pronto se morirá.

SY| MAYA!

MAYA| Qué???  Es la verdad 💁🏼‍♀️

MIRZA| 🤦🏻‍♀️

Sierra cerró la laptop riéndose y se levantó del mueble llendo a su habitación, miró por la ventana y vió aquel chico sentado en el conté, se preguntó si no tenía más nada que hacer desde ayer.

—¡¿Siempre estás ahí?!

—¡No! ¡Solo cuando me interesa algo! — Contestó él sonriendo, estaba con una ramera que le hacía sobresaltar sus músculos bronceados, Sierra le echó un vistazo y luego sonrió negando con la cabeza y este le lanzó un beso, la joven le guiñó un ojo entrando la cabeza a la habitación.

—Vamos a comer! —Gritó su madre y al salir se topó con su padre vestido con su uniforme llegando juntos al comedor, la joven se preguntaba cómo era que su madre cocinaba tan rápido.

—Lo siento demasiado, demasiado, de verdad, tengo que ir, han encontrado otra pista.

—Ah cielo, bien, bien —Ella lo abrazó y le dió un beso en la boca.

—Está bien no te preocupes aún tenemos el día de Mañana —Dijo Sierra encogiéndose de hombros.

—Prometo recompensar todo mañana, lo prometo.

—Esta bien papá, está bien —Ella lo abrazó y le dió un beso en la mejilla, el salió deprisa por la puerta de la marquesina, lo último que se oyó fue el carro retroceder para salir de aquel lugar. Ambas se sentaron repitiendo el día anterior con una comida diferente.

Más tarde Sierra estaba en su habitación buscando una ropa que le diera un look especial no tan exagerado porque era día de semana, pero algo que no dijera "la básica" la madre entró viendo el ropero en el suelo mientras ella husmeaba dentro de su closet.

—Creo que deberías de cambiar algunas ropas, darles a alguien. O venderlas, las mayorías están nuevas.

—Esa ropa de gente gorda, puedes regalarla.

—No sé por qué te quedaste con ellas para empezar.

—Tengo muchos años que no saco ropa de aquí, tengo ropa hasta de cuando tenía trece.

—Bueno, trata hoy de sacar la ropa que no vas a usar ya. Y me avisas.

—Mama, hoy en la noche saldré con las muchachas.

—Pero estás... Sierra, no puedes estar saliendo tanto sabes lo que está pasando.

—Es una fiesta en una casa de un amigo.

—¿Cerca de la universidad?

—No, claro que no. No tiene nada que ver.

—¿Con quiénes irás?

—Mamá porque lo preguntas si lo sabes, con las mismas personas de siempre.

—Mirza, Maya, Helena —Sierra afirmó con la cabeza.

—No te preocupes no pasará nada malo.

—Bien, me voy a preocupar como sea —Su madre salió de la habitación y la dejó sola, Sierra empezó a rebuscar entre la ropa sacando lo que no iba a usar y lo que usaría mientras pueda. Al final del día se dió cuenta que, no tenía absolutamente nada de ropa.

Apenas le habían quedado algunos vestido seis pantalones jeans, trece blusas, cincos croptop y tres minis faldas, las cuales tomó una para ponérsela hoy con un croptop que pegaba con una de su zapatillas.

La madre volvió  a entrar a la habitación y vió la montaña de ropa, había traído una maleta, pero se dió cuenta que no cabe toda la ropa allí, Entonces volvió y trajo una caja algo grande, una cada de lavadora específicamente.

—Por lo que veo, te quedaste sin nada de ropa.

—Asi es —Ambas empezaron a echar la ropa a la caja y la que no cabio la metió en la maleta y la ayudó a llevarla a la marquesina.

—¿Puedes venderla? Y me das una parte — Comunicó Sierra su madre sonrió negando con la cabeza.

—Esta bien —La joven volvió para bañarse.

Ya a las siete de la noche empezó a prepararse, se vistió y abrió su laptop para ver cómo iban las chicas, los últimos mensajes fueron de maya.

"Nos vemos en la casa de SY"

La casa de ella quedaba en el centro del condado y que Mirza viniera hasta aquí era devolverse porque vivía más adelante que todas y la fiesta era más arriba de donde vivía Mirza, pero conociendo sus amigas vendrían cueste lo que cueste. Alguien tocó el timbre y Sierra salió para abrirle, la madre de la jóven se quedó mirando a su hija por cómo estaba vestida, al abrir la puerta se encontró con sus tres amigas.




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