Alguien te mira Sy

⚡ CAPITULO 12

La familia llegó a la casa a las ocho de las noches, Sierra caminó a pasó lento hasta su habitación tiró la mochila a un lado y se sentó en su cama, tomó su laptop y la abrió para ver los mensajes de sus amigas, aún ignorando los mensajes de su acosador. Escuchó un toque en su ventana, se levantó y encontró al chico de pelo rizado, abrió la ventana se devolvió y caminó hasta su puerta y cerró con seguro luego volvió a la ventana y se sentó.

—Hola, ¿Cómo estás? —Preguntó él recostando el cuerpo a su lado, la ventana no era tan alta, pero tampoco bajita y eso hacía que ambos estuvieran cómodos.

—Estoy bien. Gracias por preocuparte ¿Y tú cómo estás? —Cuestionó ella, alzó la mano para agarrar unos de sus rizos y se detuvo.

—Puedes, anda —Él tomó su mano y la colocó en su cabeza—. Estoy bien, háblame de ese chico es tu novio ¿tienen problemas?

—No, no. Es que, él no entiende que ya terminamos. Es un idiota que no sabe quedarse vencido.

—No, ¿sabés qué? Deberías andar conmigo para que te deje en paz —Sierra se echó a reír.

—Literalmente vivo en la universidad, vengo algunos fines de semana. Tener una relación contigo sería fatal.

—¿Por mí vendrías todos los fines de semana?

—Quisiera, pero realmente no puedo venir todos los fines de semana. Es que algunos viernes tengo demasiada tarea y no quisiera traer todo eso para acá, allá tengo todo en orden y hay una biblioteca y ya sabes. Pero, los domingos me puedes visitar. Los domingos que no venga.

—Bien, me suena interesante, pero espero que ese ridículo no venga a buscarme problemas en aquel lugar.

—No te preocupes, mis amigas no dejarán que él se me acerque desde ahora en adelante. Sobre todo por lo que pasó.

—¿Le contaste a tus padres?

—No toda la historia, conozco muy bien a mi papá y realmente no quisiera que él se enterara de eso. Lo mataría, literal. La última vez que vino a mi casa borracho lo sacó como un muñeco.

—Debo portarme bien para ser un buen querido —Sierra se echó a reír poniendo un mechón de su cabello detrás de su oreja.

—Creo qué, les gustará. Te vió y no me dijo nada raro de ti. Que fue lo contrario de Joe.

—¿Así se llama el tarado?

—Sí, Joe. Lo es, pero no lo vi en ese momento. Mi padre si —Ella levantó sus rizos casi juntos y el sonrió—. Mical, que nombre tan raro. No pareces estadounidense.

—La verdad no lo soy. Nací en Brasil. Pero mis padres se mudaron a Estados Unidos cuando tenía doce años. A Georgia me acabo de mudar hace poco, mi papá tiene un mejor empleo aquí.

—Te iba preguntar eso. ¿Dónde vivías antes?

—Nueva York, mi padre fue transferido a la empresa de los Bennett.

—La familia rara de este pueblo. Mi papá trabaja con la más pequeña. La heredera de toda esa fortuna. Y ni siquiera le importa.

—A mí tampoco me importaría si es dinero como ese, ya sabes. ¿Has leído la historia?

—No.

 —¿No es Lorena Jhonson?

—Sí —Ella volvió a tomar sus rizos para alargarlo.

—Lo leí, es un poco tristes y a la vez feliz, tiene un final feliz, pero es triste. Es todo un lío la verdad —Él sonrió mostrando unos hoyuelos que mas de cerca llamaron la atención de Sierra.

—Sé que es un libro muy famoso, pero no lo he leído aunque haría una excepción por ti —El joven sonrió bajando su cabeza, ella puso su mano en sus mejillas.

—Entoces léelo, se llama Secretos Dolorosos, literalmente esa chica vivió una película en su adolescencia, supongo que nada de estos, sobre los secuestros les causa sorpresa. Esa chica lo ha visto todo.

—Los secuestros —Sierra suspiró al volver a su realidad—. Lo peor de todo es que tenemos que seguir como si nada esta pasando, es feo saber que hay alguien acechando para matar a una chica —El afirmó con la cabeza.

—Entraré a la universidad el año que viene. Llegué muy tarde a la inscripción en esta época —Dijo cambiando el tema de la conversación. Él no quería hablar sobre eso.

—Que pena, estaré un año adelantada —El echó una carcajada mi entrecerró sus ojos cansados.

—No me molesta, así me ayudas con las tareas ¿Qué estas estudiando?

—Seré una grandiosa arquitecta.

—Oh, eso es interesante, pues yo me voy por lo suave, estudiaré leyes.

—Eso está bien. Nada suave la verdad, Aunque no es mi favorita —Ella río por lo bajo cuando escuchó la puerta del baño cerrarse con fuerza y alguien intentando abrir la de ella.

—¡Sierra! ¿Por qué le pusiste seguro a tu puerta? Oye abreme.

—¡Alexander basta ya soy grande déjame en paz! Es mi hermano es una persona muy impertinente —Mical ensanchó sus labios en una sonrisa y le dió un beso en la mejilla, cosa que hizo que las mejillas de la joven se calentarán.

—Entonces me voy, quiero estar frío con el cuñado —Ella sonrió al escuchar eso—. En cualquier momento visitaré a tu mamá así que no te encuentres raro que me inviten a cenar —Le guiñó un ajo y ella echó una carcajada.

—¡Escuché eso! !estás hablando con alguien! —Sierra le dió un beso en la mejilla devuelta y este se despidió lentamente hasta que desapareció de su frente, lq joven bajó de la ventana y caminó hasta la puerta.

—¿Y bien? ¿Qué es lo que quieres? —El joven entró a la habitación mirando por todos lados como si buscará a alguien.

—No le puedes pegar los cuernos a Joe me escuchaste —Se cruzó de brazos frente a ella y está lo miró con desagrado.

—Joe y yo somos historia por si no lo sabías —El joven la miró con el ceño fruncido.

—Yo siempre soy el último en enterarme de todo en esta familia —El chico abrió los ojos sintiéndose ofendido y salió por la puerta, Sierra se echó a reír y cerró la puerta, caminó hasta la cama y abrió su laptop, entró a otro correo desconocido encontrándose con una foto de ella en el picnic.

"Ya que no quieres abrir mis correos con la anterior dirección me hice está"

"Solo quería decirte que estabas muy linda está tarde con tu familia"




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