Amando a Eliett Moore

Capítulo 15. El magnate arrepentido.

Eliett caminó hacia el señor Montgomery, él esperaba por ella en el jardín y se puso de pié al verla acercarse.

—¿Lista? —preguntó— Nada mejor que tener estrategias para recuperar tus acciones, eso sería tener el control de tu vida. —espetó con frialdad, en su mundo no estaba amarla.

—Señor Montgomery, creo que yo no he vivido lo suficiente para ver maldad en nadie y mucho menos en quien confié, y usted hoy se portó como un patán.

—¿Qué esperas? ¡No voy a llorar contigo! —espetó hostigante— ¡Y si eso esperas desiluciónate de una vez!

—No, tampoco me trates mal, no lo merezco...no alcancé a decirle que, anoche reflexioné mucho, la verdad es que son muchas cosas. ¿Debo ser desleal? ¿Mentir porque el patán de Fernando me engañó?

—No tienes que mentir ni ser desleal —interrumpió con prontitud— porque otro lo haya sido, solo hay que arrebatarle lo que te robó, patearle el trasero, es en donde más le duele.

—Es que usted dice que... patear...esa cosa, ¿Usted cree que sí es posible que yo pueda cambiar esos conceptos bondadosos que me dieron mis padres con tanto amor...solo porque me enamoré del hombre incorrecto? —la observó con fastidio.

—Eliett eres muy joven aun, te falta vivencia, todo pasa y algún día verás la vida de manera diferente.

—¿Acaso, alguna vez le ha pasado que, usted llore escuchando a la persona que ama porque comprendió que se equivocó, y esa persona lo mire silenciosamente y piense que usted está sensible porque sabes que es allí donde debe permanecer hasta la muerte? —la mirada del magnate perpetuó en ella y se confundió totalmente hasta que escuchó— Yo no soy tonta, para mis padres yo era su favorita, y no espero menos, Fernando no solo me engañó a mí, también a mi padre, esa es la verdad y si cree que no puedo tener un sitio seguro, está equivocado. Yo quiero ya olvidar todo ésto...—el magnate la había observado detenidamente hasta que objetó.

—Nunca me ha pasado algo asi, Eliett... tú no te preocupes, no será difícil si tú lo quieres olvidar, viajaremos a Canadá.

—¿Viajar? No, no puedo...

—Eliettt, nunca he vivido eso que tú viviste, no soy idiota para creer en imposibles, eso es lo que sería poner tu vida en manos de otras personas.

—¡No sé vale que me insulte, y tampoco pongo mi vida en sus manos, es la voluntad de mi padre, y tampoco creo que usted sea mi sitio seguro, ¿Okey?

—Está bien, tampoco espero eso, yo no quiero pensar que aún en medio de todo ésto, tú por amor a ese hombre puedas volver con él.

—No, no lo voy a hacer, nunca volvería a confiar en Fernando, ¿Por quién me toma?, yo jamás traicionaré la bondad que mis padres han depositado en mí, menos su confianza, papá me dió todo, hasta su último aliento, es por eso que usted está aquí, porque él pensó en mí y yo solo quiero corresponder a su voluntad.

—¿Hablas en serio Eliett? —preguntó incrédulo, pero ella reflejó una terrible amargura— Entonces viajaremos a Canadá, —sus pupilas se oscurecieron al pronunciar su voluntad.

—Claro, señor Montgomery desde ahora, yo... Eliett Moore, estoy dispuesta a aprender para ser quien lleve los negocios de mi padre como él lo quería. ¿Realmente usted me ayudará?

—Eliett, claro, por eso estoy aqui, así será, vas a crecer, serás lo que quieras ser, y llegarás más lejos de lo que tu mente pueda imaginar, debes creerlo. —ella lo miró, sintió un trago amargo que parecía querer nublarle el pensamiento cuando empezó a ver su realidad.

—Ya no quiero ser músico, no volveré a tocar el piano en público, papá no está, tampoco volveré a poner mi atención en ningún hombre, yo solo seré ésto que usted quiere que yo sea, estaré en el mundo empresarial, por eso iré a la universidad, quizás ésto pueda mantenerme cerca de mi padre.

—Hablemos Eliett. —dijo con preocupación, pero ella sacó una pequeña libreta de apuntes y un aparato tecnológico.

—Solo explíqueme por donde empezar, solo hablemos de negocios y de ese viaje a Canadá, señor Montgomery.

—¿Estas segura?.

—Por supuesto, ya quiero tomar mis apuntes. —él miró sus delicadas manos y su mirada triste, quiso protegerla y al mismo tiempo sintió un rechazo por ella, pero sabía que no estaba bien, debía mantener la distancia porque ella no le era indiferente, pero estaba prohibida para él desde aquel último viaje que había hecho a Nueva York.

—Toma apuntes. —dijo el magnate, pero ya no estaba tan seguro de lo que estaba haciendo, le dió la primera tarea a Eliett, ella pareció profundamente analitica e hizo estremecer al mismísimo Montgomery cuando captó con facilidad.

él la observó subir las escaleras, alejarse, pero él la observó con tanto frenesí que se perdió en lo angelical de su belleza y su pensamiento fue terriblemente detallista.

—Nada más atractivo a mis ojos que una mujer inteligente, pero es Eliett Moore, ella eligió amar a una basura de hombre, que mi mentor sí aceptó con agrado, y yo...yo no soy hombres de recoger migajas de cariño de nadie...no hay segundas oportunidades para quien me rechazó.

—Are...

Lo sorprendió Mariam sacándolo de su pensamiento, el se estremeció y al verla se sintió delatado sin estarlo.




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