Prologo
Inspirado en la versión de "Amor, amor" de Carla Morrison.
Hay miradas que son un mar con la marea siempre a punto de volver.
Uno las encuentra sin buscarlas, y se queda mirando como quien se queda mirando el agua: convencido de que bajo tanta inmensidad algo respira, algo nos espera. Entonces el corazón, que es un poeta ingenuo, inventa una plegaria y la pone en labios ajenos.
Así empiezan ciertas historias. No con un trueno, sino con un azul.
Lo demás es lo que el agua se llevó, lo que la orilla guardó, y esa voz que a veces, en la noche, no sabe si llama o si responde.