Amor en Millstone.

Capitulo 20.

Al despertar de lo primero que soy consiente es de como mi boca se siente seca, seguido de un fuerte dolor de cabeza. Abro los ojos y lo primero que observo es el techo, parpadeo varias veces al notar que el techo es blanco... un momento, el techo de mi departamento no es blanco.

Cierro nuevamente los ojos esperando que eso mágicamente cambie el color del techo pero al abrir nuevamente los ojos por supuesto sigue siendo igual y completamente desconocido.

Decidi no moverme y tratar de recordar la noche anterior antes de entrar en pánico. Luego de nuestro turno decidimos ir directo al bar y esperar al doctor Rhoades allí ya que su turno era más largo que el nuestro, al llegar empezamos a tomar y después... nada, no logro recordar nada.

Volteo la cabeza para observar mejor la habitación donde me encuentro. No la conozco, no he estado en este lugar antes, no parece un hotel. Hay una chaqueta masculina colgada sobre una silla y creo reconocerla, oh no...

Mi primera reacción fue levantarme de golpe pero el dolor de cabeza me hizo arrepentirme inmediatamente.

—Ay, Dios... —Llevé una mano hasta mi frente y respiré despacio.

Bajé la mirada para comprobar que seguía vestida y solté el aire que ni siquiera sabía que estaba conteniendo. Mi ropa estaba un poco arrugada pero seguía allí. Mi bolso estaba cerca de la chaqueta de forma ordenada mis demás cosas, llevo mis manos hasta mi rostro y al sentir algo lastimarme observo mi mano.

Para ser más clara diré mi mano izquierda, lentamente la levanto frente a mi rostro y observo algo en mi dedo anular. Un anillo pequeño, plateado, bastante barato y con una piedra diminuta que parecía más de plástico que de cualquier material valioso que personalmente usaría.

Fruncí el ceño.

—¿Qué...?

Intenté quitármelo pero se había quedado atorado.

—¿En serio? ¿Por qué tengo un anillo de niños en el dedo? —Me incorporé y volví a intentarlo.

Fue entonces cuando escuché pasos al otro lado de la puerta y me quedé congelada en mi lugar.

La puerta se abrió y una persona apareció en el marco, mi corazón comenzó a latir con fuerza. Cabello desordenado, una camisilla blanca y una taza de café en la mano, oh, y no olvidemos las ojeras.

—No puede ser... —Reconocí al doctor Rhoades inmediatamente.

Él me observo sin decir nada, mientras yo trago saliva con fuerza. A quien engaño, siento la garganta tan seca que ni siquiera eso puedo hacer.

—¿Qué hago aquí?

Rhoades dejó la taza sobre una pequeña mesa.

—Buenos días.

—No me parece que sea un buen día.

—Teniendo en cuenta cómo terminó anoche, probablemente tengas razón.

Lo miré durante unos segundos.

—¿Qué pasó anoche? —Giró en mi dirección arqueando una ceja.

—¿No recuerdas?

—No... no recuerdo nada solo llegar al bar... tomar una copa...

—¿Solo una copa? —Negué con la cabeza, la verdad era que mientras lo esperabamos ya iba en mi ¿Quinto vaso? Rhoades cerró los ojos durante un instante—. Eso explica muchas cosas.

—¿Qué cosas?

No respondió pero su mirada bajo a mi mano izquierda. Eso hizo que una sensación extraña recorriera mi espalda.

—¿Por qué tengo esto? —Pregunte levantando mi mano—. ¿Por qué tengo un anillo? —Volví a preguntar ante su silencio.

—Creo que sería mejor que te sentaras —Lo hago de inmediato cosa que lo sorprende porque seguir ordenes suyas no es mi fuerte.

—Ya estoy sentada... —Me llevo una mano a la cabeza cuando de repente empiezan a llegar—. Un segundo... creo que empiezo a recordar.

Escucho un largo suspiro de su parte y termina sentandose, estira la mano para agarrar el café y luego dice.

—Tomate tu tiempo.

Es entonces cuando los recuerdos de la noche anterior llegan como una escena de pelicula.

HORAS ANTES...

Las bebidas aquí en Millstone saben muy fuertes, me siento algo mareada y tal vez sea porque este es mi octavo vaso que todo lo que Jonah dice me hace reír a carcajadas... Nos sentamos en una mesa al fondo del bar. El lugar no estaba demasiado lleno probablemente porque ya era bastante tarde.

No pensé que con unas copas iba a soltar mi problema con mi padre. Bueno, esto había pasado con Nicolas una vez y el resultado fue su complejo de heroe salvador. Aquí por el contrario Jonah parece querer encontrar una solución sin estar involucrado.

—¿Y por qué no te casas?

Un hipo fue mi respuesta, Casey se rió por ello y me extendió un vaso de agua que rechacé.

—¿Casarme?

Casey apoyó la barbilla sobre su mano, él parecía ser el más borracho de los tres pero a la vez él mas lucido.

—Creo que está borracho.

—Tu padre dijo que mientras tengas el apellido Todson vas a seguir sus órdenes, ¿no?

La sonrisa desapareció un poco de mi rostro.

—Sí.

—Entonces es fácil.

—No es tan facil, él no me va a dejar en paz mientras siga siendo Serena Todson.

—Pues para eso te vas a casar.

Lo miré durante unos segundos sin entender su punto

—¿Y eso qué soluciona?

—Tu apellido.

Casey levantó lentamente la cabeza.

—Oh.

—Exactamente —Jonah parecía orgulloso de sí mismo—. Te casas, cambias de apellido y tu padre ya no puede decirte que eres una Todson.

Me quedé pensando en ello aunque era una idea ridícula, completamente ridícula... pero en ese momento tenía demasiado alcohol en la sangre como para reconocerlo inmediatamente.

—Tienes razón —Respondí y fruncí el ceño—. ¿Cómo no se me ocurrió antes?

Casey abrió mucho los ojos.

—No la animes.

—Solo la ayudo a buscar una solución.

—Voy a casarme —Anuncié.

—¡Eso! —Jonah levanta su vaso para brindar y lo imito.

—Oye Serena creo que tomaste demasiado —Casey parece preocupado. Es raro verlo en esta faceta ya que él siempre que está libre anda con el celular.

Tal vez por ello no lo escucho, no puedo tomarlo en serio conociendo como es.



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En el texto hay: hospital, doctor, romcom

Editado: 05.10.2026

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