Amor imperdonable de un millonario: (libro 1)

Vamos al hotel

 

Elisa se levantó de la cama y con una mirada furiosa me reta.
-¿Qué es lo que quieres?-Jamás la había visto así, era otra Elisa. Se aventó a mi, mientras me reclamaba con enojo.
-Sabes algo, ¡Lárgate!. ¡Lárgate de la casa!-Sus ojos se agrandaron tras escuchar mi pronta e inesperada respuesta. Si, jamás la había corrido de casa, pero creo que ya fue suficiente, no la quiero ver.
-¿Y para donde me voy a ir?, ¿vas a dejar en la calle a tu hermana?– Se excusó de una manera tan deprimente.
-No me importa, solo quiero que te largues de mi casa-hice énfasis en casa.
Ella me miró por unos pequeños segundos y luego salió de la habitación. Sus ojos denotaban irá, y su mandíbula estaba temblorosa, creo que será lo mejor, voy a llamar a papá y le diré que Elisa ya no vivirá más conmigo.
Coral.
-Si no te gusta la isla, entonces cancelaré la compra y elegimos otra-Me encontraba hablando con mi hermano a las afueras de la villa, estábamos tomando aire puro mientras bebía un batido de fresa.
-No es que no me guste, es solo que no me gustaría que la fiesta fuera en ese lugar, es más, la podemos hacer aquí en casa-Mi hermano me miró confuso.
-Solo quiero que sea algo a otro nivel, vendrán narcos de otros países.
-Esta bien, vamos a hacerla en la islamorada.
Mi hermano aplaudió de emoción y luego me dio un abrazo.
A veces lo juzgo por ser grosero pero en serio se preocupa por mi.
Terminamos de hablar y luego me dirigí a mi habitación, tenía mi teléfono cargando, me acerque a él, y tenía unas llamadas perdidas de Deivis.
Mi corazón saltó de emoción tras saber de quién se trataba, de inmediato le devolví la llamada.
-Hola muñeca hermosa-Saludó él con gran emoción.
-Hola, ¿Cómo estás?-En ese momento me acordé de lo que ocurrió con su hermana, no sabía exactamente el porqué me echó de su casa.
-Debes estar molesta por lo que pasó con mi hermana. ¿O me equivoco?.
-Bueno, en realidad si estoy un poco molesta, y te mentiría si en ese momento no me dieron ganas de darle sus buenos golpes a tu hermana.
-No te preocupes, ya me encargue de ella.
-¿Qué pasó con ella?-Pregunté curiosa.
-Te diré en otro momento-Soltó un suspiro a través de la llamada-Sabes Coral, creo que te debo dos disculpas-Agregó Deivis en un susurro.
-Pues empieza a hablar.
-Siento haberte dejado en el karaoke sin una explicación.
-No es suficiente esa disculpa-hago un puchero.
-¿Quieres que vaya a tu casa y te pida perdón?-Ay se escuchó tan cursi.
-¿Deberías?-Le pregunto mientras muerdo mi labio.
-Si, creo que eso sería lo mejor.
-En ese caso, mejor vamos a otro lugar, en casa no puedo, mis padres son un poco celosos-Ríe Deivis nuevamente.
-Entiendo, eres una nena de papi y mami.
-Solo soy una una adulta que lastimosamente es vigilada las veinticuatro horas del día por sus padres.
-Mejor definición no pudiste dar.
Ambos quedamos en silencio, me sentía vacía, quería tenerlo a mi lado toda una noche. Pero por otro lado me sentía muy mal, por ser tan mentirosa con él.
-Deivis, ¿Qué te parece si nos vamos toda una noche para un hotel?-Preguntó con picardía.
-¡Perfecto!-Acepto de manera rápida. Me encanta cada día más este hombre.
-Esta bien, recogeme en el mismo lugar de aquel día.
-Bueno hermosa, nos vemos allá.
-Si, pasa en eso de las nueve en punto.
-Así será, nos vemos a esa hora.
Colgué la llamada, estaba ahogándome de la emoción, me sentía excitada tras escuchar su ronca y seductora voz, este hombre ya estaba traspasando mi límite de locura.
Me duche y fui al clóset tenía que elegir algo fogoso, elegante y sexi.
Elegí lo que mejor me convenía.
Mientras estoy en el espejo contemplando mi hermoso cabello, mi teléfono suena y es él. ¿Y ahora que quiere?
-Hola papi-tome la llamada con emoción.
-Hola amor, mira ya estoy esperando por ti.
-Esta bien, no te preocupes ya voy saliendo de casa, es que estaba distrayendo a mis padres-mentir una y otra vez, ese era mi día a día.
No me había dado cuenta de que hora eran, el tiempo se había ido volando.
Salí en bola de fuego y corrí en el pleno césped, mis tacones se hundían en este, era como la película de misión imposible, si caigo pierdo.
Tomé el primer taxi que vi, y llegué al lugar que me había citado.
Acomode mi vestido y luego mi cabello, con tanta prisa ya hasta me parecía a la gallina turuleca. Toda despeinada y alocada.
Él estaba de espaldas, vestía un buzo color rosa y un pantalón negro, y en su rostro llevaba unas gafas negras, se veía como siempre, hermoso.
Lo asusté por la espalda y luego deje un beso en su mejilla, el olor de su perfume era detonante, potente, olía a todo un macho alfa.
-Mi vida-Llevo sus manos a mis mejillas y las acarició.
-¿Me extrañaste?-Le pregunto mientras lo abrazo.
-Demasiado-Olfatea mi cabello y luego aprieta mis caderas.
Luego de abrazarnos como un par de novios, subimos al auto, él me había dicho que había reservado una habitación en un hotel muy cercano.
Entramos al hotel, tenía un poco de frío, mis piernas estaban muy descubiertas y el aire estaba muy frío.
-¿Tienes frío bebita?- Pregunta él mientras lleva su mano hasta mi cintura.
-Mucho amor mio-Le sonrío y él me regala un rico abrazo, de esos que quitan el frío.




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