Amor imperdonable de un millonario: (libro 1)

Quien ama no lastima

Oye tú!-Escuche la voz del gorila y de inmediato me levanté, desperté de ese hermoso sueño pero en el cual era acariciada por Deivis. -¿Qué te pasa?-Le dije frotando mis ojos. -El Jefe necesita que le planches está ropa-No había visto, pero el gorila sostiene en sus manos una camisa, y en la otra tenía una plancha el cable de está estaba enrollada en la mano de él. 
-¿Yo?-me señale a mi misma y el asintió. -¿Acaso ves a alguien más?-Colocó los ojos en blanco y el gorila me tira la camisa en la cara. En el momento que me tiró la prenda de vestir, está clavo en mi ojo derecho. 
-¡Maldito me has clavado el ojo!-Le grito y él sonríe.
-Si sigues hablando como tonta, el próximo objeto que te voy a lanzar será la plancha-No eso no, eso rompería mi rostro. Me levanté de la cama y le quité la plancha de las manos, tomé la camisa y la acomodé en la cama.
-Volveré en diez minutos-Dijo el gorila mientras salía de la habitación. No sé que se ha creído esa idiota, ahora me tiene como su sirvienta, Oh Deivis no se que pasa por tu mente. Conecte la plancha con cuidado ya que el enchufe estaba algo pelado y temía quedar pegada a la corriente. 
-Ahora si vamos a planchar está mamada. Realmente nunca antes había planchado en mi vida, estaba acostumbrada a ver a la criada de la casa hacer todos los quehaceres y creo que por eso tengo la idea más o menos de como planchar. -¡Ah!-grite cuando sentí como el humo salía de la plancha, creo que la he graduado mal. Me fije que estuviera en la velocidad más baja para así poder empezar a planchar la camisa del señor macabro. Me encuentro planchando la camisa con mucho cuidado de no quemarla, ya planche el lado de las mangas, ahora vamos por la parte del cuello. Dejó la plancha sobre la cama y acomodo el cuello, pero quedó boca abierta cuando veo que hay una marca de unos labios encima de esta. Trague horrible, y mi mente de inmediato empezó a imaginar cosas raras. -Esto es de una mujer-Dije con los ojos aguados, él, él está acostándose con otra mujer. Oh Deivis, porque me haces esto, mi estómago se retorció del sufrimiento. Pensé que era la única en su vida, no podía aguantar las ganas de llorar. Limpie una de mis lágrimas y termine de planchar la camisa. Ahora sí, ahora sí me olvidó, de seguro está enamorado de otra chica. Y yo aquí como estúpida enamorada de él. Desconecte la plancha y la dejó en el suelo. Me senté a un lado observando la camisa. 
-¡Espero que hayas terminado!-Escuche la voz del gorila, eso indica que va a entrar-No quiero pegarte otra vez-Entró a la habitación con la mirada furiosa.
-Ya termine- El gorila tomó la camisa y la acomodó en un gancho. Quería hacerle una pregunta pero no sé si deba, además él también está de acuerdo con las decisiones que tome Deivis.
-¿Por qué me miras tanto?-Preguntó el gorila.
-Oye, ¿Tu jefe está casado?--El gorila se echó a reír pero luego respondió mi pregunta.
-Todas las mujeres quieren estar con él. 
-Pero, ¿Tiene pareja?-Su respuesta me enfado. No es concreto. 
-Ya te la respondí, no es mi culpa que tu mente de cachorra no dijera las respuesta. Y además, ¿Eso a ti que te importa?.
-Idiota-Susurro. el gorila dejo la camisa sobre la cama y de inmediato me da una fuerte.
cachetada la cuál hace que mi mejilla arda al instante.
-Te dije que si te pasas de lista conmigo te iba a golpear. No aprendes-Tomó la camisa junto con la plancha y salió de la habitación. Lleve mi mano hasta mi mejilla y me di un breve masaje, me arde como el demonio, ese maldito infeliz, ¿Acaso me quiere ver muerta?.

-¡-¡Deivis! ¡Deivis!-Grite para que él se asomara por lo menos, pero no, fue en vano él ni siquiera me respondió. 
-¡Deja de gritar!-Estrila el gorila del otro lado de la puerta. 
-Déjame ver a Deivis, por favor-le pido con la voz hecha un nudo, ya no sé qué esperar de él, lo he intentado pero Deivis no recapacita, está cegado por el odio, y tengo miedo de que nunca cambié de opinión y termine acabando con mi vida y la de nuestro bebé, sé que él está mal entendiendo las cosas, ahora creé que Ramiro es el padre de este hermoso bebé. Cuando la realidad es otra, llevo mis uñas hasta mi cara y rasque con brusquedad, siento que mi piel pica, es debido al estrés que llevo, y pienso que los síntomas de la ansiedad están volviendo a aparecer me vuelve loca. -¡Ah! -voceo mientras mordía la cobija que cubría el colchón para desatar toda mi irá. 
-Si no haces silencio, mañana no te daremos de comer, haber si así dejas de ser tan bullera. 
-Necesito que me des agua porfa, mi garganta está muy seca. 
-¿Agua?-Preguntó como si jamás en su vida conociera que es el agua. 
-Si, agua por favor-le pido amablemente. Pero él se echó a reír. 
-Te daré el agua pero con la condición de que me llames patrón.
-¿Qué?-este tipo está loco o quizás tenga problemas de personalidad, mira que hace unos momentos estaba hablando en otro acento, y ahora quiere que le llame de esa forma tan vergonzosa. Odiaría decirlo pero, es mejor unirte al enemigo, quizás así sobreviva unos días más. 
-Patron, ¿Me podrías regalar un vaso con agua?-Al decir eso él hombre soltó una carcajada, y por fin abrió la puerta, me encontré sentada en la cama con los cabellos hecho una mierda, y la mirada vacía y fría, me estaba convirtiendo en un alma sin esperanzas de seguir en este mundo, pero una pequeña luz en el fondo de mi corazón, me decía que tenía que seguir con vida por el bebe que llevaba dentro.
-Está bien ilota-Me miró con malicia en sus ojos y luego cerró la puerta. Entonces ahora soy ilota es decir esclava de la antigua Esparta, me parece que él está obsesionado con los tiempos de antes, o quizás vive en un mundo de fantasía, se nota que está muy mal de la cabeza. A los pocos minutos el gorila entra con un vaso

 




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