Amor maya

Capitulo 5

—Odio las películas con finales así de tontos.—Comentaba Berenice cortando la transmisión en la televisión. —Tanto drama me parece innecesario.

—Lo que pasa es que tú estás amargada, a mí me gustó el final.—Contestó su amiga riendo.—No es de esos cursis dónde todos son "Felices por siempre" Esas si son bobadas.

—Y yo tengo de amargada lo que tú de dramática y molesta.

—Ya no pelees, vamos a ver otra. Elige una de otro género.

Berenice comenzó a cambiar el menú en la televisión para buscar una película atractiva. Mientras lo hacía, un ruido molesto comenzó a llamar su atención

—¿Qué es eso? —Preguntó un poco molesta.

—Suena como que están arrastrando muebles, seguro alguien se está cambiando.

—Si pero, ¿No pueden cargarlos? Es un ruido muy molesto. —Se apresuró para asomarse por la ventana y ver de quién se trataba. —¿Y ese quién es? Nunca lo había visto.

—A ver ¿Quién? —Se asomó también ella a la ventana sin importar la discreción. —Amiga pues es tu vecino, lleva meses en este edificio. Deja de hacerte la graciosa, pensé que era un desconocido.

—¿Enserio amiga? —Frunció el ceño con mucha sorpresa. —Yo nunca lo había visto y conozco a todos los vecinos de aquí.

—Pero si hasta varias veces nos lo hemos encontrado. ¿Cómo es posible?

—Te juro que no me acuerdo de él. —Decía aún más confundida por los constantes comentarios de su amiga. —Me estás asustando ¿Estaré perdiendo la memoria?

—Tú me estás asustando a mi, al principio creí que estabas bromeando pero ahora me doy cuenta que si tienes un problema de verdad.—Su amiga la miró a los ojos un poco preocupada. —¿Te ha pasado antes?, ¿alguien te ha comentado algo similar?

—No, nunca había experimentado algo así. —Se despegó de la ventana queriendo olvidar el suceso. —Pero no importa, no me quiero estresar con otra cosa. Incluso creo que es porque no he dormido bien.—Desvió la mirada para olvidar el tema.—Espero que se apuren porque hacen un ruido insoportable.

—Pues… ¿Qué te digo? Creo que tienes razón. —Cerró la cortina transparente para regresar al sillón. —Creo que van a durar un rato, llevar tantos muebles a la planta baja no se ve fácil.

—Pues si se tardan tendré que salir a reclamar.

—Aprovechas y te lo ligas… feo no es.

—No empieces, ni siquiera me fijé en eso.

—Pues vuélvete a asomar, como vamos será un mejor entretenimiento que ver la televisión en este momento.

Berenice se quedó pensando en la sugerencia de su amiga y no le pareció mala idea ver a su vecino. Regresó a la ventana y muy discretamente le lanzó una mirada.

—No sé, no logro ver nada más que un hombre presumido y con sangre pesada, me cayó mal. —Berenice hacía muecas de desprecio y repugnancia al verlo. —Con razón no lo recordaba, personas así no formarían parte de mi círculo social.

—¿Y desde cuándo eres tan exigente amiga? —Estaba muy intrigada pues desde que la conocía no había visto ningún arranque de desprecio hacía alguien, ni menos juzgar de esa forma. —Creo que estás exagerando, siempre has sido muy amable y humilde ¿Qué te pasó?

—Creo que tienes razón, no se que me pasó, en cuanto lo ví me llené de mucha rabia. —Berenice miraba al cielo buscando algo de tranquilidad y consuelo. —En serio me está afectando el no dormir y estar desesperada.

—Tranquila amiga, ¿Te parece si vamos a dar una vuelta en lo que el vecino termina y después regresamos?

—Si, creo que ir a tomar algo de aire me ayudará. —Su rostro se puso mucho más animado con la idea de salir.

Ambas amigas se alistaron a salir, se pusieron su suéter cada una, Berenice agarró las llaves y salieron del apartamento.

Al salir se toparon de inmediato con el vecino molesto y con los muebles que estorbaban el paso.

—Buenas tardes vecinas. —Saludó el hombre que recientemente molestaba con el ruido, pero al hacerlo se enfocó más en Lorena que en Berenice.

—Buen día vecino. —Lorena respondió muy amable deteniéndose para conversar un poco con él. —¿Ya se va a mudar de casa?

—No vecina, para nada. La verdad es que aquí me gusta mucho. Solo estoy cambiando de muebles, remodelando un poco.

—Ah entiendo, eso está muy bien, siempre tenemos que hacer cambios si no la energía se estanca y no avanzamos. —Lorena parecía muy cómoda con la conversación y con la energía del vecino.

—Yo no sé mucho de esas cosas, lo que si se es que no me gusta tener muebles rotos o viejos.—Le respondió de una manera respetuosa.—Así que opté por cambiar con una buena oferta que me hicieron.

Berenice comenzaba a impacientarse pues su amiga no se veía con muchas ganas de cortar la conversación y continuar con sus planes juntas. Discretamente le dió un codazo que de inmediato le hizo reaccionar.

—Bueno vecina creo que llevan prisa. —Él también se había dado cuenta del no tan discreto codazo. —Y yo también tengo aún mucho por hacer. —Regresó a mover el mueble que se había quedado en el centro. —Siento mucho si el ruido les ocasiona molestias, yo sé lo que es eso pero pueden estar seguras que hago todo lo posible por molestar lo menos que se puede.

—¡Pues no parece! —Por fin Berenice había dicho algo pero no fue muy grato, incluso utilizó un tono muy soberbio.

—¿Perdón, cómo dice? —Preguntó el vecino algo molesto también.

—No nada, mi amiga esta hablando de otra cosa. —Lorena intentó intervenir para evitar algún conflicto. —Mi amiga le desea, al igual que yo, que pueda terminar sus cosas a tiempo.

—Yo no dije eso. —Berenice seguía en su plan agresivo. —Dije que no parece que intentes ser lo más sigiloso posible. Estás haciendo demasiado ruido y es por eso que mi amiga y yo vamos a salir a dar una vuelta. ¿No te pones a pensar que habemos personas con planes que estás arruinando? —Berenice había roto el silencio con creces, de estar muy silenciosa pasó a ser una mujer que no se callaba por nada y continuaba dando reclamos.

—Mucho gusto señorita, no tenía el gusto de conocerla pero veo que no es muy social ni mucho menos tolerante. —Él también utilizó un tono grosero al hablarle. —Por si no lo sabe, no hay ninguna regla en el edificio que prohíba el mover muebles por los pasillos. De hecho es una necesidad y si no está muy relacionada con la física, pues le informo que no existe ninguna tecnología para comprimir el ruido. Si tanto le molesta le recomiendo que invente algo.




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