Amor maya

Capitulo 13

La hermosa plaza estaba reluciente. Era una construcción muy reciente en aquella ciudad. Contaba con 3 pisos distribuidos en varios metro cuadrados.

Sus cristales eran cromados, mientras que la mayoría de su contrucción estaba pintada de color blanco. Algunas secciones eran de color gris, justo las que estaban afuera y que tenían el logo de la plaza con una hermosa cascada.

Había muchas plantas en la parte de afuera, así como una base de taxis muy bien ubicada.

Desde lo alto podía verse un gran estacionamiento en varios pisos, contando con tres en su totalidad. Este se llenaba increíblemente todos los fines de semana.

Dentro de la plaza podía verse después de cruzar las altas puertas automáticas de cristal, varios pequeños locales de comida rápida. Hacia abajo y siguiendo esa ruta estaba un super que era muy recurrido por todos los que vivían cerca.

El primer piso estaba destinado a tiendas de ropa y zapatos en su mayoría, también había algunos más de videojuegos y peluches.

Las grandes tiendas ocupaban la parte central y las orillas. Mientras que en algunas divisiones de locales estaban más fuentes y letras decorativas.

En la plaza podía encontrarse de todo dentro de sus instalaciones. Tiendas de juguetes, bancos, restaurantes, un cine, juegos mecánicos, así como varios locales de entretenimiento como el boliche o los videojuegos.

La plaza contaba con mucha seguridad que gracias a todos, no era necesaria su intervención debido al respeto dentro. Había aire acondicionado muy bien ubicado para refrescar a los ahí reunidos.

La hora había llegado y los amigos ya se debían encontrar.

Lorena y su novio fueron los primeros en llegar. Ella se vistió de manera casual pero se veía muy atractiva.

Su atuendo consistía en un pantalón blanco ajustado, tacones bajos del mismo color y una bonita blusa azul marino. Este vestuario le permitía explotar su delgado cuerpo así como su actitud fresca y confiada. Llevaba además un bonito collar en forma de círculo blanco, una bolsa de mano color café claro y por supuesto, el cabello café claro suelto ondulado para estar cómoda.

Su novio también eligió el vestuario casual. Un pantalón negro ajustado, tenis azul con blanco y una playera gruesa de manga larga del mismo color que el pantalón. Él era un hombre muy cauto pero eso no le impidió llevar un reloj lujoso en su muñeca derecha. El peinado fue el típico que usaba, al tener el cabello corto solo bastó con levantarselo con un poco de cera. Su rostro limpio y recién rasurado daban la impresión de verlo como un hombre dedicado.

Ambos subieron por las escaleras eléctricas que llevaban del estacionamiento al piso principal, donde se habían quedado de ver con sus acompañantes.

—Creo que llegamos temprano.—Dijo el novio de Lorena cuyo nombre era Raúl.—Debimos hacer más tiempo.

—¿Y no estar aquí para ver llegar a mi amiga?—Respondió ella muy segura de si misma. —No gracias, además necesitamos llegar antes que su vecino, ¿No ves que es nuestra responsabilidad haberlos unido?

—Ok… entiendo. Espero que no se vayan a pelear como esa vez que me platicaste.—Dijo con un tono de preocupación.—Seria bochornoso verlos y que todos miren.

—¡Shuuu! —Le calló mientras le tapaba la boca sin compasión. —No digas eso y por nada del mundo se te vaya a ocurrir hacer comentarios de esos enfrente de ellos.

—Está bien, está bien.—Le respondió mientras se liberaba de la presión en sus labios.—A la próxima que me quieras callar, hazlo con un beso… mi amor.

Lorena sonrió al escuchar ese comentario, se le hizo s*xy y romántico al mismo tiempo.

—¿Uno así?—Le dijo para darle un beso muy apasionado en el que se impulsó completamente hacía él, casi tirándolo de la fuerza.

Él resistió el impacto agarrándola fuertemente, después de eso solo se preocupó por continuar el beso.

—Ese está perfecto.—Le dijo para después seguirla besando mientras todo alrededor continuaba avanzando.

Incluso Gonzalo quien ya había llegado pero dudaba en acercarse para evitar interrumpir esa escena romántica.

Se quedó a unos pasos de ellos, miró hacía todos lados para verificar si la amiga aparecía pero no fue así. Las personas pasaban y cambiaban pero ninguna era ella.

Aunque no la recordaba, pudo saber esto porque ella debía estar cerca de ellos.

El beso duró unos momentos más pero se vió interrumpida cuando ambos se percataron que Gonzalo, muy apenado, los observaba.

Abrieron los ojos y se separaron para darle la bienvenida al todavía apenado invitado.

—¡Hola!, ¿Cómo estás?—Lorena fue la encargada de hablarle.—Que bueno que te animaste a venir.

—Hola buen día.—Dijo mientras se acercaba más a ellos.—Es bueno salir de vez en cuando a despejarse.

—Te presento a mi novio, se llama Raúl.—Extendió las manos para las presentaciones correspondientes.—Raúl, él es Gonzalo y es vecino de Berenice.

Ambos se saludaron muy cortésmente, se dieron la mano y la estrecharon con una fuerza considerable.

—Ya solo vamos a esperar a mi amiga y nos vamos al boliche, ¿Les parece?

Ambos hicieron una señal de afirmación con la cabeza. El silencio se hizo presente en ese momento pues nadie tomó la iniciativa para socializar.

Gonzalo no había perdido el tiempo para vestirse bien, quería causar una muy buena impresión. Eligió una camisa azul claro, muy bonita y típica de atuendos formales. Aunque con él, se veía muy bien de casual. El color azul en particular se veía muy bien en su cuerpo pues su tono de piel era blanca y esto hacía lucir bien a ambas. Su rostro se veía limpio pues también había decidió rasurarse, su piel aún brillaba del resiente baño que había tomado para ir ahí. El pantalón que llevaba era uno de pana color hueso, excelente combinación de manera visual que hacia juego con la decoración de la plaza. Sus zapatos eran ligeros y cómodos, de color café claro. Era un hombre alto, medía 1.80 metros. Era delgado y esa ropa ajustada le hacía presentar un cuerpo excelente.




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