El estado de Chiapas es hermoso aunque no se sea fan de la naturaleza. Tiene cosas que te atrapan por si solas; su clima, su gente, sus ciudades, su energía, su historia, misticismo, entre otras muchas cosas.
Ahí es donde habían arribado el profesor, Lorena y Berenice. Lo hicieron muy acalorados e intentando adaptarse rápidamente.
El hotel que los hospedaba era el Holly Red, estaba ubicado en el centro de la ciudad a muy poca distancia del aeropuerto.
El amigo del profesor no había llegado y esto les hizo buscar alternativas. Afortunadamente eran visionarios y no se detuvieron por esa cuestión.
—Apúrate amiga, hay muchas cosas que hacer.—Lorena apresuraba a su amiga, estaba deseosa de ir a recorrer las calles de la ciudad.—Quiero ir de compras, dicen que venden unos vestidos hermosos.
—Sabes que no vengo a vacacionar.—Berenice estaba sacando su ropa y la acomodaba muy lentamente en el clóset.—Tengo una agenda que cumplir con el profesor, no puedo dejarlo votado por ahí mientras me voy a pasear. Vino por mí.
—Que lindo sonó eso pero, ¿No podemos disfrutar aunque sea un poco? —Se lanzó a la cama para recostarse ahí.—Nunca salimos, no creo que el profesor nos necesite todo el día. Ánimo amiga, aún podemos relajarnos.
—Te prometo que en cuanto haga lo que vine hacer me haré un tiempo o si el profesor no me requiere también.—Hizo una pequeña pausa para mirar a su amiga.—Aunque mientras hago todas esas cosas aburridas, tú puedes ir y pasear.
—¿Sola por ahí en una ciudad desconocida?—Se lo dijo en tono de burla.—Puede que me encuentre a un guapo chiapaneco que me dé un tour… lo pensaré.
—Me encanta como ves de fácil la vida.—Le dijo entre risas.—Haces que las cosas parezcan sencillas.
—Lo mismo deberías hacer tú, le tomas mucha importancia a todo y eso no está bien.—Giró para quedar boca arriba y así continuar la conversación.—A veces solo necesitas disfrutar y no preocuparte, puedes conseguir a alguien así también.
—Tú lo has dicho, a veces.—Cerró su maleta pues ya había terminado de sacar todo.—Pero yo lo que quiero es algo serio y no ponerme a jugar con alguien de ciudad en ciudad.
—Si, hace falta una relación estable, un soporte y todo eso. Pero tal vez la vida te está diciendo que no es momento para eso.
—Tienes un toque para ponerme a pensar que a veces me da miedo escucharte.—Dijo entre suspiros después de reflexionar.—Pero hoy no quiero sentirme con dudas así que me voy a apurar e iré a mi cita con don Rubén.
—Uy, eso sonó muy romántico.—Comenzó a burlarse de ella nuevamente.—Me gusta tu forma de explorar ahora con los mayores, tal vez como son maduros te den lo que buscas.
—¡Eres una tonta!
Ambas amigas comenzaron a reír con aquella broma, pues el tema era molestar a Berenice con su problema con el amor.
—Ya enserio, deberías tener los ojos abiertos a la posibilidad de conseguir a alguien aquí.—Continuaba con su tono bromista.—Ya que a los que viven cerca los odias, uno lejos te vendrá bien.
Y por fin el tema había salido. Algo de lo que las amigas tenían que hablar aunque por suerte Lorena lo había echo en un tono de burla, lo que facilitaría las cosas.
—No me hables de eso, es una experiencia que quiero olvidar.—Berenice no se enojó, en cambio mostró una actitud de vergüenza por aquello.—Eso ya lo debemos superar. Desde el inicio sabía que no era buena idea, lo quiero superar.
—Y me imagino que él también lo querrá hacer.—Se levantó Lorena y puso mirada seria.—El pobre debió terminando por ir al psicólogo. Si no le iba nada bien en el amor, con eso que sucedió menos. Te viste como la loca tóxica que hace una escena por nada.
—¿Por nada?—Subió el tono de voz.—El tipo fue un prepotente, me dijo que era una neurótica que causó una mala impresión la primera vez. Cuando fue él, el grosero.
—Ya amiga calma, mira como te estás poniendo. —Se ayudaba con las manos para hacer señas y relajarla.—En serio parece que ustedes dos se odian por alguna razón. ¿Dos desconocidos? No me lo creo.
—Tienes que hacerlo. Yo no lo conozco de ninguna manera, solo ese intento de convivencia que ya sabes como terminó.
—Si, el pobre se fue muy mal.—Suspiró al recordar.—Mi novio y yo lo intentamos alcanzarlo pues se nos hizo mala onda, pero él muy amable nos dijo que todo estaba bien así que no insistimos. Solo nos dijo…"No se que me pasa con ella, por alguna razón me lleno de ira y me comporto así.
—¿Eso dijo? Debe ser de esos golpeadores que solo se quieren ocultar debajo de una cara tranquila.—Su cara seguía muy molesta.—Lo mejor es evitarlo, que pena vivir en el mismo edificio que él.
—Pues yo sí lo dudo amiga.—Agachó la mirada, no quería verla a los ojos al decir aquello.
—¿Por qué lo dudas?
—No lo tomes a mal pero tú tampoco eres así y te pones como si el demonio se apoderara de ti.—Intentó decir su idea rápidamente aunque con espacios para asimilar.—Te he visto esas dos veces y si cambias bastante, solo con él. Como si algo se apoderara de ti y sacaras tu odio interno con él.
—No digas tonterías.—Se indignó solo de pensarlo e imaginarse así.—¿Cómo podría yo compararme con un gritón así y seguramente golpeador?
—Creo que si alguien no te conociera diría exactamente lo mismo de ti amiga.
—¿Cómo dices?, ¿tan mal me veo yo?
—Siento mucho decírtelo pero sí.
El silencio se hizo presente, Berenice no se había dado cuenta de la gravedad de sus acciones pero optó por decir.
—No se por qué, siento mucha rabia en ese momento, una sin explicación.
—Eso es exactamente lo mismo que dice él cuando le preguntas.—Se acercó a ella para tomarle las manos.—¿Ves como todo esto es muy extraño?
Berenice se quedó pensando, había visto algunas cosas raras que le hicieron corroborar la veracidad de las palabras de su amiga pero no sabía que responder.
—De alguna manera siento que ustedes dos deben resolver algo juntos.—Lorena ya le había dado el giro completo a la conversación, todo a su favor.—Por eso insistí en que fueras con él, porque hay algo ahí muy misterioso y si le preguntas a él siempre dice lo mismo que tú. ¿No lo ves?