Amor maya

Capitulo 22

Literalmente la mano de Berenice transformó todo el entorno. En el momento que tocó levemente la pared, esta comenzó a brillar de una forma en la que los profesores no pudieron dar una explicación coherente, además, sobre la mujer detonó un aura de color morada que brillaba intensamente.

Berenice cerró los ojos sin percatarse de lo que sucedía, ella tenía la intención de conectarse para recibir imágenes y poder llegar a una conclusión, sin embargo, esta vez los efectos de dicha conexión no ocurrieron en su interior como lo esperaba sino en el exterior. Aún con los ojos cerrados pudo notar que una luz muy brillante emanaba de la pared pero continuó sin abrirlos intentando recibir aquellas imágenes que tanto deseaba.

Tanto su amiga como los profesores se quedaron fríos y retrocedieron un poco, reacción natural que todos los humanos tienen ante un suceso de ese tamaño. Pensaban fielmente que aquella luz los podría dañar, es algo que ocurre cuando nos enfrentamos a algo desconocido. Sin embargo no dejaban de mirar, a pesar de su miedo querían seguir observando aquel espectác*l* que sin duda era muy hermoso.

Los símbolos en la pared comenzaron a girar como si se tratara de una melodía musical en la cual intentaban acoplarse. Fue en este momento que Berenice por fin abrió los ojos para darse cuenta de lo que estaba ocurriendo ahí.

Al hacerlo, no tuvo más remedio que soltar la pared y hacerse para atrás. El efecto de inmediato se canceló, las luces se apagaron y los símbolos dejaron de girar. Ella miró hacia atrás para ver a los profesores y a su amiga quienes estaban asustados por lo ocurrido, fue entonces que ella se armó de valor y la tocó nuevamente para esta vez observarlo completamente con sus ojos abiertos.

Tocó aún más dudosa la pared y al hacer contacto nuevamente con ella las luces se encendieron, algo que sin duda la cautivó.

Los símbolos continuaron moviéndose buscando encajar.

El fenómeno en ella también ocurrió nuevamente, apareció el aura de color morada que la había rodeado antes.

Berenice examinó su cuerpo para familiarizarse con el evento. Le daba una sensación cálida una muy agradable la cual quería seguir sintiendo. Observó que todo su cuerpo estaba rodeado de esta aura y con su otra mano intentaba tocarla a la altura de su pecho pero no hubo ningún efecto, su mano la penetraba como si fuese una barrera ficticia, algo que también la desconcertó.

—Amiga ¿Estás bien?—Preguntó Lorena tras dar dos pasos hacia adelante.

—Sí, se siente muy raro.—Contestó Berenice aún intentando adaptarse al suceso.—Pero no me hace daño, es una sensación muy agradable.

Los profesores únicamente se miraron uno al otro, este hecho había terminado por definir su postura ante las teorías que Berenice les presentó. Por fin comenzaban a creer que algo sobrenatural estaba pasando. Fue entonces que pusieron toda su mente e ideas para descifrar lo que estaba pasando y en lo que la mujer les había pedido ayuda.

—Esos símbolos sin duda están narrando algo.—Dijo Joaquín intentando acercar también.—Son tan antiguos que incluso yo desconozco su significado.—Caminó aún más.—Pero tengo una idea.

—¿Qué pretendes hacer?—Le cuestionó Rubén muy confuso.—¿Habías visto algo así?

—Por supuesto que no, pero aún así he leído tanto sobre energías, rituales y otros mundos espirituales,—lo miró a los ojos—que creo saber lo que podemos hacer para descifrar el misterio.

Su amigo no lo cuestionó más y dejó que fluyera en su trabajo.

Berenice seguía tocando la pared, mientras lo hacía, observaba las líneas de luz con las cuales los símbolos se conectaban mutuamente. Eran unas brechas en la pared como si fuera agua derramada corriendo por ductos hasta llegar a un pequeño hueco donde se perdía el flujo.

Era como si algo faltara ahí, como si debiese existir algún objeto que encajara en ese hueco para recibir dicha energía y luz.

Berenice se mantuvo expectante creyendo esto durante varios minutos.

—Creo que usted ha llegado a la misma conclusión que yo.—Dijo Joaquín al acercarse a ella.—En ese hueco debe encajar perfectamente el amuleto.

—Creo que si.—Respondió Berenice mientras se tocaba el pecho.—Siento que así debe de ser.

El profesor sacó el amuleto que había estado guardando en su maleta pero por alguna extraña razón Berenice le pidió que colocara el de ella. Se despojó de él y se lo dió para que el profesor lo pusiera en el hueco.

Él lo tomó y después de mirar a Berenice para corroborar que estaba lista por lo que podría suceder, lo colocó.

Ambos se quedaron expectantes para ver qué ocurría.

El amuleto comenzó a brillar, encajó perfectamente y recibió la energía que le hacía falta.

Lo que ocurrió a continuación trascendió aún más lo que ambos profesores esperaban pues el amuleto se abrió y de él salió una luz que de inmediato tomó forma. Era el espíritu de una mujer, era muy evidente su fisonomía pero su vestuario no encajaba con la época actual. Parecía más de los años en los que se había construido aquella pirámide y aquella gran ciudad. El espíritu levitó intentando crear conciencia de lo que estaba sucediendo ahí. Tardó algunos segundos en ubicarse, se desorientó más al ver a las 4 extrañas personas que estaban frente a ella y las cuales la miraban sorprendidas.

El espíritu dudó en interactuar con ellos pues había estado encerrada tanto tiempo en ese amuleto que algunas facultades humanas como la comunicación estaban oxidadas.

—Eres la princesa que reinó aquí.—Preguntó Berenice iniciando la conversación.—Aquella que se casó con un gran guerrero y que fue maldecida por una bruja.

El espíritu pareció entender lo que le decía y más cuando mencionó la última palabra. Bajó un poco para mirar más de cerca a Berenice y entablar un vínculo con ella.

La examinó por varios segundos lo que provocó un poco de incomodidad en aquella misteriosa mujer. Después de tomar algunos segundos para evaluarla por fin le respondió




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