Si estás leyendo esto, significa que por fin encontraste las palabras que nunca fui capaz de decirte.
No escribo para pedir perdón. Tampoco para que alguien cambie lo que ya decidí. Escribo porque nadie conoce realmente mi historia. Todos creen que saben quién soy, pero solo conocen la versión que aprendí a mostrar.
Dicen que el tiempo cura todo.
Mienten.
Hay heridas que no sangran, pero te vacían por dentro todos los días. Hay despedidas que siguen ocurriendo mucho después de que la otra persona se haya ido. Hay silencios que hacen más ruido que cualquier grito.
No siempre fui así.
Hubo una época en la que reía sin fingir. En la que soñaba con un futuro. En la que creía que amar a alguien era suficiente para construir una vida.
Qué ingenuo era.
Si quieres entender cómo un corazón puede romperse tantas veces sin dejar de latir, acompáñame hasta el principio.
Porque toda historia tiene un origen.
Y la mía comenzó el día en que la conocí.