Antes de apagar la luz

De verano a invierno.

Nadie se da cuenta del momento exacto en que algo comienza a romperse.

No existe una señal que anuncie que una historia está cambiando.

No hay una alarma.

No hay una fecha marcada en el calendario.

A veces todo empieza con algo tan pequeño que parece imposible darle importancia.

Un mensaje que tarda un poco más en llegar.

Una conversación que termina antes de lo normal.

Un "estoy ocupado" que antes no existía.

Y uno se convence de que no pasa nada.

Porque cuando amas a alguien, la primera reacción no es aceptar que algo cambió.

Es buscar una explicación.

Los primeros meses después de aquel tiempo perfecto siguieron siendo buenos.

Al menos eso quería creer.

Ella seguía siendo ella.

Seguía sonriendo.

Seguía diciéndome que me quería.

Seguíamos teniendo momentos que me hacían sentir que todo estaba bien.

Pero había pequeñas diferencias.

Cosas que antes no estaban ahí.

Al principio no les presté atención.

Porque todos tenemos días difíciles.

Todos nos cansamos.

Todos necesitamos nuestro espacio.

Y yo no quería ser esa persona que convierte cada cambio en un problema.

Así que aprendí a guardar algunas dudas.

Una noche estaba esperando su mensaje.

No porque necesitara hablar de algo importante.

Simplemente porque me gustaba terminar el día escuchando de ella.

Antes podía pasar horas esperando ese momento.

Esa noche pasó más tiempo de lo normal.

Miré el teléfono varias veces.

Intenté distraerme.

Me dije que seguramente estaba ocupada.

Y cuando finalmente llegó su mensaje, sonreí como si no hubiera estado esperando.

"Perdón, tuve un día complicado".

Eso fue todo.

Una frase sencilla.

Una frase que no tenía nada malo.

Pero algo dentro de mí sintió una pequeña distancia.

No por el mensaje.

Sino porque antes ella me contaba cómo había sido ese día complicado.

Antes yo era la persona a la que acudía.

Ahora parecía que simplemente me estaba avisando.

No dije nada.

Respondí con cariño.

Le pregunté cómo estaba.

Intenté estar ahí.

Porque esa era mi forma de amar.

Quedarme.

Pero con el tiempo empecé a notar que a veces uno puede estar presente y aun así sentirse lejos.

Seguimos haciendo planes.

Seguimos riendo.

Seguimos creando recuerdos.

Pero había momentos donde sentía que yo estaba intentando mantener una canción que ya no sonaba igual.

Ella no era fría.

No era cruel.

Nunca fue alguien que quisiera hacerme daño.

Ese era el problema.

Era más fácil odiar a alguien que te lastima a propósito.

Lo difícil es entender cuando una persona que amas simplemente empieza a cambiar.

Un día le pregunté:

—¿Todo está bien entre nosotros?

Ella me miró sorprendida.

—Claro que sí. ¿Por qué preguntas eso?

Quise responderle.

Quise decirle todas las pequeñas cosas que había empezado a sentir.

Pero me detuve.

Porque quizá era solo mi miedo.

Quizá estaba imaginando problemas donde no existían.

Así que sonreí.

—Nada, solo quería saber.

Ella tomó mi mano.

Y por un momento todos mis pensamientos desaparecieron.

Ese era el problema de los momentos buenos.

A veces llegan justo cuando estás empezando a tener miedo.

Y te hacen pensar que todo volvió a ser como antes.

Pasaron las semanas.

Algunos días eran perfectos.

Otros tenían una distancia que ninguno de los dos mencionaba.

Era extraño.

No sentía que estuviera perdiéndola.

Pero tampoco sentía que la tuviera igual que antes.

Como si poco a poco estuviéramos caminando hacia lugares diferentes sin darnos cuenta.

Yo seguía recordando aquella colina.

La lluvia.

Las conversaciones hasta el amanecer.

El futuro que imaginamos juntos.

Ella seguía siendo la misma persona con la que había soñado.

Pero algo había cambiado.

Y aunque todavía no sabía qué era...

Una parte de mí comenzó a preguntarse si las historias podían terminar mucho antes de que alguien pronunciara la palabra "adiós".

Aun así, elegí creer.

Porque cuando has encontrado algo que amas, la última cosa que quieres hacer es aceptar que podrías perderlo.

Y yo todavía no estaba preparado para soltar la mano que tanto tiempo había sostenido.



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En el texto hay: tristeza decepcion, tristeza amor

Editado: 05.08.2026

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