Ataques de Pánico, cuando sentía que dejaba de respirar

¿Que Sentia?

¿QUÉ SENTÍA?

Bueno, así sin más, estuviera haciendo lo que fuera y en cualquier momento, hora o día, sentía que dejaba de respirar: sentía asfixia, como si mi respiración automática se detuviera de repente. Entonces empezaba a intentar respirar, tratando de tomar aire. Después venían esas oleadas recorriendo mi cuerpo —ahora sé que era adrenalina— de arriba abajo, junto con el terror de pensar que estaba muriendo. Luego empezaba a sentir que se me doblaban las manos, como si se acurrucaran por sí solas; yo quería extender los dedos y ellos solos regresaban a cerrarse. Después me pasaba lo mismo con los pies, y sentía pánico por no poder respirar; creía que en cualquier momento me iba a desmayar.

Lo que hacía era correr hacia el primer familiar que estuviera cerca y les decía asustadísima que no podía respirar, que me llevaran a urgencias. Estos ataques de pánico me ocurrían a diario, a veces hasta dos en un mismo día, a cualquier hora; nunca sabía cuándo iban a aparecer. Lo más extraño es que solo ocurrían en mi casa o cuando me subía al autobús. En la escuela o en el trabajo nunca me pasaba. Creo que solo ocurrían cuando mi mente no estaba distraída, cuando dejaba volar mi imaginación y esta se iba a lugares que ya no podía controlar.

Siempre que iba a subirme a un autobús, tenía un ataque, porque me aterraba pensar que me diera algo lejos de un hospital y que no lograría llegar a tiempo. Ese era mi miedo. Entonces me decía a mí misma: tengo que ir a la escuela, tengo que ir a trabajar, todo va a estar bien…

Y nada, de repente esa asfixia lo que hacia a veces era platicar con la persona que me tocaba en el asiento y si me hacían caso en la platica lo podía controlar pero cuando no, entonces empezaba a luchar conmigo misma, con mis pensamientos, por una parte me daba miedo y por otra me iba diciendo, todo esta bien Mary, todo esta bien, respira, respira hondo, tranquila, pero la mayoría de las veces por desgracia estos pánicos terminaban dominándome y lo que hacia era pedir bajada en el autobús.

Eso de sentir el aire afuera me ayudaba entonces me mentalizaba para subirme a otro autobús que pasara e irme controlando hasta llegar a la escuela o al trabajo, muchas veces pedí parada en lugares donde no había nada, el chofer extrañado me decía - AQUÍ?? - y Yo le asentía con la cabeza apurándolo con la mente a que ya parara el camión, se me hacia eterno, entonces me quedaba ahi respirando hondo, agarrando aire una y otra vez hasta q me volvía a la vida, era cuando sentía que realmente ya respiraba y mis manos que se habían empezaban a engurruñar poco a poco volvían a su estado normal, una vez que sentía el hormigueo respiraba aliviada. Entonces era de mentalizarme, sabia que tendría que volver a subir a un autobús, sabia que podía volver a darme un ataque de pánico de nuevo, por eso me mentalizaba, no saben el alivio que era llegar a mi destino, ya sea a Costa Rica, porque viajaba a Culiacán a la escuela o al trabajo una vez que me llegaba a mi destino.

Mi Mamá me daba a veces para 4 autobuses, los que tomaba a Culiacán dos veces, si porque como les decía me bajaba por algún ataque de pánico y después tenia que tomar otro y los dos que tomaba de regreso a Costa Rica, pero saben nunca deje de ir a la escuela y tampoco deje de ir a trabajar, tenia que hacerlo, ahora recuerdo que nunca les dije a mis padres que no podía ir a la escuela o al trabajo no me acobarde como para faltar a la escuela y dejar de ir a Culiacán o abandonarlos.

En mi familia llegó un momento en el que ya no me hacían caso y se decían - AHora llévala tu a Urgencias yo la lleve la otra vez- Molestaba a todos, hasta a mi cuñado el esposo de mi hermana Vicky, tenían auto en aquel tiempo y era de ir a veces hasta altas horas de la madrugada, ellos se casaron y mientras ahorraban para una casa vivieron en la de nuestros padres, tambien mi hermano menor Heri con su esposa y recuerdo que ella en una ocasión de mis ataques torcio la boca como diciendo - Hay no otra vez no nos va dejar dormir- No se imaginan lo difícil que era ahora doble, lidiar con lo que sentía y con las molestias claras que causaba en los miembros de mi familia. Hasta a mi Papá, pero a mi mamá nunca, siempre la vi teniéndome paciencia, siempre acompañándome o mandando a alguien a que me llevara a urgencias.

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