Atormentada

Capítulo 3

Con la señora Coleman.

Llego a mi trabajo justo a tiempo (trabajo como recepcionista en el hotel Montage Palmetto Bluff). Empiezo a realizar las reservaciones de los huéspedes mientras que mis compañeros de trabajo comienzan a llegar.

— Buenos días Claudia (compañera de trabajo). Llegaste muy temprano hoy — Me arreglo el uniforme.

— Pues sí. Muy buenos días — Saluda a un cliente.

— Suena el teléfono y Claudia contesta.

— Si muy buenos días hotel Montage Palmetto Bluff, ¿En qué podemos servirle?

— Por favor, dígale a Roxan Coleman que venga a mi oficina.

— Si señor. — Cuelga — Roxan, dice el señor Víctor que pases por su oficina.

—¿El señor Víctor? ¿Para qué querrá verme? Que yo sepa, he hecho bien mi trabajo.

— No lo sé, pero sea lo que sea, es mejor que vayas rápido.

— Sí, ya voy. Por favor termina con ellos, están terminando el Checking. Sabes que hacer.

Salgo de allí haciéndome la misma pregunta una y otra vez << ¿Qué habré hecho mal para que el jefe me cite a su oficina?>>. De camino me encuentro con mi otro compañero de trabajo quien venía apurado.

— Ajo Carlos, se le pegó la cama — Ambos reímos.

Él camina hasta la recepción donde ayudaría a Claudia con los clientes.

Estoy un poco nerviosa, pues muy pocas veces estuve en la oficina del jefe y eso me asustaba.

Antes de entrar me acomodo el uniforme y toco.

— Pase — Escucho que dice el jefe del otro lado de la puerta.

—¿Me llamó señor? — Me asomo por esta.

— Sí señora Coleman. Pase y tome asiento por favor. — Me dice mientras señala una de las sillas delante de su escritorio.

— Camino hasta esta y me siento.

— La llamo para decirle que usted tiene ya diez años brindando un muy buen servicio en nuestro hotel, y reconociendo su impecable trabajo, hemos llegado a la conclusión de que será ascendida a gerente de recepción.

— Mi rostro se iluminó ante la grandiosa noticia, no podía creer lo que estaba escuchando ¿Acaso es un sueño?, definitivamente tiene que serlo.

—¿Es en serio señor? — Contuve mi emoción.

— No señora Coleman, como le dije, usted ha brindado un muy buen servicio en nuestro hotel durante diez años. Se lo merece.

— Llevo mis manos a la boca de la sorpresa — Muchas gracias señor, en serio, muchas gracias — Digo a la vez que me paro de la silla y le estrecho la mano. Después de esto, salgo de la oficina rumbo al baño.

— Me apresuro al entrar, y me llevo las manos al rostro, aún no me lo podía creer. Lanzo un grito de alegría y empiezo a realizar una extraña danza, que a la vez es muy graciosa. Al terminar mi danza, me miro al espejo y noto algunas lágrimas sobre mis mejillas, la emoción me ha hecho llorar; Me las quito, me lavo las manos y salgo de ahí.

Llego a la recepción.

—¿Todo bien por aquí? — Pregunto revisando unos papeles.

— Sí, — Entrega unos tickets para toallas — ¿Y para qué te llamó el jefe?

— No sabes — Dejo de hacer lo que hacía — Me promovieron a gerente — La alegría que había en mi rostro se notaba aún lejos.

—¡Vaya, vaya! ¿Por qué tanta alegría por aquí? — Llega Carlos.

— Me han promovido a gerente — Sonrío.

—¿En serio? Felicidades — Me abraza — Te lo has ganado.

Gracias.




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