Atravez del Espejo

Si el tiempo se detuviera

A TRAVÉS DEL ESPEJO

Tonya.g

Capítulo 24: Si el tiempo pudiera detenerse

La noche era cálida y el ambiente, increíblemente tranquilo. Las luces tenues iluminaban aquel rincón rodeado de árboles y enredaderas, dándole al lugar un aire todavía más mágico.

Clara y Nicolás estaban juntos, mirándose, hablando y riendo. A veces conversaban sin parar; otras, simplemente se quedaban observándose, como si en aquellas miradas hubiera cosas que todavía no se animaban a decir.

Se sentían cómodos. Había nervios, sí, pero también una confianza que había ido creciendo durante semanas, mensaje a mensaje, sonrisa a sonrisa.

Y aunque ninguno se atrevía a confesarlo, los dos pensaban y deseaban exactamente lo mismo: que aquel momento quedara congelado para siempre.

Que el reloj dejara de avanzar.

Que no existiera un mañana con obligaciones, ni una hora de regreso, ni dos hogares diferentes a los que volver.

Solo ellos dos.

Clara disfrutaba de cada detalle. Del lugar que Nicolás había elegido, de su manera de mirarla cuando ella hablaba, de sus ocurrencias y de esa sonrisa que tanto le gustaba. A su lado, sentía que podía ser ella misma, sin tener que fingir ni medir cada palabra.

Nicolás, por su parte, no dejaba de mirarla. Le encantaba escucharla reír y descubrir sus gestos, esos pequeños detalles que nunca habría podido conocer desde el otro lado del espejo del colectivo.

La mujer que durante tanto tiempo había despertado su curiosidad ahora estaba ahí, frente a él, compartiendo una noche que ninguno de los dos quería terminar.

Pero las horas pasaron.

Y, como siempre, la realidad terminó llamándolos de vuelta.

Había llegado el momento de regresar, de despedirse por esa noche y volver cada uno a su casa.

Ninguno quería hacerlo.

Clara miró a su alrededor, como si quisiera guardar en la memoria cada rincón de aquel lugar. Nicolás la observó en silencio, entendiendo perfectamente lo que sentía porque a él le pasaba lo mismo.

Finalmente, se acercó un poco y le preguntó:

—¿Cómo la pasaste? ¿Estás bien?

Clara levantó la mirada hacia él y sonrió. Tenía esa sonrisa luminosa que Nicolás tanto adoraba, aunque esta vez había algo diferente en sus ojos.

—Sí, Nico. Fue mágico.

Él sonrió al escucharla. Había querido que esa noche fuera especial para ella, y saber que lo había conseguido le llenaba el pecho de una felicidad difícil de explicar.

Pero Clara todavía tenía algo más que decirle.

O, mejor dicho, algo que quería demostrarle sin usar palabras.

Se quedó mirándolo unos segundos. Sintió que el corazón comenzaba a latirle con más fuerza y que todo su cuerpo se llenaba de nervios. No sabía si estaba bien lo que estaba por hacer, si debía animarse o si era mejor quedarse quieta y esperar.

Por dentro, le temblaba todo.

Sin embargo, había algo en la mirada de Nicolás que la invitaba a acercarse. Algo que le transmitía confianza, que le hacía sentir que no tenía que esconder lo que estaba sintiendo.

Entonces dio un pequeño paso hacia él.

Se acercó a su cuerpo, despacio, hasta quedar frente a frente.

Nicolás se sorprendió apenas, pero no se apartó. Al contrario, llevó suavemente las manos hasta la cintura de Clara, rodeándola con delicadeza, como si quisiera darle a entender que estaba ahí, con ella, y que no tenía ninguna intención de apurarla.

Clara levantó la mirada.

Él bajó la suya.

Y se encontraron.

Tan cerca que ya no había espacio para esconderse detrás de una sonrisa distraída ni para fingir que entre ellos no estaba pasando nada.

Durante unos segundos, ninguno habló.

Clara sentía que el corazón se le iba a salir del pecho. Nicolás podía notar su cercanía, sentirla ahí, entre sus brazos, y por primera vez aquella conexión que había nacido a través de un espejo parecía estar a punto de convertirse en algo que ninguno de los dos podría olvidar.

Se miraron a los ojos.

Y en ese instante, mientras la noche seguía envolviéndolos con su calma, ambos comprendieron que había momentos que no necesitaban palabras.

Solo necesitaban el valor de dejarse sentir.



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En el texto hay: amor risas romance accidentado

Editado: 26.10.2026

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