PARTE 1:
— Debemos decirles — kayle susurro.
Volteo a Theo sentado a su lado en medio del sofá, solo los dos en una bodega vacía. La mirada verde, apenada y alejada, no quiso verlo a los ojos.
Theo, por su lado, se detuvo en ella. Su expresión que lo obligó a bajar la vista.
— Dame unos días — susurró él—. Quiero asegurarme de que nadie me moleste.
— Je je —gimoteo kayle, una sonrisa que se escapó al verlo a los ojos—. ¿Sigues siendo acosado tomatito?
— ¡Callate, cretina!
Una sonrisa ladina de la joven lo detuvo por un momento, mientras el sonrojo incendio su rostro al nivel de su cabello por solo verla. Hasta que un golpe metálico los distrajo.
Voltearon de golpe, Theo se levantó del sofá. Preparado para golpear cuando la puerta del casillero se abrió; Arthur salió.
Demasiado serio, su cuerpo aunque alto su rostro inocente y abrumado despertó curiosidad en Theo y Kayle.
— ¡No hagan esas cosas cuando hay alguien aquí! — grito eufórico Arthur.
Con dos dedos sobre ellos y mirada acusadora, sus pies lo llevaron fuera de la bodega. Él cerró la puerta de un golpe.
— Eso estuvo cerca — susurró Theo.
PARTE 2:
— No me interesa, ¿quieren que vuelva a hablarle a jack? — Corni no dudó, pero arqueo sus cejas en un ahogado quejido—. Ni loca, ese maldito infiel me engañó con mi ami— una idiota.
— ¡Lo vas a hacer! — anunció Andrew— ¿sabes cuánto tiempo me toma revisar los planes?
— ¡y a mí que chu! — continuó ella.
— A mí tampoco me gusta hablar con los profesores — Talia añadió, inclinó su trenza y volteó a la castaña— pero hay que hacerlo, ya quiero que el fantasma se vaya para hablar con mi papá y tío.
Apenas se dio cuenta del brillo en los ojos de Talia, Corni suspiró. Una ligera y tímida sonrisa apareció en ella cuando asintió.
— me deben una torta de chocolate.
PARTE 3:
En un golpe la puerta de la bodega se abrió, Nicolas ingresó en un alborotado suspiro al lanzarse sobre el sofá.
Volteo a la pizarra, en blanco e inmaculada con el golpe de un antiguo puñetazo.
— ¿aún no vienen?
Estiró sus brazos y piernas en un largo suspiro que empezó con la comodidad del sillón y el viento proveniente de la ventana alta.
— seguro se duermen aquí.
Lentamente sus ojos se cerraron. Entre parpadeos intensos y el movimiento de su pie cayó dormido.
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Minutos después, sintió la suavidad en su rostro. Frente a él, Arthur sonrió y se alejó de golpe.
Sus manos detrás de la espalda y el nerviosismo calando en la expresión. Junto a él, Bruno negó impacientemente la cabeza.
— ¿Qué hacen?
— nada. Nosotros ya nos íbamos — Arthur respondió.
— Nicolás, ya es hora de salir — Bruno continuó.
— si, si. Gracias.
En segundos, Nicolás caminó en pasos seguros y tranquilos por el corredor del colegio. En una confianza plena, saludó a cada uno de los estudiantes de regreso a casa.
Aunque cada uno de ellos ocultó su sonrisa y risa al verlo.
Sin saber que tenía en el rostro. Cuando abrió la puerta a su departamento el reflejo en el espejo lo detuvo.
En su rostro, el dibujo de una estrella amarilla rodeó su ojo derecho, tres líneas de perro en su izquierda y un tercer ojo en la frente lorado lo obligó a torcer una sonrisa.
— los golpearé.
PARTE 4:
Andrew apenas revisó sus cartas, volteo a su alrededor. En una pelea improvisada por estudiantes aburridos en clase, Kayle, Bruno y él, por la victoria de pase de comida en la cafetería y un cupón de oferta en el supermercado.
Tan dramático como parecía, estudió las expresiones de ambos. Mientras Bruno, reprimió sus cejas llenas de sorpresa y el movimiento de sus dedos; pero el rostro de Kayle era inexpresable.
— ¿Lo hacemos más interesante? — dijo ella.
— no — automático Bruno volteó a ella.
— que aburrido, es algo bueno — Kayle continuó.
Volteo a Andrew en un estado de emoción pura en una sonrisa traviesa que reconoció rápido.
— ¿Qué? — soltó Andrew.
— va a correr por el patio en el disfraz de perro de la promoción.
— Qué tontería — susurró Bruno.
— Y abajo estará desnudo — la voz de Kayle retumbó.
Pronto el silencio detuvo el movimiento de los dos jóvenes. Intercambiaron miradas, en una corta conversación mediante sus cejas antes de asentir.
Pronto los tres bajaron sus cartas.
Pronto los tres bajaron sus cartas.
Andrew tenía dos reinas, un as , ocho y cuatro.
Bruno, mostró dos reyes, un diez, un siete y un tres. Una pareja de reyes
Kayle, apoyó la barbilla en una mano y con la otra giró sus cartas.
— no me jodas — Bruno susurró y vio a Andrew — te gané.
Andrew se levantó.
— ¿enserio? ¿Sigues haciendo trampa?
— ¡Claro que no! — Kayle gritó.
Una hora después, en medio de las escaleras y el silencio de una escuela vacía. Theo volteó al disfraz corriendo y por el otro lado, Bruno y Kayle grabando.
Se acercó en esa conversación que lentamente pudo escuchar.
— y en verdad no hiciste trampa?
— ¡Hm! te lo dije — maulló ella alegre—. Entre los becados debemos ayudarnos.
Rápido, ella alzó un anillo de plata limado. En él, Bruno pudo ver su ojo claramente.
— eres una …
— No hagan tonterías — Theo apareció por detrás.
— Pero, capitán saluda a Andrew.
Pronto Theo se detuvo y volteó con una sonrisa ladina.