Auren: dónde mueren los cuentos

12

Desde que me despierto, no consigo pensar en otra cosa.

El baile.

Durante todo el día he intentado concentrarme en otras cosas, pero cada vez que cierro un libro o miro por una ventana, mi cabeza vuelve al mismo lugar. Esta noche habrá música, luces, vestidos, personas de la nobleza y un montón de cosas que hasta ahora solo había visto en películas o imaginado mientras leía.

Y un príncipe.

No puedo evitar sonreír ante ese pensamiento.

Sé que es absurdo. Cassian ya me ha explicado que los bailes de Auren no son como los cuentos de mi mundo, pero una parte de mí sigue imaginando que esta noche podría parecerse un poco a ellos.

Quizá porque nunca pensé que alguna vez tendría la oportunidad de vivir algo así.

Estoy frente al espejo mientras Isolde termina de colocar los últimos detalles del vestido. Kaia está detrás de mí, ayudándola con mi cabello, y yo apenas consigo apartar la mirada de mi reflejo.

El vestido es precioso.

La tela azul clara cae hasta el suelo formando una falda amplia de varias capas de tul que parecen moverse incluso cuando estoy completamente quieta. Pequeños bordados plateados recorren el corpiño y se extienden por la falda en forma de flores y pequeñas mariposas, algunas tan delicadas que parecen haberse quedado atrapadas entre las capas de tela. Los hombros quedan descubiertos y unas mangas de tul ligero caen suavemente a ambos lados de mis brazos.

Cuando me muevo, las pequeñas piedras y los bordados reflejan la luz.

Parece un vestido sacado directamente de un cuento.

—Deja de mirarte así —dice Kaia detrás de mí.

—¿Así cómo?

—Como si no pudieras creer que eres tú.

Bajo la mirada hacia el vestido y sonrío tímidamente.

—Es que no parece mío.

Isolde se coloca a mi lado y observa el resultado en el espejo.

—Ahora sí lo parece.

La miro.

—¿De verdad?

—Claro.

Kaia termina de arreglar mi cabello y deja que algunos mechones caigan suavemente alrededor de mi rostro, mientras el resto queda recogido de una manera delicada. Entre ellos coloca pequeñas flores blancas que combinan con los detalles del vestido.

Me miro de nuevo.

Por unos segundos no reconozco a la chica del reflejo.

No parece la misma que llegó a Auren asustada, perdida y con la ropa de mi mundo.

Parece una princesa.

Y esa idea hace que mi corazón dé un pequeño vuelco.

—¿Te gusta? —pregunta Isolde.

Asiento enseguida.

—Muchísimo.

—Entonces está decidido.

Kaia sonríe.

—Solo falta una cosa.

—¿Qué?

Se acerca y coloca una pequeña joya en mi cabello.

—Ahora sí.

Me quedo observándome en el espejo unos segundos más.

Pienso en todas las veces que he leído historias donde una chica se pone un vestido precioso antes de asistir a un baile. Siempre imaginaba cómo debía sentirse. La emoción, los nervios, la ilusión de entrar en un salón lleno de luces y música.

Y ahora soy yo quien está a punto de hacerlo.

—¿Creéis que… —empiezo, pero me detengo.

Kaia me mira a través del espejo.

—¿Qué?

Dudo unos segundos.

—¿Creéis que alguien me pedirá bailar?

Kaia sonríe inmediatamente.

—Estoy bastante segura de que sí.

—¿Cómo puedes estarlo?

—Porque vas a entrar en ese salón con ese vestido.

Me pongo un poco colorada.

—No significa que alguien quiera bailar conmigo.

—Love.

Kaia se gira para mirarme directamente.

—Créeme.

Isolde deja escapar una pequeña risa.

—Además, no tienes que preocuparte por eso.

—¿Por qué?

—Porque si nadie te lo pide, siempre puedes bailar tú sola.

La miro horrorizada.

—No.

Las dos se ríen y yo termino sonriendo también.

Pero, aunque intento no pensar demasiado en ello, hay una persona que aparece inevitablemente en mi cabeza.

Cassian.

Me pregunto cómo estará vestido.

Me pregunto si bailará.

Y, aunque me da un poco de vergüenza admitirlo incluso para mí misma, me pregunto si será él quien me pida bailar.

Bajo la mirada rápidamente.



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En el texto hay: principe, magia, criaturasmagicas

Editado: 19.10.2026

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