Auren: dónde mueren los cuentos

14

La mañana llega demasiado pronto.

Después de lo ocurrido la noche anterior, me ha costado más de lo que debería quedarme dormida. Cada vez que cerraba los ojos volvía a recordar los jardines, la música y las manos de Cassian guiándome mientras intentaba aprender a bailar. No sé por qué sigo pensando en ello cuando sé perfectamente que no debería hacerlo, así que, en cuanto despierto, decido levantarme antes de que mi cabeza vuelva a llenarse de recuerdos.

Después de arreglarme, salgo de mi habitación con el libro de criaturas mágicas que Cassian me permitió llevarme de la biblioteca. Todavía no he terminado de leerlo y quiero aprovechar un rato antes de que comiencen las lecciones.

Los pasillos están mucho más tranquilos que de costumbre. Camino sin prisa, reconociendo ya algunas de las galerías por las que paso, hasta que llego a una de las salas cercanas a los jardines. La puerta está abierta y me asomo por curiosidad.

No hay nadie.

Entro durante unos segundos, pero cuando estoy a punto de salir escucho unos pasos detrás de mí.

—¿Tú otra vez?

Me giro y encuentro a Evelyn.

Durante un instante no sé qué decir. Lleva un vestido sencillo para la mañana, aunque incluso así parece completamente fuera de lugar comparada conmigo. Su mirada baja hasta el libro que llevo entre las manos y después vuelve a mi rostro.

—Buenos días.

Evelyn no responde al saludo.

—¿Siempre vas sola por el castillo?

—A veces.

—Deberías tener cuidado.

Aprieto un poco más el libro contra mi pecho.

—¿Por qué?

Ella entra en la habitación y cierra la puerta detrás de sí.

—Porque Auren no es tu mundo.

La frase hace que mi expresión cambie.

—Ya lo sé.

—No estoy segura de que lo entiendas.

Evelyn se acerca despacio, sin apartar los ojos de mí.

—Anoche parecías bastante cómoda aquí.

No necesito que explique a qué se refiere.

Bajo la mirada hacia el libro.

—Solo estaba bailando.

—Con Cassian.

Asiento lentamente.

—Sí.

Evelyn guarda silencio durante unos segundos.

—Él no suele hacer eso.

Levanto la mirada.

—¿Bailar?

—No con cualquiera.

No sé si aquello debería hacerme sentir bien o todo lo contrario, así que prefiero no responder.

Evelyn se cruza de brazos.

—Supongo que todavía no entiendes lo que significa estar aquí.

—Estoy intentando entenderlo.

—Entonces empieza por una cosa.

Hace una pequeña pausa.

—Cassian está prometido conmigo.

Sus palabras consiguen que vuelva a sentir aquella pequeña presión en el pecho que intenté ignorar la noche anterior.

—Lo sé.

—Bien.

Su sonrisa apenas aparece.

—Entonces será más fácil que entiendas por qué deberías mantener las distancias.

La miro sin saber qué responder. Una parte de mí quiere defenderse, decirle que yo no he hecho nada, que ni siquiera pedí estar en este mundo, que no tengo intención de quitarle nada a nadie. Pero otra parte recuerda el baile y la forma en que Cassian me miró antes de apartarse.

—No quiero causar problemas.

—Eso espero.

Evelyn se dirige hacia la puerta, pero antes de salir se detiene.

—Y Love…

Me mira por encima del hombro.

—No confundas amabilidad con algo más.

Después abre la puerta y se marcha.

Me quedo sola en la habitación, con el libro todavía entre las manos y una sensación incómoda instalándose poco a poco en mi pecho.

No sé qué me molesta más, si sus palabras o el hecho de que una pequeña parte de mí tema que tenga razón.

Intento dejar de pensar en ello y decido bajar a las cocinas con Kaia, porque al menos con ella me siento tranquila y no tengo que preocuparme tanto por decir algo que no debería. Recorro parte de los pasillos hasta llegar a las cocinas y, cuando cruzo las puertas, descubro a la chica de ayer, la semihumana con astas de ciervo, junto a Kaia. Ambas están frente a una de las mesas, riéndose mientras preparan algo entre varios cuencos y bandejas.

—Love, ven, prueba un poco —me llama Kaia al verme.

Me acerco y dejo el libro sobre una esquina de la mesa antes de mirar lo que están haciendo. Delante de ellas hay una tarta que tiene un aspecto precioso, cubierta con una crema blanca y decorada con pequeñas frutas de un color morado intenso.



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En el texto hay: principe, magia, criaturasmagicas

Editado: 19.10.2026

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