Auren: dónde mueren los cuentos

16

Cassian

No me separo de Love hasta que Silas termina de vendarle la pierna y me asegura que el veneno ya no está avanzando. La herida sigue siendo bastante desagradable y necesitará tiempo para curarse, pero lo peor ha pasado. Eso debería tranquilizarme, aunque todavía siento una presión en el pecho que no consigo hacer desaparecer.

La llevo personalmente hasta su habitación y la dejo sobre la cama con cuidado. Sigue dormida, completamente agotada por el veneno y por todo lo que ha tenido que soportar. Me quedo unos segundos observándola mientras Silas termina de comprobar su estado.

—Necesita descansar —me dice finalmente—. El cuerpo se encargará de eliminar lo que queda del veneno, pero deberá permanecer en reposo.

—¿Cuándo despertará?

—No puedo asegurarlo. Puede dormir varias horas.

Asiento y vuelvo a mirar a Love.

—¿Estará bien?

Silas me observa durante un instante antes de responder.

—Sí. Si no hubieras llegado cuando lo hiciste, la historia sería diferente.

No respondo.

No quiero pensar en lo que habría ocurrido si hubiera tardado unos minutos más.

—Déjala descansar —añade Silas mientras recoge sus cosas—. Y procura que no camine hasta que pueda hacerlo sin dificultad.

—Lo haré.

Silas sale de la habitación y yo me quedo solo con ella.

La habitación está en silencio. Solo se escucha el sonido suave de su respiración y, de vez en cuando, el crepitar de las llamas de la chimenea.

Me acerco a la ventana y miro hacia el exterior.

Desde aquí puedo ver una pequeña parte de los jardines, pero el bosque queda más allá de los muros y apenas se distingue entre la oscuridad.

No entiendo qué hacía allí.

Love apenas lleva unos días en Auren. No conoce el territorio, no conoce los caminos y mucho menos sabe qué criaturas pueden encontrarse en el Bosque de los Sueños.

Y, aun así, estaba allí.

Sola.

Sin escolta.

Sin avisar a nadie.

Vuelvo a mirar hacia la cama.

¿Por qué?

La pregunta lleva toda la noche dando vueltas en mi cabeza.

No sé si salió del castillo por aburrimiento, por curiosidad o porque simplemente quería alejarse de todos nosotros. Podría haber sucedido cualquier cosa antes de que yo la encontrara.

Me paso una mano por el rostro.

No debería haber dejado que llegara tan lejos.

Pero tampoco puedo vigilarla cada segundo del día.

La puerta se abre suavemente y Rowan aparece en el umbral.

—¿Cómo está?

—Dormida.

Entra y se acerca un poco.

—Silas dice que estará bien.

—Sí.

Rowan mira hacia la cama.

—¿Qué ocurrió?

—La encontré en el bosque.

Su expresión cambia.

—¿En el Bosque de los Sueños?

Asiento.

—Estaba frente a un Grendel.

—¿Un Grendel?

—Sí.

Rowan guarda silencio durante unos segundos.

—¿Qué hacía allí?

—No lo sé.

—¿No te lo dijo?

—No tuvo tiempo.

Recuerdo su rostro pálido, su voz débil y aquella forma de mirarme mientras intentaba mantenerse despierta.

—Estaba intoxicada.

Rowan frunce el ceño.

—¿Con qué?

—Velo Púrpura.

—Eso es grave.

—Lo sé.

Miro de nuevo a Love.

—No entiendo qué hacía allí.

—Quizá deberías preguntárselo cuando despierte.

—Lo haré.

Rowan permanece unos segundos en silencio antes de mirarme.

—Cassian.

—¿Qué?

—¿Estás bien?

La pregunta me resulta casi absurda.

—Sí.

—No parece.

Le dirijo una mirada seria.

—Estoy perfectamente.

Rowan esboza una pequeña sonrisa.

—Claro.

No tengo ganas de discutir con él.

—Puedes irte.

—Sí, alteza.

Se dirige hacia la puerta, pero antes de salir se detiene.

—Por cierto, Maeve quería hablar contigo.



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En el texto hay: principe, magia, criaturasmagicas

Editado: 19.10.2026

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