Cassian
Love aparece delante de mí con una expresión que despierta inmediatamente mi curiosidad. No me dice adónde vamos, solo que quiere enseñarme algo y que debo confiar en ella. No consigo sacarle más información, así que termino siguiéndola mientras atravesamos los jardines y nos alejamos del castillo por el camino que conduce hacia el Bosque de los Sueños.
—¿Qué quieres enseñarme? —pregunto por tercera vez.
Love se gira mientras continúa caminando hacia atrás y sonríe.
—Ya lo verás.
—Eso no responde a mi pregunta.
—Precisamente.
La observo unos segundos. Desde que llegó a Auren ha adquirido la costumbre de hacer exactamente lo contrario de lo que espero, y empiezo a sospechar que disfruta demasiado viendo mi paciencia ponerse a prueba.
Cuando llegamos a una zona despejada entre los árboles, Love se detiene.
—Espera aquí.
Frunzo el ceño.
—¿Por qué?
—Porque quiero que lo veas.
Se aleja unos pasos y entonces hace algo que consigue que mi expresión cambie por completo.
Silba.
Una vez.
Después otra.
No necesito preguntar qué está haciendo.
Un resplandor aparece entre los árboles y, unos segundos después, Bloom sale de entre la vegetación. El elaris se acerca con una tranquilidad que todavía me resulta difícil de comprender, teniendo en cuenta que estas criaturas no suelen permitir que cualquiera se acerque a ellas.
Love sonríe de inmediato.
—Hola, Bloom.
El elaris baja la cabeza hacia ella y Love le acaricia el hocico.
—Siéntate.
La miro sorprendido.
Bloom se queda quieto.
Love mete la mano en un pequeño bolsillo que lleva en la capa y saca algo.
—Vamos, Bloom. Siéntate.
Le muestra un pequeño premio y, después de unos segundos, el elaris termina obedeciendo.
Love parece enormemente satisfecha.
—Muy bien.
Le entrega el premio y vuelve a acariciarlo.
No puedo evitar sonreír.
—¿Desde cuándo haces esto?
Love se gira hacia mí.
—Desde hace unos días.
—¿Le has estado enseñando trucos?
—Sí.
—Es un elaris, Love.
—Lo sé.
—No un caballo.
—También lo sé.
La forma en que lo dice hace que tenga que contener una risa.
Love vuelve a mirar a Bloom.
—Ahora túmbate.
El elaris la observa durante unos segundos antes de bajar lentamente hasta quedar tumbado sobre la hierba.
Love da un pequeño salto de emoción.
—¡Lo ha hecho!
—Ya lo he visto.
—Pero lo ha hecho.
—Sí.
—Porque se lo he enseñado yo.
—Eso también lo he entendido.
Ella vuelve a sacar otro premio y se lo ofrece.
—Muy bien, Bloom.
Después se acerca a él y, para mi sorpresa, empieza a subir sobre su lomo.
—Love…
—Tranquilo.
—No estoy tranquilo.
Ella termina de acomodarse sobre Bloom y lo acaricia.
—Vamos.
El elaris se incorpora lentamente.
Mi cuerpo se tensa de inmediato, preparado para reaccionar si algo sale mal, pero Bloom permanece completamente tranquilo. Love, en cambio, parece encantada.
—¡Cassian, mira!
—Te estoy mirando.
—¡Estoy encima de Bloom!
—Eso también lo estoy viendo.
Se ríe y Bloom comienza a caminar despacio entre los árboles.
La observo alejarse unos metros y no puedo evitar negar con la cabeza.
Hace unas semanas no sabía nada de Auren.
Ahora ha encontrado un elaris, le ha puesto nombre, le ha enseñado órdenes y ha decidido que puede montarlo.
Y lo peor es que, mientras la veo sonreír sobre el lomo de Bloom, me resulta imposible enfadarme con ella.
—Ten cuidado —le advierto.
Love se gira hacia mí con una sonrisa.
—Lo tendré.
Y por primera vez desde que apareció en este mundo, tengo la sensación de que Auren no solo le está enseñando algo a Love.