Auren: dónde mueren los cuentos

34

Cassian

Los párpados me pesan tanto que apenas consigo abrirlos.

Durante unos instantes, permanezco inmóvil, intentando comprender dónde estoy. Tengo la cabeza embotada y una extraña sensación de cansancio se apodera de mi cuerpo, como si llevara días sin descansar. Parpadeo varias veces, acostumbrándome a la luz tenue de la habitación, hasta que noto un cuerpo caliente pegado al mío.

Bajo la mirada.

Love.

Está dormida a mi lado, abrazada a mí, con el rostro escondido contra mi pecho. Lleva un ligero camisón y tiembla ligeramente mientras duerme, como si ni siquiera el calor de las sábanas fuera suficiente para tranquilizarla.

Frunzo el ceño.

Lo último que recuerdo es estar regresando al castillo con ella. Íbamos bromeando mientras Asterion avanzaba por el bosque y yo la rodeaba con los brazos, disfrutando de aquella cercanía que todavía me parece demasiado buena para ser verdad.

Después…

Nada.

Intento recordar qué ha ocurrido, pero mi cabeza sigue demasiado embotada. Solo tengo la sensación de que algo no va bien, de que hay una parte de la noche que no consigo recuperar.

Entonces vuelvo a mirarla.

Love está aquí, abrazada a mí, y eso debería ser suficiente para tranquilizarme. Sin embargo, hay algo en su expresión, incluso mientras duerme, que me hace sospechar que ha pasado algo más.

Con cuidado, le aparto un mechón de pelo de la cara y acaricio su mejilla con los dedos.

Ella se mueve ligeramente antes de abrir los ojos poco a poco.

—Hola —le sonrío.

Durante un instante, parece no comprender qué está pasando. Después, sus ojos se abren de golpe y un brillo extraño aparece en ellos.

Se incorpora tan deprisa que apenas tengo tiempo de reaccionar antes de que se lance a abrazarme.

Sus brazos me rodean el cuello y noto cómo esconde el rostro contra él. Al principio no entiendo qué le ocurre, hasta que siento la humedad de sus lágrimas en mi piel.

—Eh, tranquila —murmuro, abrazándola también.

La estrecho contra mí, acariciándole la espalda mientras intento comprender por qué está llorando de esa manera.

—Love, ¿qué pasa?

Ella niega con la cabeza sin apartarse.

—Pensé que iba a perderte.

Sus palabras me hacen dejar de mover la mano durante un instante.

No sé qué ha ocurrido mientras estaba inconsciente, pero escucharla decir eso, con la voz rota y aferrándose a mí como si temiera que fuera a desaparecer, me provoca una presión extraña en el pecho.

La abrazo un poco más fuerte.

—Estoy bien. Todo está bien.

—Pero…

—Estoy aquí, encanto.

Me aparto lo justo para mirarla a los ojos. Tiene las mejillas mojadas y la respiración entrecortada, y no puedo evitar acariciarle el rostro con el pulgar.

—¿Lo ves? Estoy perfectamente.

No sé si mis palabras consiguen tranquilizarla, pero ella me observa durante unos segundos, como si necesitara comprobar por sí misma que no me ocurre nada.

Entonces se inclina y me besa en los labios.

Después, en la mejilla.

Y luego en el cuello.

No puedo evitar soltar una carcajada ante su insistencia.

—¿Qué haces?

—Comprobar que estás despierto de verdad.

La miro, divertido, mientras ella vuelve a besarme, esta vez en la comisura de los labios.

—Creo que ya has comprobado que sigo aquí.

—No estoy tan segura.

—¿Ah, no?

Niega con la cabeza, muy seria, aunque la sonrisa que intenta esconder la delata.

Me incorporo un poco, apoyando la espalda contra el cabecero de la cama, y ella se queda frente a mí. Por primera vez desde que he despertado, parece relajarse. Me mira sonriendo, con una mezcla de alivio y felicidad que me hace olvidar por un instante el cansancio que todavía siento.

Sin embargo, su expresión cambia poco a poco.

La sonrisa se desvanece y sus ojos vuelven a llenarse de preocupación.

—No quiero perderte, Cas.

Se acerca un poco más a mí y me acaricia el rostro con una mano.

La miro en silencio.

No sé qué decirle para borrar ese miedo. Me gustaría prometerle que nunca va a pasar nada, que siempre estaré a su lado y que nadie podrá separarnos. Pero no quiero hacerle promesas que quizá no pueda cumplir.

Así que me limito a acariciarle la mejilla.

—No vamos a hablar de eso ahora.

Ella baja la mirada, pero no se aparta.

Y entonces me doy cuenta de algo que hasta ese momento había pasado por alto.



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En el texto hay: principe, magia, criaturasmagicas

Editado: 19.10.2026

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