Bajo el poder de un mafioso

Capitulo 2

¡Ojalá me pague muy bien hoy! —Era en lo único en que pensaba. La verdad  anoche no dormí bien, necesito tanto este trabajo que pase toda la noche diciéndome, "Tienes que hacerlo bien"

Tiempo después escuche la bocina de un automóvil.

Bajé.

Llegué  al auto y un sujeto me abrió muy educadamente la puerta, retiró de mis manos los productos de limpieza y me pidió—Por favor, entra y abróchate el cinturón.—deslizó una ligera sonrisa en su rostro. Obedecí, ¿Cómo negarme?, él sujeto era muy agradable, aunque era medio extraño y parecía un robot por la forma en que mostraba sus expresiones faciales.

Posteriormente se enciende el motor y el automóvil se coloca en marcha, en ese momento un presentimiento que aun no descifro por completo hizo erizar mi piel, quizás fue miedo o tal vez fue la velocidad con que arrancó que causo en mi impresión, no lo sé, lo único que tenía claro es que había algo en mí que me decía que me mantuviera en silencio ¿Pero qué era? No lo sabía.

¡Maldición!

Señor A.

Tocan la puerta y enseguida volteo diciendo.

—¡Adelante! —posaba derecho y con mis manos en los bolsillos de mi traje negro.

Se abre la puerta y entra Hellen con una mirada acusadora, sus cejas decían lo molesta que se encontraba ¿Acaso sucedió algo con el negocio?

Camino hacia mí.

—Siéntate. —me ordena.

La respeto mucho pero nadie me da órdenes. La considero mi madre pero aún no tiene esa autoridad hacia mí, nadie la tiene ni tendrá.

—Siéntate tú. —Señale el sofá—Sabes muy bien que odio que me manden. —gruñí inclinando mis cejas.

Ella cambió su actitud.

—Lo siento, he perdido por unos segundos el horizonte. —bajo su cabeza.

—Descuidad. —tome sus manos y la senté en el sofá—¿Dime qué ha pasado? ¿Por qué entrar a mi habitación así? —pregunté preocupado. —¿Sucedió algo con el negocio? —

Hallen me miró.

Enseguida supe que algo anda mal.

—El negocio sufrió un daño —suspiro cansada—Ayer el cargamento que iba a china, fue tomado por la mafia rusa —dijo.

Escuchar eso, hizo que mi corazón se agitará y mi sangre hirviera.

—¿Cómo pudo pasar otra vez? ¿Cómo?—Grité.

—Buen...

—¿Qué pasa? Habla de una vez

—Estuve averiguando y nuestros cargamentos en el país asiático siempre son tumbados porque...—hizo pausa—Tenemos un infiltrado—aseguró.

—¡MALDICIÓN!— expresé molesto. Otra vez volvió a suceder,  en este mundo muy pocas personas pueden ser leales,

Me quede inmóvil, Hellen estaba  hablando alterada mientras yo solo pensaba en como terminar está situación por fin

—Haz silencio, Hellen.—ordene.

Ella obedeció enseguida.

—Ahora solo lárgate de mi vista. No quiero que me molesten para ningún motivo—Dije. Hellen se levanto y camino hasta la puerta.—Espera.—ella se detuvo y me miró.— Llámame a mi puta favorita, quiero relajarme.—le ordené antes que se fuera.

Hellen asintió con la cabeza.

Renata

El aire pegaba de mi cara mientras miraba por la ventana, mis nervios empezaban a confundirme y decidí prestarle atención a la carretera por si salíamos de la ciudad, además tenía mi móvil en marcación rápida de emergencia por si lo tenía que utilizar.

Todo comenzó a tornarse raro, malos pensamientos comenzaron a ocupar mi mente haciéndome preguntas como  ¿Por qué no me dio su dirección? ¿Por qué no hemos llegado al lugar? ¿Por qué tanto misterio para ir a limpiar una casa?

Suspire.

Tiempo después el chofer bajó la velocidad, me imagino que ya nos acercábamos al lugar. 

 Me tranquilice un poco, porque antes había estado por esta zona.

En este urbanismo viven gente muy rica, la verdad rumores dicen que solo los narcotraficantes hacen vida aquí ¡Dios! ¡Y espero que solo sean rumores!

Hallen.

Comprendo a Andrés, no es fácil llevar las riendas de un cartel tan grande y pesado como este.

Sin embargo, odio como me trata como una simple empleada.

Luego de llamar a su puta, fui a esperar a mi cita, la cual va llegando justo a tiempo. 

Renata.

El automóvil se detuvo enfrente de una mujer de casi edad adulta, a sus espaldas estaba un castillo de piedra moderno.

—Bienvenida joven Renata.—expresó la mujer, y de inmediato supe que era con quién había hablado por el celular. 

Sonreí

—¿Usted es la de la llamada? —pregunté sin darme cuenta—¿Esto no se trata de un secuestro? —La señora enfrente de mí rió y luego contestó—No joven Renata, no es un secuestro—

El alivio vino a mí haciendo relajar todos mis músculos que estaban bastante tensos por culpa de mi mente quién se imaginaba lo peor que me podía pasar.

—¡Qué alivio! —susurre botando aire—¿Esta es la casa que tengo que limpiar? —pregunté, pues la  mansión a sus espaldas era inmensamente grande. No creo que pueda terminar hoy.

 —Si, a mis espaldas está la mansión Blanco, la cual cuenta con 15 dormitorios, 16 baños, tres comedores, cinco salas de estar, seis despachos, tres cocinas y más de diez mil hectáreas para pasear.—un bajón vino a mí,  al saber que tenía que limpiar todo eso.  Pálida y ojerosa quede.

—¡Sígueme!—indicó la mujer con su cabeza. Debo confesar que quién me recibió era una mujer sumamente elegante. El flow que usa para caminar era suelto y sensual.

Entramos a la mansión. Mis ojos no podía creer lo que había, piso de cristal, escaleras de oro y lámparas con miles de diamantes colocados en cada pasillo y en el techo  se podía apreciar una obra clásica. Demasiado espectacular era la mansión por dentro, parecía un sueño.

Impactada  me encontraba.

Sonreía, mientras no dejaba de parpadear, no quería perderme ningún detalle de la mansión.

—Vamos a tener un banquete muy importante en un día ¿Usted cree poder terminar de limpiar toda la mansión está misma noche?—me preguntó la mujer pero la ignoré, toda mi atención estaba centrada en el lugar.



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En el texto hay: mafia, drama, amor

Editado: 02.07.2023

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