I.
Los barcos llegaron en el mismo día pero en horas diferentes, que era la logística de la Liga cuando tenía que coordinar personas que venían desde lugares que no estaban en el mismo punto del mapa ni en el mismo huso horario.
Rez y Leilani estaban en el muelle de Home Hud con sus trajes de entrenador cuando llegó el primero: el azul grisáceo con rayas rojas, la gorra, los cuadritos de blanco y negro en los bordes. Había algo en verse los dos así, con el mismo atuendo y en el mismo muelle donde años atrás Rez había llegado por primera vez sin saber nada de lo que vendría, que era simultáneamente completamente diferente a todo lo anterior y completamente coherente con él.
Ruby llegó antes que los pilotos, que era también coherente con Ruby: siempre en el lugar antes de que ocurriera lo que tenía que ocurrir, con la tablet y el lapicero y la chaqueta azul grisácea que era su versión del uniforme de siempre pero que para esta temporada tenía un detalle adicional en la manga: un pequeño bordado con el número 30 en dorado que era el único ornamento que la nueva temporada había añadido a la presentación oficial de la Liga.
—Treinta años —dijo Rez cuando lo vio.
—Treinta años —confirmó Ruby, mirando el bordado con algo que era orgullo de la manera discreta en que Ruby tenía todo—. Los que llegaron antes de nosotros construyeron algo que vale celebrar.
Rez pensó en su padre diseñando las pistas. En los hechiceros tiki y sus firmas en las paredes de los circuitos. En McSkelly corriendo en una época sin power-ups, con buggies que eran solo buggies y pistas que eran solo pistas.
—Sí —dijo Rez—. Vale celebrar.
El primer barco atracó.
Llegaron en el orden aproximado de los que vienen de más lejos primero y de más cerca después, que no era el orden que nadie había diseñado sino el que producía la geografía de los distintos orígenes.
B'Zorp llegó primero, que era geográficamente inconsistente con cualquier cálculo de distancia terrestre pero completamente consistente con B'Zorp, que tenía acceso a medios de transporte que la Liga no preguntaba porque las respuestas requerían un nivel de explicación que el programa de la jornada no tenía tiempo de acomodar.
Sus ojos enormes procesaron el muelle de Home Hud, a Rez y Leilani con los trajes de entrenador, y la notificación en su sistema interno que claramente ya tenía todos los datos de la nueva temporada.
—Entrenadores —dijo B'Zorp, con ese tono que era registro de información verificada.
—Solo para la introducción a las pistas nuevas —dijo Rez—. Después somos pilotos como siempre.
—Eficiente —dijo B'Zorp, que era su manera de decir que le parecía bien.
Luego llegaron los demás en rachas: Oog-Oog, que bajó del barco con esa quietud de siempre pero con algo adicional que Rez identificó como tensión de un tipo diferente a la pre-carrera, como si esta temporada específica tuviera para él una densidad que las anteriores no habían tenido de la misma manera. Roxie con dos latas de bebida energética, una en cada mano, que era un nuevo récord incluso para Roxie. Beach Bro con su sombrero de paja y la calma de siempre que en Home Hud a esta hora de la mañana era exactamente la calma correcta. Benny con una zanahoria ya en la mano, que Rez ya no registraba como detalle sino como constante del universo igual que la gravedad o el color del mar.
Disco Jimmy llegó con el parlante portátil en la mochila, que era un accesorio de viaje que ningún otro piloto de ninguna competencia en ningún lugar del mundo consideraba esencial y que para Disco Jimmy era tan necesario como el buggy.
McSkelly llegó sin barco.
Nadie había visto el barco. Nadie había visto a McSkelly subir al muelle. Estaba simplemente ahí, en el borde del muelle con su Charmed Corsair verde pirata y su presencia de siglos, como si hubiera estado ahí antes de que el muelle existiera.
—McSkelly —dijo Rez.
—Rez —dijo McSkelly.
—¿Cómo llegaste?
—Las maneras de llegar a las islas son más de las que la Liga tiene catalogadas —dijo McSkelly.
Era la respuesta más larga que podría dar sobre ese tema y la única que daría, que era completamente McSkelly.
Mr. Happy llegó en el último barco del día con ese movimiento suyo que era silencioso e inconfundible, con la calabaza brillando más que de costumbre en la luz de la tarde de Home Hud, que Rez interpretó como su versión de estar contento de volver.
La Liga tenía sus pilotos veteranos.
Pero la temporada aniversario tenía también pilotos nuevos.
Y esos llegarían al día siguiente.
II.
La mañana siguiente amaneció con una cualidad que Rez había aprendido a reconocer en las islas: el tipo de mañana que sabe que es el inicio de algo y que por eso tiene esa densidad específica en el aire, más atenta, más presente, como si el lugar mismo estuviera prestando atención.
Leilani lo notó también.
—Hoy —dijo, cuando Rez llegó a la terraza con el café.
—Hoy —confirmó Rez.
Miraron el muelle desde la terraza.
El primer barco de la mañana llegó a las diez.
Bajaron tres personas.
El primero fue Chicken Boy, y Rez lo vio y pensó inmediatamente que era exactamente lo que su nombre prometía: el buzo amarillo con la capucha de pollo puesta sobre la cabeza, los jeans grises cómodos, los zapatos amarillos, todo con esa energía de alguien que ha decidido un estilo y que lo lleva con la convicción total que hace que cualquier estilo sea correcto si uno lo lleva así. Era trigueño, de la misma altura aproximada que Mikka, con una expresión que era alegre de ese tipo equilibrado que no era la efervescencia de Mikka ni la contención de Clutch sino algo en el medio que era completamente propio.
Miró Home Hud.
Luego miró a Rez y Leilani con los trajes de entrenador.
—¿Ustedes son los entrenadores? —dijo Chicken Boy.
—Para las pistas nuevas —dijo Rez.
Editado: 30.10.2026