Besos bajo la luna [bl]

Capítulo 6: Muñeco de paja

El ser llegó, su presencia abrumadora hizo temblar a las bestias míticas y a los sin nombre que luchaban ferozmente. Recorrio la escena con la mirada en busca de algo y al no encontrarlo volvió a centrar su atención en la situación actual.

Sabía que el humano yacía en la cueva y por el trato que los unía podía sentir el dolor que sentía este. Decidió resolver a los sin nombre de forma rápida, pero algo pasó, una vez el condenado quiso integrarse a la pelea el tambor comenzó a sonar nublando la razón de los animales.

Esto lo enfureció.

El condenado sacó su espada y comenzó a matar a los sin nombre, mientras las bestias se retorcían al ritmo del tambor. Todo estaba descontrolado, era como si la montaña hubiera caído en una era caótica e irracional.

— Mi señor — gritó Kicker mientras evadía la lucha en su vuelo— el humano tiene un don increíble

El condenado frunció el ceño mientras cortó las cabezas de un sin nombre.

— Llevalo al lago, que Zaxer lo cuide.

El ser mostró una expresión fría, los sin nombre eran la peor plaga del mundo. Tenia que parar el tambor.

Una luz pasó veloz junto a su lado, el ser lo miró sin expresión. Al parecer el lider de la manada se había librado del efecto del tambor.

Sin decir palabra ambos se unieron a la lucha contra los sin nombre. El líquido viscoso que se derramaba de los cadáveres fétidos de las bestias impregnaba todo el valle haciendo la escena más impactante. Mientras luchaban vieron a Devon y dos bestias salir de una de las madrigueras.

— ¡Llévatelo lejos! — gritó el ser mientras seguía blandiendo su espada

Kicker lo intentó pero Devon seguía bajo los efectos del tambor. El humano llevaba a la cría en brazos mientras la madre se retorcía. Pero le pareció extraño que el humano no bailará, como si solo perdiera la consciencia.

— Si quieres salvar a tu manada encuentra al muñeco de paja— masculló el ser hacia la bola de luz que luchaba a su lado.

Rápidamente la luz se alejó a una velocidad increíble y mientras la lucha seguía el sonido de madera al ser partida se comenzó a escuchar junto al cese del tambor. De entre los árboles una figura rígida de madera con ropa de seda y una cara pintada en una tabla corría en dirección a la batalla, o más bien saltaba en dos palos de madera que simulan sus piernas.

El condenado lanzó su espada sin pensarlo hacia el muñeco pero de este salió una energía negativa que lo impulsó hacia adelante.

El muñeco se lanzó a la batalla contra el ser agitando velozmente la madera afilada de sus brazos, la energía maldita se desbordaba con cada movimiento que hacía haciendo que las bestias míticas retrocedieron y los sin nombre se acercaran. El ser simplemente analizaba de donde provenía o si había algún rastro de lo que colocó la energía maldita en su muñeco. De solo pensar en que alguien había osado profanar su ritual de energía lo enfureció tanto que quería cortar la montaña en dos para que el culpable saliera.

Al otro lado de la batalla, Devon poco a poco fue recuperando la consciencia, su cuerpo se sentía pesado y como si algo se arrastrara por sus entrañas, la cría yacía tranquilamente en sus brazos mientras la madre luchaba por levantarse a un lado suyo pero antes de que pudiera calmar a la madre vio como cientos de sin nombre se transformaba en humo.

— ¡Ni se te ocurra hacerlo humano!— gritó el ser mientras luchaba— si mueres haré que tu alma permanezca a mi lado por la eternidad sin poder reencarnar como castigo.

Devon apretó a la cría mientras la madre sollozaba y el padre se ponía al frente. Una familia que está luchando para proteger a su recién nacido…

El humo apareció y Devon rápidamente dejó al recién nacido en el suelo y se interpuso entre la cría y el humo. Su cuerpo se sintió quemar una vez que el humo ingreso a su cuerpo, sentía que sus venas explotan y que sus huesos se reducirán a cenizas.

El ser acabo con el muñeco de un golpe y voló hacia el humano. Metió sus dedos en la boca de Devon para obligarlo a escupir eso. Ingresa energía divina haciendo que Devon se retuerza con fuerza.

— Quédate quieto— gruñe el ser

Devon siente como si algo intentara salir de su cuerpo con fuerza. De su boca sale todo el humo que había ingresado a su cuerpo haciendo que caiga exhausto. Sus ojos se deslizan por el panorama que tiene enfrente. Un sin fin de masa negra y repugnante llena el valle junto a bestias míticas muertas, parece un paisaje de horror.

A unos metros yace el muñeco de paja partido a la mitad. La madera se descompone a una velocidad anormal mientras que un extraño patrón luminoso surge de los pedazos de madera.

— ¿Las criaturas se están revelando?

El líder del clan niega.

— Hay algo más que está contaminando a la montaña.

— ¿Qué es?

— No lo sé, se esconde en las sombras y se infiltra en tu mente— hizo una pausa— y luego te nubla el juicio y te hace cometer atrocidades.

El ser se queda en silencio meditando la información recopilada. Le hace una seña a su siervo y emprende camino rumbo a su territorio.

Devon se levanta tembloroso, el líder del clan se acerca y hace un reverencia

– Tu acto heroico será siempre recordado por mi clan, si algún día necesitas ayuda no dudes en acudir a nosotros.

Devon sonrió.

– No fue nada, muchas gracias por su amabilidad.

(...)

El aire se sentía tenso mientras iban camino al lago.

— ¿Qué acabas de hacer?

— Y-yo no podía dejar que la cría muriera

— ¿Y tú sí puedes morir? ¿Y sin mi permiso?

Devon se encogió aterrorizado. Sus pupilas temblaban aterrorizadas mientras su garganta se cerraba sin poder pronunciar palabra. Había desobedecido y temía lo que le esperaba.

— Hasta ahora solo he conocido a dos personas que pueden hacer eso, tú eres una y la otra…— sus manos se apretaron en puños— cuando termine el trato te ahogare si quieres, ahora deja de intentar morir.




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